Cibercondría, obsesión enfermiza por la salud en Internet

20 de marzo de 2019 12:00 AM

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La inclusión de las nuevas tecnologías de información y comunicación en la salud está suponiendo una auténtica revolución. Internet es una fuente de información de muy fácil acceso que con los años ha ido adquiriendo un mayor protagonismo en la difusión masiva de contenidos de salud. En este contexto, la cibercondría supone un riesgo para el bienestar.

Seis de cada 10 internautas utilizan Internet para informarse sobre salud y el 85 % acude a esta red informática como primera y única opción. Los buscadores web y las redes sociales se han convertido en una especie de consulta médica extraoficial.

Hipocondría 2.0.

La hipocondría es una preocupación extrema por la salud, de carácter patológico. Su característica esencial es el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, autodiagnosticada a partir de la interpretación errónea de unos síntomas.En este sentido, el cibercondriaco es un hipocondríaco adaptado al entorno digital.

Su obsesión por su estado de salud sigue siendo la misma, lo único que difiere es la forma en que la manifiesta.

“En lugar de usar visitas físicas, la persona que padece cibercondría usa excesivamente consultas digitales. Canaliza su preocupación a través de consultar Internet continuamente y ese es el gran problema, por que es mucho más accesible”, explica Guillem Serra, médico y matemático, que conoce de primera mano el mercado de eHealth y las nuevas empresas en el campo de la medicina.

El peligro de recurrir a Internet para buscar respuestas rápidas

Es tal la cantidad de información que circula por la red, que la capacidad de gestionar y filtrar la ingente cantidad de datos requiere gran destreza.

“El problema de buscar en Google es que fácilmente se exagera la gravedad de un síntoma. Un simple resfriado puede acabar siendo una patología de un cáncer”, apunta Guillem Serra que, consciente del riesgo de intoxicación en salud, nos ofrece algunas pautas acerca de cómo buscar información sobre salud de forma segura y beneficiosa.

Por: Claudia Böesser / Efe - El Universal

La inclusión de las nuevas tecnologías de información y comunicación en la salud está suponiendo una auténtica revolución. Internet es una fuente de información de muy fácil acceso que con los años ha ido adquiriendo un mayor protagonismo en la difusión masiva de contenidos de salud. En este contexto, la cibercondría supone un riesgo para el bienestar.

Seis de cada 10 internautas utilizan Internet para informarse sobre salud y el 85 % acude a esta red informática como primera y única opción. Los buscadores web y las redes sociales se han convertido en una especie de consulta médica extraoficial.

Hipocondría 2.0.

La hipocondría es una preocupación extrema por la salud, de carácter patológico. Su característica esencial es el miedo a padecer, o la convicción de tener, una enfermedad grave, autodiagnosticada a partir de la interpretación errónea de unos síntomas. En este sentido, el cibercondriaco es un hipocondríaco adaptado al entorno digital.

Su obsesión por su estado de salud sigue siendo la misma, lo único que difiere es la forma en que la manifiesta.

“En lugar de usar visitas físicas, la persona que padece cibercondría usa excesivamente consultas digitales. Canaliza su preocupación a través de consultar Internet continuamente y ese es el gran problema, por que es mucho más accesible”, explica Guillem Serra, médico y matemático, que conoce de primera mano el mercado de eHealth y las nuevas empresas en el campo de la medicina.

El peligro de recurrir a Internet para buscar respuestas rápidas

Es tal la cantidad de información que circula por la red, que la capacidad de gestionar y filtrar la ingente cantidad de datos requiere gran destreza.

“El problema de buscar en Google es que fácilmente se exagera la gravedad de un síntoma. Un simple resfriado puede acabar siendo una patología de un cáncer”, apunta Guillem Serra que, consciente del riesgo de intoxicación en salud, nos ofrece algunas pautas acerca de cómo buscar información sobre salud de forma segura y beneficiosa.

¿Cómo buscar y filtrar información sanitaria de calidad?

Para lograrlo, Guillem Serra insiste en la necesidad de tener “un ojo crítico que sepa discernir la información verídica”. Subraya estas dos cuestiones a tener en cuenta:

1. Hay información falsa, que se ha comprobado que es falsa y que el ojo crítico del internauta debería saber detectar.

2. Hay información verídica, que aunque sea verídica, no se corresponde necesariamente con la sintomatología del internauta. Esta distinción requiere un ojo crítico más sutil ya que, a pesar de la rigurosidad científica de la fuente consultada, la falta de espíritu crítico hace que el paciente rápidamente asuma una patología como propia si cree tener varios de los síntomas.

Además, recomienda informarse a través de canales oficiales y, ante todo, “a la mínima que veas que estás buscando demasiado, antes de seguir con esta conducta, acude al médico a buscar una segunda opinión”.

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