Regional


En Palenque reclaman más tierras para vivir y subsistir

Según los líderes, la extensión inicial era de 250 mil hectáreas, pero gran parte fue poblado por otras comunidades, además de que la presencia del ingenio azucarero de Sincerín contribuyó a eso.

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.

16 de septiembre de 2020 12:00 AM

Los campesinos del palenque San Basilio dijeron que necesitan más tierras para trabajar y subsistir.

Así lo comunicaron durante el pasado conversatorio virtual “Despojo de tierras y aguas en el Caribe colombiano. Impactos en los cuerpos y resistencias en la población negra, afrocolombiana, raizal y palanquera”, que organizó la Comisión de la Verdad y que reunió a expertos de Bolívar y del Caribe colombiano.

El objetivo de la reunión fue visibilizar los efectos por el despojo de tierras y de aguas que afrontan los pueblos étnicos, además para valorar y reconocer las estrategias que se diseñaron para enfrentar estas situaciones.

Jesús Pérez Palomino, antropólogo palenquero y magíster en Comunicación Cultural, dijo que en Palenque, durante el conflicto armado, muchas zonas veredales quedaron despobladas por el desplazamiento de sus comunidades y que esto contribuyó a la disminución de la actividad productiva, porque esas zonas quedaron abandonadas.

Aseguró que Palenque debe buscar nuevas tierras para seguir creciendo, ya que el territorio que actualmente posee no cuenta con las condiciones adecuadas para producir.

Prosiguió explicando que la extensión de tierra inicial reconocida era de 250 mil hectáreas.

Con el tiempo, gran parte de esas 250 mil hectáreas fue poblada por otras comunidades, mientras que la presencia del ingenio azucarero en el hoy corregimiento de Sincerín contribuyó a la disminución de la extensión territorial.

“Al desaparecer el ingenio, la parcelación hizo que se disminuyera el territorio palenquero a 7.300 hectáreas, que es lo que posee hoy”, sostuvo.

Según Pérez Palomino, la comunidad vive en una zona precaria por el poco territorio para producir.

“Los campesinos --indicó-- han agotado el territorio, lo que convoca a ver cómo se consiguen nuevas tierras. Desafortunadamente, los cultivadores han salido de los terrenos y hay una nueva generación a la que no se le permite trabajar en esa forma dinámica los cultivos, lo que conlleva al gran desempleo que se registra hoy. Ya no se vive de lo que se producía hace 20 o 30 años”.

Para Pérez Palomino, Palenque debe buscar nuevas tierras, para seguir creciendo, dado que el territorio que ahora posee no cuenta con las condiciones adecuadas para producir.

Por su parte, Ricardo Jesús Romero Cabana, presidente de la Red de Consejos Comunitarios del Caribe, se refirió al impacto de la expansión del monocultivo de palma en los territorios afros de Bolívar y el Caribe. Sostuvo que este cultivo “puso en riesgo la seguridad alimentaria de nuestros pueblos, que estaban acostumbrados a los cultivos de pancoger. Esto generó un despojo que no ha sido visibilizado, pero que está latente y que ha generado conflictos. Las captaciones ilegales de agua no permiten que el líquido llegue a las bocatomas de nuestros acueductos; y de nada han servido las inversiones que se dan para llevar agua a las poblaciones”.

También denunció los cambios de los complejos cenagosos que han reducido los cuerpos de agua, “pues, en los tiempos de sequía muchos terratenientes van corriendo las cercas de sus fincas y disminuyen los espacios de subsistencia de las comunidades pesqueras”.