Regional


En Soplaviento se quejan por las molestias del puente

Los bongueros dicen que les prometieron compensaciones, pero nunca más les han hablado del tema. Vecinos afirman que sus casas están afectadas y nadie les habla de retribución.

RUBÉN DARÍO ÁLVAREZ P.

25 de agosto de 2020 12:00 AM

Desde el puerto del municipio de Soplaviento hasta el barrio La Línea, 72 personas dicen estar preocupadas por lo que pasará con ellas cuando se termine de construir el puente Catalino Parra, que unirá a dicha localidad con el municipio de San Estanislao de Kostka-Arenal.

Los primeros preocupados son los bongueros, quienes tienen la función de cruzar en botes a los viajeros de una orilla a otra, desde primeras horas de la mañana hasta casi aproximándose la noche.

Ellos suman 63 integrantes, quienes hace 23 años fundaron la “Asociación de Bongueros del Municipio de Soplaviento”, que también cobija a los propietarios de botes y a los cobradores, quienes reciben el dinero de los pasajeros que llegan y se van.

Germán García, el presidente de la asociación, asegura que en diciembre del año pasado se reunieron con funcionarios de la Gobernación de Bolívar, quienes les recomendaron que no se preocuparan, porque cada uno recibiría un plan semilla de 5 millones 600 mil pesos, “pero vemos que ya están terminando de construir el puente y ni más hemos visto a esos señores”.

El puente aún no se ha entregado, pero el gremio siente el bajón económico con el advenimiento de la pandemia, que ha reducido las ganancias a menos de la mitad, pues anteriormente un bonguero podía ganarse hasta 50 mil pesos en un día, lo que significaba un millón 500 mil pesos mensuales, pero ahora las ganancias bajaron a 20 mil pesos, y hasta menos.

“Al ver que ya han pasado más de seis meses y no volvimos a saber de los señores de la Gobernación, buscamos la ayuda de un bufette de abogados y son ellos quienes se están encargando de ese asunto”, cuentan los bongueros, quienes también comparten el puerto con vendedores de gaseosas, mecatos, loterías, rifas y mototaxistas.

A unas tres cuadras del puerto está el barrio La Línea, donde nueve propietarios de igual número de viviendas aseguran que, el año antepasado, cuando se empezó a hablar de la construcción del puente, les anunciaron que en esos predios estaría uno de los inicios de la estructura y que cada casa sería comprada, para darle más espacio a la estructura.

Las nueves familias esperaban que las casas fueran compradas antes de que empezara la construcción, pero ya esta lleva, aproximadamente, el 85% de adelanto y nunca más les han hablado de lo que será su futuro como propietarios.

“Lo que nos han traído son molestias”, dice Cristian Cabrera Bagett, un ingeniero mecánico, quien asegura que los constructores inicialmente hablaron de nueve casas, “pero en la práctica se están viendo perjudicadas unas 25”.

En el barrio La Línea se levantó una de las cabeceras del puente, en donde había un parque y una calle transversal y ahora hay unos pilotes que obstruyen las entradas de varias casas, que, según sus propietarios, también se están quebrantando por dentro, por la vibración de las maquinarias.

Nelson Durán y Calixto Mendoza, propietarios de negocios de comidas rápidas y gasolina, respectivamente, afirman que han venido en franca baja, desde que los clientes se retiraron por causa de los trabajos de remoción de la tierra.

Algunas amas de casa aseguran que cuando cae un aguacero sus viviendas se inundan, dado que las corrientes ya no tienen por dónde circular.

Al mismo tiempo, el grupo de vecinos considera que el puente debió hacerse en terrenos de Soplaviento y Arenal, por donde no había viviendas, los cuales, según ellos, sobran en esa geografía.

Habla la Gobernación

El gobernador de Bolívar, Vicente Blel Scaff, ratificó que, efectivamente, a los bongueros y a los mototaxistas se les prometió una compensación económica de unos 900 millones de pesos, que aportará la Gobernación, pero cuando el puente esté terminado.

Respecto a las viviendas de La Línea, dijo que hay un presupuesto garantizado para la adquisición de esos predios, por parte del “Consorcio Puentes por Bolívar” (ejecutor de la obra), de acuerdo con un avalúo que se estableció previamente, aunque también se necesita la normalización de predios, que debe hacer la Alcaldía de Soplaviento.

El mandatario reconoció que se trata de unos trabajos traumáticos que producen molestias a algunos habitantes, “pero también es cierto que algunas personas tratan de sacar provecho diciendo que son más viviendas las afectadas; y nosotros tenemos claro que no pasan de nueve”.