Cigarrillo, piel y cabello: un trío incompatible

17 de febrero de 2019 12:00 AM

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Fumar genera cáncer, enfermedades cardiovasculares, respiratorias y muchas otras consecuencias. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud –OMS-, el tabaco es una de las mayores amenazas para la salud pública que ha tenido que afrontar el mundo. Mata a más de 7 millones de personas al año, de las cuales más de 6 millones son consumidores directos y alrededor de 890 mil son no fumadores expuestos al humo ajeno.

Este vicio, muy nocivo para la salud en general, tiene un gran efecto en el órgano más grande del cuerpo: la piel y sus anejos, porque la envejece de manera prematura y provoca un gran daño en el cabello. Así que, si fumas, quizá sea el momento de pensarlo antes de encender tu siguiente cigarrillo.

La dermatóloga Diana Carrasquilla asegura que la prevención es el tratamiento ideal para evitar los problemas que ocasiona el humo del cigarrillo en nuestra salud. “Es hora de decir no más al cigarrillo. A partir de ese momento, los efectos del tabaco son progresivamente reversibles”.

Y aclara que para las patologías que afectan a la estética, “se pueden utilizar diferentes tratamientos a base de cremas de estrógenos con ácido retinoico, ácido glicólico, peeling, administración de medicamentos anti radicales libres (vitaminas A, C y E, zinc, betacaroteno, selenio, etc.), que facilitan la renovación de las capas de la piel”.

Carrasquilla menciona los efectos que ocasiona el humo del cigarrillo en nuestra piel:

- Las sustancias inhaladas procedentes del humo de cigarrillo llegan a tu sangre y provocan daño en la microcirculación del folículo piloso en el cuero cabelludo, impidiendo que lleguen los nutrientes necesarios y alterando la correcta formación del nuevo cabello, generando debilidad en la cutícula y fragilidad capilar hasta provocar la caída por la cantidad de sustancias tóxicas que puede contener un solo cigarro.

- Entre sus efectos nocivos, la nicotina altera las hormonas implicadas en la producción de estrógenos, generando atrofia cutánea y resequedad.

- Fumar reduce la elasticidad natural de la piel, pues causa la rotura del colágeno y hace disminuir su producción, llevando a un envejecimiento cutáneo prematuro, aparición de arrugas más marcadas en la zona del labio superior y contorno de ojos.

- Modifica la tonalidad y luminosidad produciendo un aspecto envejecido de la piel dándole un semblante áspero y grueso.

- Aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer de piel y el desarrollo o empeoramiento de enfermedades inflamatorias como la psoriasis o la pustulosis palmo plantar.

- En algunos pacientes aparecen manchas amarillas en los dedos por la poca oxigenación de las células, coloración amarillenta-parduzca de las uñas, pueden hacerse más gruesas y tener los bordes quebradizos. Pacientes fumadores tienen mayor dificultad en la cicatrización de las heridas.

- Y ni hablar de la estética bucal, cambios en la coloración de labios, encías y cáncer oral.

- Los fumadores siempre tienen impregnado un olor corporal a

tabaco.

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