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El racismo en medio del conflicto armado en Bolívar

El informe final de la Comisión de la Verdad mostró cómo el racismo se manifestó en el conflicto armado en el departamento.

El pasado 28 junio, la Comisión de la Verdad presentó su informe final al país. En él se recogen las voces de alrededor de 30 mil personas de diferentes sectores en entrevistas individuales y colectivas.

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De esta manera, el informe también tuvo un enfoque diferencial que mostró cómo la violencia afectó a los pueblos étnicos en el país, incluyendo a los negros, afrocolombianos, raizales y palenqueros. Allí, se habla de la persistencia del racismo en medio del conflicto armado.

“El racismo estructural es una forma de poder de un grupo que se cree superior a otros. En esa lógica, esos otros subyugados no tienen los mismos derechos, dignidad o capacidades. Con base en esa idea racista, en Colombia se han ejercido una serie de prácticas discriminatorias de manera sistemática y en todos los espacios de la vida social”, expresa el informe, que también habla de las atrocidades que cometían los grupos armados en contra de esta población.

“Que se aboliera legalmente la esclavitud en 1851 no hizo que desapareciera la idea de que los cuerpos pueden ser marcados, ultrajados y violentados”, dice el informe.

Allí, sobresale el relato de una mujer negra de los Montes de María que contó cómo fue marcada con un hierro incandescente por un comandante de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

“Yo nunca he podido olvidar eso. Eso lo tengo como aquí, no lo he podido olvidar nunca. Yo creo que ellos me hicieron eso porque era negra, creo que él me marcó porque era negra y me marcó como si fuera una esclava. En la época de la esclavitud marcaban a las mujeres negras, así fue como me marcaron a mí”, manifestó.

En San Jacinto
Los consejos comunitarios de Santo Madero y Eladio Ariza, en los corregimientos de El Paraíso y San Cristóbal, ambos ubicados en la parte alta de San Jacinto, contaron a la Comisión de la Verdad cómo vivieron la discriminación en el marco del conflicto armado.

“No solamente eramos negros sino negros guerrilleros y eso trajo el desplazamiento del 99”, contó Amilcar Rocha, representante del Consejo Comunitario de Santo Madero.

Así mismo, Melbis Ariza, líder del Consejo Comunitario Eladio Ariza dijo que incluso ponían a la comunidad a realizar trabajos forzosos.

“Se da el caso de un compañero que ya no está acá que supuestamente por ser negro o por no acogerse a algo que decían lo pusieron a cargar a un grupo de más de 100 personas por 20 o 30 metros para que no se mojaran los pies, y como los dejara caer o hiciera que se mojaran, ahí mismo lo fusilaban”, manifestó.

Esta realidad la valida un excomandante del Bloque de los Montes de María de las AUC que en su relato parece referirse a otro combatiente de la época. “Todos los negros para él eran flojos, ese era el decir de él, él menospreciaba la raza negra, a todo el que podía maltratar que fuera negro lo maltrataba nada más por ser negro, porque él decía que todos los negros eran iguales y eran flojos y él odiaba a la gente floja. A más de uno le pegaba planazos, golpes, patadas. La sacaba barata a quien le pegara y no lo matara”.

A la espera de garantías
Hoy, tanto la comunidad de San Cristóbal como la de El Paraíso están a la espera de garantías para poder sentir que la violencia terminó.

“Si el Estado recupera un territorio pero no permanece en él, vuelve y lo pierde, porque las causas que originaron la pérdida de ese territorio siguen vigentes, como el abandono. No hay vías, no hay educación, no hay proceso para la adquisición de ingresos, no hay salud, justicia, solo se está haciendo la justicia ancestral porque la justicia ordinaria no acompaña. Si el Acuerdo se cumple tal como está escrito, le aseguro que aquí la violencia desaparece en los Montes de María, pero si no se cumple, la violencia va a permanecer hagan lo que hagan”, manifestó Amilcar Rocha.

En la misma línea, Melbis Ariza asegura que son necesarias las garantías de la implementación de los planes de reparación, restitución y restablecimiento de derechos como grupo étnico. “Ahí sí decimos que nos sentimos satisfechos y esto sí garantiza que podamos proyectarnos y permanecer durante el tiempo”, puntualizó.

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