Montería se unió a velatón para protestar por asesinato de médico

16 de mayo de 2019 10:26 PM
Montería se unió a velatón para protestar por asesinato de médico
Velatón en Montería para protestar por el crimen de joven médico cordobés. // Cortesía

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Montería fue una de las 18 ciudades de Colombia que se unió a la velatón para protestar por el crimen del joven médico Cristian Camilo Julio Arteaga, asesinado a manos de dos sicarios en el municipio de El Bagre, Antioquia, el pasado 10 de mayo.

Colegas, enfermeras, excompañeros de la Universidad del Sinú, familiares y amigos sentaron su voz de protesta por lo ocurrido en ese municipio del bajo Cauca, donde el galeno estaba a punto de terminar su año rural.

La cita fue frente a la Catedral San Jerónimo de Montería donde una vez más hicieron un llamado a las autoridades para que se esclarezcan las causas de la muerte del joven profesional, quien se había destacado por ser un excelente estudiante y un buen médico en el hospital de El Bagre.

El día de su muerte había salido de turno y se disponía a tomar un vehículo de servicio público para viajar hasta Caucasia, donde se encontraría con su madre, para viajar juntos a Palmira, municipio del Valle del Cauca donde residían hace muchos años, desde que habían decidido irse del departamento de Córdoba para buscar mejores oportunidades.

Estaba feliz porque desde hacía siete meses no se veía con sus padres hermanos y compartiría junto a ellos el Día de la Madre, pues le habían dado permiso en el centro asistencial para que viajara.

Ese día muy temprano habló con su papá, Severiano Julio, también médico, con quien acostumbraba a hablar todos los días, y le expresó lo contento que estaba por el reencuentro. Una hora y media después, es decir a las 8:30 de la mañana, fue asesinado.

Piden claridad

Los familiares de Julio Arteaga han pedido a las autoridades que esclarezcan el hecho. Dudan mucho que su crimen se haya registrado por asuntyos relacionados con su actividad médica, pues dicen que siempre se caracterizó por ser un profesional de excelentes calidades. Tampoco les manifestó nunca que estuviera amenazado.

Su hermano Johan Julio, quien es odontólogo, dijo que tampoco tuvieron conocimiento en torno a que hubiera tenido algún problema con algún paciente, como se ha venido rumorando en algunos medios de comunicación.

De Cristian Camilo dijo que había nacido en San Bernardo del Viento, Córdoba, de donde son sus padres, el 31 de octubre de 1994. Por decisión de sus progenitores, para buscar mejores oportunidades, decidieron irse a vivir a Palmira, Valle del Cauca, cuando este apenas tenía un año.

Terminó bachillerato en la Institución Educativa Humberto Raffo Rivera. Siempre soñó con ser médico y aunque se presentó en varias universidades, optó por estudiar en Montería, cerca de sus familiares, pues nunca olvidó sus raíces costeñas.

Era un fanático del fútbol y el equipo de sus sueños era el Deportivo Cali. Su alegría y expontaneidad le permitían relacionarse con facilidad y era una persona afable que no tenía problemas con nadie, reiteran miembros de su familia.

La gran fiesta a la que Cristian asistiría ese fin de semana en Palmira, además de celebrar el Día de la Madre, era el bautizo de su sobrino. Johan había decidido poner a su hermano menor como padrino de su primogénito.

Todo estaba listo para la fiesta, luego de la ceremonia religiosa que se realizaría en la catedral de la localidad. Sin embargo, la noticia que recibieron fue la de su muerte, un hecho al que aún no le encuentran explicación lógica.

Johan también contó que Cristian tenía novia. Se trataba de una auxiliar de enfermería que había conocido en el hospital de la localidad antioqueña y que ya la había presentado a su familia. Sin embargo, salían poco porque siempre fue consciente que estaba en una zona donde el orden público es delicado.

Había llegado hasta El Bagre porque consideraba que allí podía aprender más. Le habían ofrecido hacer el rural en Montería, pero siempre consideró que necesitaba estar en una plaza donde hubiera un mayor nivel de exigencia en materia de atención y pudiera ganar más experiencia.

El 22 de julio terminaría su año rural y tenía planeado viajar al exterior con el fin de hacer una especialización en anestesiología. Esos eran los planes de los que siempre hablaba con su familia.

Algunos miembros de su familia creen que su crimen pudo ser una equivocación. Insisten en que era una persona con alta vocación de servicio y la mejor prueba de ello es que el último caso que atendió en ese hospital, el mismo día de su muerte, fue un parto complicado, pero por fortuna salvó a la madre y al bebé.

Habla madre de paciente muerta

Una de las hipótesis que se rumoró en torno a la muerte del médico Julio, habría sido la venganza por parte de los familiares de una menor de 14 años, quien murió en el centro asistencial, a causa de una peritonitis.

Aunque las autoridades no han entregado una versión oficial en torno a esa hipótesis, hoy la madre de esa niña, cuyo nombre no ha sido revelado, acudió a la Defensoría del Pueblo para pedir que no les sigan endilgando un crimen con el que nada tienen que ver.

“Respeten el dolor de mi familia y el de la familia del doctor Cristian. No nos sigan haciendo mas daño. A mi hija no la atendió el doctor Cristian, sino una doctora. Tal vez si él la hubiera visto, mi hija no estuviera muerta”, dijo la madre, en medio de lágrimas.

Por lo pronto, la Policía está esperando la versión que entregará Yeison Andrés Díaz Berrío, exsoldado, capturado en un allanamiento en El Bagre, sindicado de ser la persona que iba conduciendo la motocicleta en la que se transportaba el sicario que asesinó al joven médico cordobés.

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