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¿Se podrán acabar las peleas de gallos en Colombia?

Dos proyectos de ley que cursan en el Congreso acabarían con esta práctica ancestral en el país. Galleros dicen que iría en detrimento de 290.000 familias.

Actualmente cursan en el Congreso de la República dos proyectos de ley: uno de la senadora Andrea Padilla, con el 085, y el segundo es el 123 de la senadora Esmeralda Hernández, que pretenden prohibir las peleas de gallos en Colombia.

“Esto sería nefasto para la cultura, la economía y el tema social en Colombia”. Dice tajantemente Campo Elías Manotas Manotas, experto en temas gallísticos.

Nos cuenta que en Colombia existen 1.123 municipios, de los cuales en 1.100 hay presencia de gallos finos combatientes colombianos. Se estima, más o menos, que existen unas 7.700 galleras y 27.500 gallerías. “Esto representa, para el empleo colombiano, 125.000 empleos directos, y 165.000 indirectos”.

Los gallos de pelea o de combate, son una tradición centenaria en América Latina.
Los gallos de pelea o de combate, son una tradición centenaria en América Latina.

“Nosotros, los galleros, en Colombia pagamos por sueldos, prestaciones sociales, todo el tema prestacional para los trabajadores directos y el pago para los trabajadores indirectos, 3.7 billones de pesos al año”, manifiesta.

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Dice que hay 290.000 familias que trabajan exclusivamente en el tema de los gallos. Que su economía, su manutención, depende exclusivamente de su trabajo con los gallos finos combatientes colombianos. “Estas son personas de los estratos 1 y 2. Y el 55% son personas mayores de 40 años. Su reinserción laboral, si se prohiben los gallos finos combatientes, sería bastante difícil”.

Agrega que sería difícil, en primer lugar, porque en Colombia los índices de desempleo son muy altos, y, en segundo lugar, por el tema de la edad. Y, además, son personas que toda la vida han trabajado en el tema de la gallística, que no saben hacer otra labor. “Eso aumentaría los índices de pobreza extrema, que este Gobierno quiere bajar. Iría en contra de la política pública de creación de empleos”.

Apunta que los galleros mueven la economía colombiana en varios sectores: el agrario, hotelero, transporte, en la industria en general, en el sector de laboratorios. “En esos sectores movemos la economía en 5 billones de pesos, aproximadamente, al año”.

“Nosotros los galleros consumimos, aproximadamente, 20.000 toneladas de granos al mes, unas 240 mil o 250 mil toneladas al año. Como son maíz, millo, trigo sorgo, lenteja, arveja, además, de otros componentes como zanahoria, remolacha, plátano maduro, todo eso lo consumimos. Y todo eso se lo compramos al campesinado colombiano”, afirma.

Argumentó que si se extingue el gallo fino de combate se afectaría el bolsillo de los campesinos "y este Gobierno tiene una política pública de incentivar el agro colombiano, esas dos senadoras irían en contra de esas políticas públicas; lo mismo que la fauna. En Colombia en estos momentos serían unos 8 millones de aves las que tendrían que extinguirse. Porque no tiene lógica que los galleros sigamos manteniendo aves de combate si el fin final es pelearlos y si van prohibir las peleas de gallos, tocaría matarlos o no sé qué haría el Gobierno con esa cantidad de aves, si tendrá los recursos para mantenerlas. Necesitaría entre dos y tres billones de pesos mensuales en sueldos para las personas que mantendrían estas aves y mil y pico de hectáreas de tierras para ubicarlas, porque si las sueltan se matan entre ellas y eso estaría en contravía de lo que pretenden, que es proteger la vida de los animales”.

La tradición de las peleas de gallos se pasa de generación en generación.
La tradición de las peleas de gallos se pasa de generación en generación.

Sostiene que las senadoras Padilla y Hernández, con esos proyectos de ley, “no tienen ni idea de lo que es la gallística colombiana. Y presentan una cantidad de mentiras en esos proyectos. Y en una audiencia pública en el Senado se los desnudamos. Esos proyectos son perjudiciales para la economía, la cultura y el tema social de este país”.

“Estas señoras son unas indolentes, no les interesa el atropello que vienen haciendo o que quieren hacer contra la economía y el tema social del país. Al dejar en la calle a 290.000 familias y quitar de tajo una tradición cultural de más de 400 años, que está desde que los españoles conquistaron a América, quienes fueron los que trajeron los primeros gallos finos de combate a Colombia. Esta es una cultura de arraigo popular, como lo dice la sentencia C666 de la Corte Constitucional, al declarar que los gallos finos de Combate, entre otras culturas con animales, son de arraigo popular, ancestral y milenario del pueblo colombiano, por consiguiente, no son considerados por la Corte Constitucional como maltrato animal”, indicó.

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Terminó diciendo que las senadoras van en contravía de todo lo anterior. “Quieren atropellar al pueblo que las eligió. Son personas citadinas, que viven en unos apartamentos cómodos en Bogotá y que bajan de sus apartamentos a querer atropellar al pueblo colombiano. Estas señoras lo único que conocen son un perro y un gato. A ellas no deberían llamarlas animalistas sino “mascotistas”, porque ellas lo que conocen es un perro y un gato, a los que sí les hacen maltrato animal, porque mantener encerrado a un perro y un gato todo un día en un apartamento de 70 metros cuadrados y sacarlo un rato en la noche para que hagan sus necesidades, eso sí es maltrato animal. Ellas deben considerar todo ese atropello que le piensan hacer al pueblo colombiano”.

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