Coronavirus: ¿qué es la Inmunidad de rebaño, funciona?

Coronavirus: ¿qué es la Inmunidad de rebaño, funciona?
La inmunidad natural es la más efectiva, pero alcanzarla es muy riesgosa porque el número de muertos puede ser muy alto. Colprensa

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Sonia Green es profesora de derecho, vive en Illinois, Estados Unidos y tiene cuatro hijos con una enfermedad inmunológica primaria, es decir, un problema heredado que no les permite defenderse de una infección como los demás niños.

Ella dice que la inmunidad de rebaño es, literalmente, lo que evita que sus hijos se enfermen. Vive largas jornadas para cuidar su salud, pero a veces no es suficiente. Es ahí donde es importante que los compañeros del colegio de sus hijos tengan las vacunas al día. Así, sin darse cuenta, la inmunidad que estos niños han generado como respuesta a esas vacunas estarían protegiendo a sus cuatro hijos no de un contagio, sino de la muerte. Su historia se cuenta en la página del proyecto de conocimiento sobre vacunas de la Universidad de Oxford.

Ahora que se habla más de virus, por la emergencia con el Sars-Cov-2, es probable que haya escuchado el término. La Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización (Gavi) explica que la inmunidad de rebaño es cuando se protege indirectamente a personas de una comunidad, al asegurar que un gran porcentaje sea inmune. Eso se puede lograr de dos formas: con vacunación o permitiendo una infección controlada.

¿Cómo funciona?

Si una persona que no se ha vacunado contra el sarampión, ni le ha dado, se mezcla con un grupo vacunado, al llegar el virus al grupo, la probabilidad de que al no vacunado le dé es muy baja. Por eso, este concepto es clave para erradicar enfermedades infecciosas. Se logró, por ejemplo, en 1980 cuando la OMS declaró la viruela oficialmente erradicada.

“Una vez que la inmunidad de grupo se ha establecido por un tiempo, y la capacidad de la infección para propagarse se ve obstaculizada, esta puede eventualmente ser eliminada”, aclara la Alianza Gavi en una publicación del pasado 26 de marzo.

Sin embargo, el proyecto de vacunas de la Universidad de Oxford hace una aclaración en su sitio web: “La inmunidad de grupo no protege contra todas las enfermedades prevenibles por vacunación. El mejor ejemplo de esto es el tétano, que se contrae de las bacterias del medio ambiente, no de otras personas que tienen la enfermedad. No importa cuánta gente a tu alrededor esté vacunada contra el tétano, no te protegerá”.

El término sí se aplica para otras infecciones como el sarampión, la rubéola y en problemas derivados de bacterias como la tos ferina, el neumococo y meningococo, enfatiza Isabel Cristina Ramírez, especialista en enfermedades infecciosas.

El método natural

Hay una forma natural de lograr esta inmunidad: permitiendo la infección. Sucede cuando las personas de un grupo se enferman y sus anticuerpos no solo superan el virus sino que crean inmunidad. María Fernanda Gutiérrez, viróloga de la Universidad Javeriana, señala que “permitir la infección es, sin duda alguna, la mejor manera de lograr este tipo de inmunidad. Al igual que con la vacunación, en la infección el cuerpo tiene contacto con el microorganismo. Esto genera una respuesta inmunológica que se evidencia con la producción de anticuerpos lo cual, en un gran porcentaje de los casos, significa que la persona ya sabe responder ante ese patógeno y por eso no se va a volver a enfermar cuando, en una segunda oportunidad, lo vuelva a recibir”.

Gutiérrez explica la diferencia entre generar inmunidad con una vacuna o con una infección: “Cuando esta respuesta se genera por la primera puede no ser tan efectiva como cuando se genera por la infección, sin embargo, en los dos casos se puede desarrollar la inmunidad de grupo”.

En la situación actual de la covid-19, ante la ausencia de vacunas, el Reino Unido optó en un inicio por buscar que su población desarrollara inmunidad por la alternativa de una infección controlada. Mientras a mediados de marzo otros países de Europa y América Latina endurecían sus medidas de aislamiento, allá un grupo de 229 científicos de universidades tuvieron que enviar una carta al gobierno para pedirle que tomara más acciones para mitigar la propagación del Sars-Cov-2. En este momento los británicos también están en cuarentena.

La Alianza Gavi advierte que lograr esta proeza de forma natural es peligroso porque “habría una tasa muy elevada de enfermedades graves y muertes, con los sistemas de salud desbordados más allá de su capacidad de reacción, incluso en países de altos ingresos”.

Sobre las medidas que se están tomando en Colombia, Juan Carlos Cataño, médico internista, infectólogo y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Antioquia, dice que finalmente el virus ya está en el país y se va a diseminar, “pero la idea es que nos infecte de una manera controlada y que no se reviente el sistema de salud”.

¿Y cuál es la fórmula?

Entre más contagiosa sea una enfermedad, más población se necesita protegida para lograr inmunidad de grupo. La Alianza Gavi lo expresa comparando el caso del sarampión con el nuevo coronavirus: “Una persona con sarampión puede infectar a otras 18, o sea que el 95 % de una comunidad tiene que estar protegido. Cada persona infectada con el Sars-Cov-2 lo transmite a dos o tres más, osea que la inmunidad de grupo se alcanzaría cuando un 60 % de la población sea inmune al virus”.

Al respecto, la viróloga Maria Fernanda Gutiérrez aclara que “la discusión que tenemos con el coronavirus es que hay algunas cosas que no se saben todavía, una de ellas es si la inmunidad que se genera cuando uno se infecta realmente es protectora. Puede que yo tenga anticuerpos, pero puede que estos no me protejan en una segunda infección”.

Según reportes de la Comisión Nacional en China de comienzo de febrero, dos pacientes en la provincia china de Jiangsu volvieron a dar positivo para el virus después de superar la covid-19.

Sobre este punto, Gutiérrez apunta que “hay personas que parece que se están reinfectando. Si esto realmente está sucediendo es porque la inmunidad generada ante la primera infección no logra ser protectora ante una reinfección y, por consiguiente, la persona vuelve a caer. Sin embargo, esto se encuentra hasta ahora en estudio, pero de ser cierto, otra cosa que no se lograría será la inmunidad grupal o la inmunidad de rebaño”.

Por su parte, Isabel Cristina Ramírez, profesora de la Facultad de Medicina de la U. de A., señala que no hay suficiente información para establecer si se puede dar una inmunidad de rebaño con el nuevo coronavirus. Primero porque no existe todavía una vacuna y segundo porque no se sabe cómo son los anticuerpos y cómo evolucionan en cada persona.

Del virus Sars-Cov-2 apenas se está aprendiendo, y ese es el camino en el que está la ciencia: conociéndolo. Enfermarse tiene sus riesgos, por eso los médicos insisten en aprender de la experiencia de otros países y seguir aplicando el distanciamiento social como una medida clave para mitigar la propagación.

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