Sin respuesta científica a desmayos de menores en El Carmen de Bolívar

04 de septiembre de 2014 11:50 AM

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Al ver los desfiles sucesivos de niñas desmayadas rumbo al hospital local, la ansiedad colectiva se apoderó ayer de los habitantes de El Carmen de Bolívar y su salida fue desoír a sus autoridades, bloquear las vías, obligar al cierre del comercio y chocar con la fuerza pública, agravando un problema que lleva varios meses y que, hasta ahora, ni tiene solución ni explicación científica.

Por ello, la noticia difundida por los medios de comunicación de que en la mañana arribaría a esta ciudad el ministro de Salud, Alejandro Gaviria, para reunirse con las familias afectadas por el mal que trastorna la vida de sus niñas adolescentes y que todo el pueblo asocia con la aplicación de la vacuna contra el virus del papiloma humano (VPH), creó una suerte de malestar social en el que nadie escuchaba a nadie.

La tensión crecía entre la multitud que se agolpó frente a la iglesia Nuestra Señora del Carmen por el paso raudo de caravanas de motos, con varias niñas desmayadas, lo que corroboraba que la enfermedad no es asunto teatral ni de malestares para llamar la atención, como se llegó a interpretar la situación por medios de comunicación nacional que copiaron apartes de declaraciones del ministro en Bogotá.

LOS DRAMAS
"Este es un problema de vida o muerte y la explicación la tiene el ministro", dijo Martha Inés Ochoa, madre de María José Olivera, de 14 años, estudiante del Colegio Las Flores, quien fue absolutamente sana hasta que, según dijo, le aplicaron la vacuna contra el VPH, la cual asocia con sucesivos mareos, adormecimiento en las piernas, dificultades respiratorias y finalmente el desmayo.

La situación de María José, que la vive desde marzo, cuando recibió la segunda dosis de la vacuna, se repite, de manera inexplicable, para la ciencia médica, hasta este momento, en otras 378 niñas de los colegios locales.

"Mi niña nunca conoció de enfermedades hasta que en el colegio le aplicaron esa vacuna", dice Juan Esteban Bermúdez, padre de otra adolescente, de las cientos que han colmado la capacidad de trabajo del Hospital Nuestra Señora del Carmen, que más de una vez se ha convertido en escenario de choques, entre algunos auxiliares del cuerpo médico y familiares de las pacientes, que no aceptan respuestas como que "su hija no tiene nada", "consígale marido"… y otras frases desobligantes que salieron a flote en el encuentro de los familiares de las afectadas con el ministro Gaviria.

"Cómo vamos a alcanzar la paz si nos están violentando con enfermedades que no teníamos", "no es teatro, nos están matando a las niñas con la vacuna", decían algunos de los carteles con los que la multitud esperaba en la Iglesia del Carmen.

Por fortuna, y en una decisión inteligente, el ministro de Salud no asistió a la cita con la multitud en el templo, pues allí hubiese sido sometido a un juicio de vándalos, en el que seguramente ni los santos del templo se hubieran escapado.

Gaviria, en cambio, citó a un grupo de familias al estadio local, para volver a expresar el total compromiso del Gobierno frente a la atención de las niñas y explicar, paso a paso, lo que están haciendo desde que empezó la situación, pues el Ministerio no llegó a última hora como se argumenta.

No obstante, en el atrio del templo se hicieron presentes delegados de la Defensoría del Pueblo de Bogotá y Bolívar, que vivieron la tensa situación, así como el gobernador de Bolívar, Juan Carlos Gossaín, quien pese a enfrentar el problema como si fuera con su propia familia, vivió, quizás, una de las mañanas más amargas de su vida, cuando seguramente la misma multitud que lo ha aplaudido por su decisión de dotar al pueblo de un acueducto, irrespetó su figura, y tuvo que intervenir la policía para sacarlo ileso de la trifulca que le armaron.

FAMILIARES
Pero qué tienen estas niñas que en un solo día de la semana pasada obligó a 170 de ellas a invadir el hospital en busca de apoyo médico con síntomas comunes por mareos, desmayos, vértigo, pérdida de la actividad muscular…

Esa fue la pregunta que una y otra vez le hicieron, en distintos tonos, algunos salidos de tono frente a la autoridad del ministro y el gobernador, varios de los reporteros que se hicieron presentes en el estadio local... Esa también fue la pregunta de los angustiados padres de familia al Minsalud y al equipo que lo acompañaba, el cual representaba lo más valioso de su gabinete, entre médicos, psiquiatras, psicólogos, toxicólogos, epidemiólogos, salubristas y trabajadores sociales.

Pero la complejidad del problema es tal que, el ministro no descartó la incidencia de la vacuna contra el VPH, que es el creer popular; ni la impotabilidad del agua, que se compra en el pueblo en canecas para luego hervirla y trapear la casa; ni la intoxicación por plomo y otros metales pesados, a la que también se le ha atribuido la enfermedad.

Incluso, hay otras explicaciones al mal, relacionadas con supuestos casos de brujería o un trastorno cultural colectivo, que ya se ha vivido en otras regiones de América Latina, con sintomatologías similares.

Si bien al final se llegó a un acuerdo entre los presentes, el equipo de Gaviria, el Gobernador, los delegados de la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público, el Hospital local y la alcaldía; en la troncal a la Costa Caribe airados ciudadanos se enfrascaron en una batalla campal contra un escuadrón antidisturbios de la Policía, quemaron llantas y multiplicaron la tensión en un pueblo, cuyo hospital tarde y noche seguía recibiendo niñas, que se desmayaban por una causa aún no conocida, y que exige el trabajo conjunto del Ministerio, la comunidad, la Gobernación y los colegios, entre muchas otras fuerzas sociales (Lea aquí: Minsalud adquiere compromisos con familiares de menores de El Carmen de Bolívar).

LOS PACTOS CON LA COMUNIDAD

- Terminar los exámenes de todas las afectadas y entregárselos personalmente. Levantar un censo de todas las afectadas, hasta hoy 378, en el área urbana y rural.

- Continuar la evaluación clínica. Ya se hizo el componente de examen médico, evaluación toxicológica. Hay resultados de 60 exámenes, todos negativos a contaminación por plomo u otros metales pesados. Faltan 220.

- Reunirse con la comunidad y mostrarles los resultados y complementar la evaluación clínica con un examen completo de naturaleza neuropediátrica y pediátrica.

- Mejorar las condiciones de trato humano en el hospital de Carmen de Bolívar para una eficaz atención.

- Implantar un proceso de trabajo sicosocial, incluir a las niñas y sus familias, el estamento escolar, el hospital y la comunidad.

- Rendir informes, mínimo cada diez días, sobre los avances de la investigación y crear un comité interinstitucional.


EN DEFINITIVA

La llegada del ministro de Salud, Alejandro Gaviria, a El Carmen de Bolívar alteró los ánimos de las familias de las niñas que padecen desmayos. La comunidad exigió respuestas. 

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