Cordoba


COVID-19 cobró la vida de otro médico cordobés

El pediatra Rolando Padilla había sido trasladado a Medellín con múltiples complicaciones.

NIDIA SERRANO M.

01 de noviembre de 2020 04:53 PM

Córdoba está de duelo. Murió el médico pediatra, director de la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Central de Montería, Rolando Padilla Petro, quien hace tres meses resultó positivo para COVID-19, sufriendo múltiples complicaciones de salud que obligaron su traslado a Medellín.

Desde entonces empezó una intensa lucha por vivir, inicialmente en la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Central de Montería, donde prestaba sus servicios profesionales, y luego en un centro asistencial de la capital antioqueña, donde inicialmente mejoró, pero luego sufrió otras complicaciones, al parecer originadas por una bacteria, que lo llevaron a la muerte.

En Medellín estuvo cerca de un mes en UCI y hace aproximadamente una semana, había sido trasladado a una habitación por la mejoría que presentaba. Sin embargo, un paro cardiorrespiratorio terminó con su vida.

Hay que indicar que el profesional de la Medicina había sido diagnosticado con COVID-19 el pasado 5 de Julio, pero luego sufrió el Síndrome de Guillain-Barré, que es un problema de salud grave que ocurre cuando el sistema de defensa del cuerpo, ataca parte del sistema nervioso periférico por error. Esto lleva a que se presente inflamación de nervios que ocasiona debilidad muscular o parálisis y otros síntomas, según explicaron los médicos.

Reconocimiento internacional

Antes de su contagio había recibido un reconocimiento internacional por el manejo que dio a una recién nacida, extrañamente contagiada del virus. Su manejo fue tan efectivo que lo hizo acreedor del halago de sus colegas.

El caso fue mundialmente reconocido, hasta el punto que patentizó el protocolo médico, pues no es muy común que un bebé nazca con COVID-19 o en su defecto que lo coja al nacer, especialmente porque su madre dio negativo.

En su oportunidad, el médico cereteano dijo que se trataba de uno de los primeros casos de recién nacidos curados en el mundo, luego de un tratamiento de siete días. Su madre había llegado a la clínica con amenaza de parto prematuro y con desprendimiento de placenta.

La recién nacida de 35 semanas adquirió el virus, pero siempre fue un misterio la forma en que lo contrajo. El médico inició un tratamiento experimental que dio buenos resultados. Luego de esa atención al pediatra Padilla le hicieron la prueba de COVID-19, pero en ese momento resultó negativo.

El profesional también era docente de Pediatría de la Universidad del Sinú, donde se había convertido en uno de los profesores más queridos por parte de los médicos que estaban bajo su tutoría en la clínica en mención.