María Fernanda Aristizábal: “Quiero luchar por la salud mental de los niños”

María Fernanda Aristizábal Urrea comienza su periodo como Señorita Colombia con un objetivo más que específico: trabajar por la salud mental infantil. La quindiana, de 22 años, ratificó su favoritismo como mejor puede hacerse: ¡con la corona!
Laura Anaya Garrido.
Laura Anaya Garrido Mar, 11/12/2019 - 01:09

Las palabras que salen de la boca de María Fernanda Aristizábal Urrea son tan pero tan bellas como sus ojos verdes. La nueva Señorita Colombia es dueña de una belleza indiscutible, por algo ganó la edición 2019 del Concurso Nacional ¡de Belleza!, y de una elocuencia que muchos deben envidiar... Pero quizá ninguna de esas dos características sorprende tanto como la siguiente: esta quindiana de 22 años parece tener más que claro su objetivo principal en el ajetreado año que acaba de comenzar... “Quiero luchar por la salud mental de nuestros niños, ellos son los que van a construir nuestra sociedad y necesitamos trabajar para que tengamos infancias bonitas”, decía sin un asomo de titubeo en la rueda de prensa, a solo minutos de coronarse como la mujer más bella del país, sí, pero sobre todo como una líder.

El triunfo de María Fernanda no fue una sorpresa para nadie. Desde el minuto cero, cuando se conoció que representaría a Quindío en el Concurso Nacional de Belleza, se metió en el grupo de las favoritas de los seguidores del CNB. Lo que no todos saben es que este fue un sueño de siempre para ella, aunque intermitente... A veces lo anhelaba con todas sus fuerzas y otras veces no con tanto fervor, pero a principios de año se le volvió a meter la espinita y hace tres meses largos comenzó a prepararse en firme para llegar a Cartagena con toda. “Mi preparación fue corta, fueron unos tres meses y medio, pero me esforcé al máximo”, decía la soberana y contaba que incluso organizó un bingo en Armenia para conseguir algunos recursos. ¡Todo valió la pena y si no que lo digan sus padres!

Bertha Lucía Urrea y Bernardo Aristizábal, los papás, vieron toda la gala de coronación en asientos de la Sección B del Salón Getsemaní, en el Centro de Convenciones, lugar escogido para la gala. Ellos estaban rodeados de familiares, amigos y allegados, muchos de los cuales llegaron desde Quindío para acompañar a María Fernanda en cada paso rumbo a este sueño. Y cuando Catalina Robayo, la presentadora, anunció el nombre de la nueva reina gritaban como si el mundo se estuviera acabando, pero resulta que ese era apenas el principio de uno nuevo, de una nueva aventura, de un nuevo camino para María Fernanda y para los suyos.

“Sentimos un orgullo infinito, primero que todo porque ella cumplió su sueño, porque se empoderó de ese sueño que tenía y lo sacó adelante, y porque la ilusión de ella es representar muy bien el título de Señorita Colombia, ayudando a lo que requiera... ¡Mejor dicho, las palabras se me escapan de la emoción!”, decía la señora Bertha Lucía.

¿Y el papá? “Estamos felices, ¡felices!, de ver recompensado esto, porque nosotros nos propusimos apoyarla hasta el final... Nosotros aportamos algo, pero ella lo hizo todo ¡y se lo merece! ¡Gracias a ustedes por la compañía!”, agregaba don Bernardo. Tanto Bertha como Bernardo y sobre todo María Alejandra saben que lo que la nueva reina tiene por delante es un reto colosal. Ya logró su primera hazaña: llevarse la primera corona para su departamento, que nunca, en los 85 años del CNB, había acariciado la dorada. Ahora viajará por todo el país para apoyar y formar parte activa de las obras sociales que abandera el Concurso Nacional de Belleza.

“Estoy dispuesta a asumir este reto con toda la responsabilidad y el amor del mundo. Siempre tuve la seguridad de que podía hacerlo y ahora aportaré lo mejor de mí para que todos se sientan orgullosos. ¡Tengo un hermoso camino por recorrer!”, concluye. No puede estar más segura de lo que dice... y tiene un año para cumplirlo.