Pescadores de Tasajera siguen esperando indemnización

15 de julio de 2020 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

En el presente año se están cumpliendo 17 de la ocurrencia de un accidente marítimo en el muelle de la empresa “Productos de Colombia S.A.” (Prodeco), cuando chocaron la barcaza número 422 y un buque de bandera turca, denominado Alma Ata. Los hechos ocurrieron el 4 de agosto de 2003.

La colisión provocó que al buque se le rompiera un tanque que almacenaba 170 toneladas de combustible fuel oil, que contaminó el área de faenas de los pescadores de las poblaciones Tasajera y Pueblo Viejo, ambas jurisdicciones del departamento del Magdalena y en la ciénaga del mismo nombre.

Cabe explicar que Prodeco S.A. explora, produce, transporta y embarca carbón térmico y metalúrgico de alto grado con destino a los mercados de Europa, América y Asia.

El abogado cartagenero Juan Carlos Ramos Santamaría se apersonó del caso como defensor de 30 pescadores. Cada uno de ellos representa, a su vez, varios grupos de pescadores artesanales compuestos, aproximadamente, por diez personas, de las cuales dependen sus correspondientes familias, lo que podría sumar un número cercano a los 900 perjudicados.

Mucho antes del accidente, los pescadores habían manifestado que el cargue y descargue de carbón, en el muelle de Prodeco S.A., generaba un polvillo, que estaba haciendo disminuir la presencia de peces en la Ciénaga Magdalena.

Una vez ocurrido el siniestro marítimo, la empresa puso en marcha unas medidas de contingencia para solventar la acción de la mancha de combustible, pero, al parecer, dichas acciones no fueron suficientes, lo que generó que el combustible se extendiera por toda la zona, alcanzando los predios de la ciénaga y prolongando sus efectos hasta el Parque de Salamanca.

En los días subsiguientes al derrame, los pescadores continuaron realizando sus jornadas de siempre, pero con el paso de los días se fueron percatando de una ostensible disminución en la afluencia de peces, lo cual terminaron relacionando con el accidente entre la barcaza y el buque turco.

Posteriormente, cuando el abogado Juan Carlos Ramos emprendió las investigaciones para la defensa de los pescadores, se enteró de que ya antes habían ocurrido otros tipos de derramamientos en la ciénaga, que nunca se denunciaron.

Ese mismo año –2003-- la Corporación Autónoma Regional del Magdalena (Corpamag) tomó cartas en el asunto e informó que Prodeco S.A. había cometido violaciones a las normas que regulan la protección de los recursos naturales renovables, por no adoptar medidas preventivas en cuanto a la barcaza.

Incluso, la corporación rindió unos conceptos ante el Ministerio del Ambiente y se tomaron algunas decisiones en su momento, en lo relacionado con las actividades de carga y descargue, pero el caso cierto es que los pescadores artesanales no pudieron seguir desarrollando sus actividades en la zona contaminada.

En consecuencia, Ramos Santamaría, en 2004, inició unas acciones en contra de Prodeco S.A. en un juzgado civil de la ciudad de Santa Marta. Cuando el proceso llevaba, aproximadamente, cinco años y ya estaba para sentencia, de la nada se supo que el juzgado en cuestión no era el competente para tales diligencias, por lo cual el expediente fue trasladado a la Capitanía de Puerto de la capital del Magdalena.

Así las cosas, Ramos Santamaría prosiguió las acciones con Capitanía de Puerto, mientras que a Prodeco S.A. lo apoyaban tres firmas cuales son Suramericana, Aig Colombia Seguros Generales S.A. y Royal & Sun Alliance Seguros S.A., y adicionalmente los armadores y dueños de los buques contra 27 pescadores artesanales, de los cuales ya han fallecido cinco.

Sin embargo, y a pesar de lo desigual de la contienda, Ramos Santamaría logró sacar el proceso adelante, empezando porque hace cuatro años Capitanía de Puerto, en primera instancia, dio la razón a los pescadores bajo el argumento de que Prodeco S.A. efectivamente había causado unos daños a los nativos, los cuales debían ser resarcidos.

Igualmente, la empresa interpuso unos recursos de ley ante la Dirección General Marítima (Dimar), en Bogotá, donde, después de varios años, confirmaron la sentencia, con lo cual Prodeco S.A. no estuvo de acuerdo e interpuso una casación, que logró que hayan transcurrido 17 años sin que se produzca un fallo definitivo, ya que las aseguradoras y los abogados de la firma carbonera han presentado, aproximadamente, diez acciones de tutela en contra de la decisión de la Dimar.

Todo lo anterior, según Ramos Santamaría, con la intención de dilatar y entorpecer el proceso, por lo que el jurista cartagenero denunció, ante el Consejo Superior de la Judicatura, a los abogados de Prodeco S.A. y a los de las aseguradoras.

Al respecto, Ramos ha dicho que Prodeco S.A. es una empresa que genera millones de pesos, pero nada aporta a comunidades como Tasajera y Pueblo Viejo, que son de muy escasos recursos. “Sin embargo –enfatiza--, cuando se trata de resarcir daños, hacen lo posible por no responder”.

Habla Prodeco S.A.

Bernardo Salazar, el abogado de Prodeco S.A., aseguró que la zona del accidente tuvo una afectación concreta y limitada en el tiempo, pero no impidió que, en los años sucesivos, se pudieran realizar actividades de pesca.

Aseguró no tener conocimiento de si antes del percance entre la barcaza y el barco turco hubo accidentes similares en la zona.

No obstante, aclaró que de parte de la empresa no ha existido renuencia a indemnizar.

“Lo que sucede es que en este caso –explicó-- se profirieron fallos que han sido objeto de recursos que han tardado, por el tipo de proceso y la congestión judicial, que no es culpa de la compañía. Hemos recurrido a varias decisiones en ejercicio de nuestro derecho al debido proceso, ya que se han cometido errores por parte de la Dimar, en las decisiones y condenas sin el debido sustento probatorio y en exceso de lo que corresponde en derecho. Es importante tener en cuenta que este caso tuvo una demora considerable, porque primero se tramitó un proceso de responsabilidad y posteriormente un incidente de liquidación de perjuicios, que es casi como un segundo proceso. Es decir, no se tramitó una sola actuación ante un despacho, que hubiera adoptado una sola decisión sobre responsabilidad y perjuicios, sino que se tramitó en dos etapas y por varios despachos; primero, responsabilidad; y segundo, sobre el monto de los perjuicios”.

En cuanto a prevenciones ecológicas de parte de Prodeco para ejercer sus actividades, Salazar relató que la operación portuaria se desarrolló hasta mayo de 2013 en Puerto Zúñiga, y siempre se tuvieron vigentes y en ejecución Planes de Manejo Ambiental, debidamente aprobados y vigilados por las autoridades ambientales competentes, que incluían todas las medidas de manejo necesarias para prevenir, mitigar y compensar los posibles impactos ambientales y sociales

Eso incluyó, según él, controles estrictos para la emisión de polvo en las etapas del proceso, controles para prevenir el arrastre de finos a las fuentes de agua, tratamiento de aguas residuales, plan de monitoreo y seguimiento a la calidad del aire y del agua, entre otras.

Dio a conocer que, en materia de Gestión Social, Prodeco trabaja en el área de Ciénaga Magdalena, contribuyendo al mejoramiento de sus condiciones de vida, a través de la promoción de proyectos de alto impacto en el marco de tres líneas de inversión: educación, desarrollo del capital social y generación de ingresos.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Regional

DE INTERÉS