¿Cómo se desarrollan los problemas hepáticos en bebés?

26 de mayo de 2020 09:58 PM

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A Aleia Quintero Osorio, hija del alcalde de Medellín, Daniel Quintero Calle, le practicarán en los próximos días un trasplante de hígado, debido a una enfermedad hepática detectada hace dos meses.

Al nacer, la bebé fue diagnosticada con una enfermedad hepática, la cual se ha complicado desde hace un tiempo. Según informó el diario El Colombiano, los médicos buscaban que la bebé tuviera alrededor de 8 kilos de peso para reducir el riesgo de la cirugía, sin embargo, su condición empezó a deteriorarse.

La madre de la bebé, Diana Osorio será la donante del hígado y se espera que haya una respuesta positiva por parte de la menor. Sin embargo, ¿qué tan común es su diagnóstico en otros bebés y niños?

Cabe resaltar que el panorama de los trasplantes a nivel mundial es preocupante. 1 de cada 50 millones de personas requieren de la donación de un órgano. Desafortunadamente, muchas personas fallecen esperando a la persona que pueda ser compatible en tipo de sangre e inmunidad.

Con respecto a las enfermedades hepáticas, de acuerdo con Carlos Verá, médico pediatra del Hospital San Juan de Dios de Pamplona, resaltó que uno de cada 100.000 nacidos vivos pueden sufrir por esta condición.

“El hígado tiene dos componentes: uno es sólido y otro es biliar. Este órgano tiene la función de regenerarse gracias a un proceso llamado hiperplasia. Sin embargo, suele pasar que este deja de funcionar al momento de nacer. Los pediatras nos damos cuenta de ello cuando el niño se pone amarillo, ya que la bilirrubina que es un metabolito, no se puede excretar al intestino y empieza a crear evacuaciones o materia fecal de color blanco”, explicó el pediatra.

A pesar de ser puesto a la luz del sol o se disminuya la leche materna, el niño no logra tener un tono de piel normal, por lo que es vital saber qué tipo de afectación hepática tiene el menor para tratarlo de la mejor forma posible y llegar en un caso más complejo, al trasplante del hígado.

“Para que se realice un trasplante es necesario determinar lo siguiente: el hígado debe estar limpio, es decir, no debe tener residuos de alcohol, tabaco o metales pesados, o haber tenido antecedentes de alcoholismo o cirrosis. Además, el donante y el menor deben tener el mismo tipo de sangre y de compatibilidad inmunogénica”, resaltó Verá.

De acuerdo con Verá, los problemas hepáticos se pueden dar debido a un problema de formación en el vientre materno. Alrededor de la cuarta semana gestacional, el feto tiene un plegamiento en el que se forma un saco vitelino en el que se forman unos intestinos iniciales, los riñones, el páncreas y el hígado.

De ahí se forma una especie de tela llamada brida, que evita la conexión entre el páncreas y el hígado. Esto hace que el hígado se atrofie, por lo tanto, deja de ser funcional.

“Tras la operación, se tendrá que tratar al paciente con medicamentos inmunológico y esteroides para hacer que el cuerpo no rechace el órgano. Además se emplearán medicamentos que ayudan a tratar otras enfermedades como el lupus, artritis y algunos tipos de cáncer para que, en el caso que el cuerpo reciba corticoides o esteroides tomados o endovenosos, se evite una inflamación de la zona”.

En caso de bebés, la alimentación podrá basarse en leche materna o en alguna fórmula especial y así evitar el exceso de trabajo del órgano.

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