Regional


El chandé tendrá su festival virtual en Cicuco, en octubre

Con este proyecto se busca preservar y fortalecer este aire ancestral del departamento de Bolívar, con la presencia de grupos musicales de la Región Caribe y de Antioquia. Habrá talleres y charlas.

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.

10 de agosto de 2020 12:00 AM

Del 9 al 11 de octubre del presente año, se realizará en el municipio de Cicuco, sur de Bolívar, el “Primer Festival Departamental de Chandé”, versión virtual.

Según los organizadores, el certamen es un esfuerzo por preservar y fortalecer la tradición del chandé en el departamento de Bolívar, a la vez de difundir y visibilizar esta expresión artística relegada en el tiempo y en la geografía por décadas.

Luciano Romero Rico, gestor cultural de Cicuco y de la depresión mompoxina, explicó que gracias a la convocatoria “#ComparteLoQueSomos”, del Ministerio de Cultura; y por la gestión de la “Corporación Cultural Creemos”, el festival contará con una programación que incluye la participación de agrupaciones de ese aire vernáculo, provenientes de municipios del resto de Bolívar, y de departamentos como Atlántico, Antioquia y Magdalena.

Se esperan grupos de San Martín de Loba, Hatillo de Loba, Margarita, Mompox, Tierra Firme, Talaigua Nuevo, Talaigua Viejo, Cicuco, San Zenón, Peñoncito y Necoclí (Antioquia), entre otros.

Serán tres noches de presentaciones, durante las cuales también se visibilizarán contenidos de la subregión mompoxina, mediante documentales y entrevistas.

Además, en esta versión virtual se impartirán talleres y conversatorios a través de las cuentas en Facebook, Instagram y Twitter de la Corporación Cultural Creemos.

Quienes deseen obtener más información pueden acceder a @CreemosCC. O al contacto: 321-5599201

Respecto a su corporación, Romero Rico informó que viene trabajando desde hace dos años con jóvenes y niños de Cicuco, haciendo valer las normativas de juventudes a través del encuentro “La semana de la juventud”, que se realiza en la primera semana de agosto, mediante talleres de innovación, emprendimientos y formación en normatividad juvenil; y de talleres de empoderamiento, para que los participantes se constituyan en líderes de sus respectivas comunidades.

Durante ese devenir, Romero Rico y su grupo visionaron que, dentro de poco, los viejos cultivadores del chandé en la Depresión Mompoxina desaparecerían y no habría nadie de las nuevas generaciones que se encargara de mantenerlo vivo.

Del chandé se cree que, probablemente, tuvo sus orígenes en el siglo XIX y que sus primeros cultivadores comenzaron improvisando parrandas a las orillas de los ríos, los montes y las principales esquinas de los pueblos.

Se trata de un grupo de mujeres y hombres cantando y tocando palmas, mientras que otros alzan velas y bailan al ritmo de lo que se esté cantando. Algunas de las canciones que se improvisaban en esos encuentros amistosos alcanzaron a conocer los estudios de grabación, mientras que la mayoría se perdieron para siempre; y otras todavía andan de boca en boca, porque fueron creaciones colectivas, que necesitan visibilizarse nuevamente.

En los últimos años, uno de los más grandes cultores del chandé que tuvo la Región Caribe fue el finado Joe Arroyo, cuando conformó su orquesta La Verdad y se dedicó a combinar los sones de la gran cuenca caribeña, con la salsa y los ritmos negroides e indígenas de la costa norte colombiana.

Precisamente, por eso el festival tendrá tres transmisiones, a través de las redes sociales, donde se exhibirán grupos del Caribe colombiano, a la par de un taller musical, mediante el cual se enseñará cuáles son los diferentes aires que componen al chandé, junto con un conversatorio que establecerá las diferencias entre el chandé tambora, la tambora-tambora, chandé berroche y toda la gama que se ha dado en crear a lo largo y ancho de la Región Caribe.

“El chandé que se toca en San Martín de Loba --detalla Luciano Romero-- es diferente al de Hatillo de Loba; y esos dos son distintos a los de Tierra Firme, Talaigua Nuevo y Talaigua Viejo. El de Cicuco tiene la particularidad de que sus letras mencionan personajes populares y sus anécdotas, mientras que en otros pueblos les cantan a las plantas, a los animales y a elementos de la naturaleza como la lluvia, el viento, el verano, etc”.