Córdoba


La tradición de San Jerónimo pudo más que la pandemia en Ayapel

La romería no se hizo esperar ante la tradicional bajada del santo patrono.

NIDIA SERRANO M.

21 de septiembre de 2020 06:44 PM

Si hay una fiesta que congregue a la comunidad en Ayapel, esa es la celebración del Día de San Jerónimo, patrono de ese municipio ubicado al sur de Córdoba. Cada 21 de septiembre lo bajan del sitio donde está expuesto en la iglesia que lleva su mismo nombre.

Este año, debido a la pandemia, el sacerdote del pueblo dijo que bajarían al santo, pero que se haría una transmisión, a través de las redes sociales, para que la gente pudiera participar de uno de los actos más tradicionales. Sin embargo, eso fue imposible.

La comunidad se aglomeró en la puerta del templo neogótico, que se empezó a construir en el año de 1835 y terminó un siglo después, y pedían a gritos que les permitieran participar de esa ceremonia que para ellos se ha convertido en un ícono.

El sacerdote no tuvo otra alternativa. Abrió las puertas de la iglesia, donde centeneraes de personas esperaban para tocar el santo, para rezarle o simplemente para no dejar la costumbre de ir a la fiesta religiosa.

Unos llevaban tapabocas, pero otros no y eso generó temor en una comunidad donde se han registrado numerosos casos de personas con COVID-19 y varias muertes que han llenado de luto y dolor a las familias de la localidad.

Tradicionalmente, bajan el santo el día 21, le lavan los pies en la ciénaga de Ayapel y lo dejan en el atrio, durante nueve días para que la comunidad rece la novena en su honor. Justamente el 30 de septiembre, día en que finalizan las novenas, se realiza la gran fiesta en honor al patrono.

Ese día la gente estrena los mejores vestidos, pagan las mandas que hayan ofrecido y dejan ver todo el fervor que le tienen a San Jerónimo, a quien le atribuyen grandes milagros.

La procesión es uno de los eventos religiosos que más congrega a los habitantes de la localidad. El recorrido se hace por todas las calles del municipio, pero también incluye otro por la ciénaga, en la que participan numerosas embarcaciones.

Las autoridades del municipio no han dicho aún cómo será el proceso y tampoco han asegurado si permitirán la realización del evento, pues ello implicaría la aglomeración de personas, justamente lo que no se debe hacer en esta época de pandemia.

Definitivamente, en Ayapel pudo más la tradición que el coronavirus y muestra de ello, fue la gran cantidad de gente que, sin temor alguno, participó en el preludio de una de las celebraciones religiosas más esperadas en el pueblo

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