Salud


COVID, diabetes e hipertensión: pacientes, a controlarse

Hipertensión, diabetes y coronavirus, una combinación que debemos intentar evitar. Para ello, la autogestión de los pacientes es fundamental.

LAURA ANAYA GARRIDO

19 de agosto de 2020 07:53 AM

Más allá de la certeza de que el nuevo coronavirus suele ser más severo en pacientes con enfermedades crónicas como la hipertensión y la diabetes, está una preocupación: “La pandemia ha traído consigo el dejar a un lado las enfermedades crónicas, por falta de seguimiento médico por el aislamiento, por el sedentarismo y la falta de actividad física regular y por los malos hábitos dietarios”, explica el cardiólogo Javier Moreno, presidente del capítulo de Hipertensión Arterial de la Sociedad Colombiana de Cardiología.

Y es que precisamente la hipertensión (HTA) y la diabetes son las dos enfermedades crónicas más frecuentes entre las personas que mueren por COVID-19 en Colombia, según los reportes diarios del Instituto Nacional de Salud (INS). En Colombia, hasta ayer, 3.465 de los 15.372 fallecidos por COVID-19 eran hipertensos y 2.118 diabéticos; hay que tener en cuenta, además, que en 6.641 de los casos las comorbilidades estaban “en estudio”.

En Cartagena, también de acuerdo con el INS, 492 personas habían muerto hasta ayer por el nuevo coronavirus: 170 padecían HTA y 76 diabetes, y de ellos 54 padecían las dos enfermedades. (Lea también: Las 10 enfermedades más asociadas a muertes por COVID-19 en Cartagena)

“¡Hay que tener muy claro que por la pandemia estamos en cuarentena, pero las enfermedades no! Las consultas médicas virtuales han sido una opción, pero lo más importante es la autogestión de la enfermedad”, indica el doctor Moreno.

Diabetes

El endocrinólogo Joaquín Armenta Ferreira, presidente de la Fundación Diabetológica Colombiana, asegura que “la diabetes mellitus se considera una pandemia mundial hace años. Colombia y el Caribe colombiano no son una excepción a este postulado.

“No tenemos estadísticas totalmente claras, pero la prevalencia en Colombia está entre el 6 al 8%. Mínimo tenemos 3 millones de diabéticos en Colombia y en la región Caribe unos 800.000, lo que la constituye en uno de los principales problemas de salud pública, considerando que es un proceso incurable. Se puede controlar, pero no curar”. Pacientes, tengan en cuenta que “tener el azúcar (glicemia) alta no es gratuito: siempre que esto sucede pasan cuatro cosas importantes en el diabético: se obstruyen las arterias (arterosclerosis), se deterioran los capilares sanguíneos, se destruyen los nervios periféricos y se deprime el sistema inmunológico”. El especialista añade que estas estructuras están en todo nuestro organismo y, por lo tanto, las consecuencias de la diabetes son sistémicas.

“La diabetes no respeta un solo centímetro cúbico del paciente, pues afecta el sistema vascular y nervioso periférico, que está en todas partes”, agrega. “La principal recomendación para los diabéticos en tipos de COVID-19 es que no descuiden su tratamiento, que hagan la dieta estricta, se mantengan físicamente activos y se tomen sus medicamentos de forma rigurosa. Si comprueban que sus niveles de azúcar están altos, comuníquense con el médico para volver a controlar la enfermedad. Y recuerden que al tener el azúcar alto deprime el a sistema inmunológico, esto hace más fácil el contagio y, en caso de contagiarse, el curso de la enfermedad puede ser más grave”, concluye el doctor Armenta. (Le puede interesar: Controlar las enfermedades crónicas, una tarea de todos)

Hipertensión

“La hipertensión arterial es una de las enfermedades más prevalentes en nuestra país. Para el 2019 encontramos una incidencia de 9,9 por cada 1.000 habitantes. Los pacientes más afectados se encuentran entre los 55 y 70 años. En la región Caribe para el 2019, la incidencia fue de 8,51 por cada 1.000 habitantes”, anota el doctor Javier Moreno.

Según el mismo cardiólogo, “dentro de las enfermedades más comúnmente asociadas a la HTA encontramos: obesidad y sobrepeso, dislipidemia (aumento del colesterol y triglicéridos), enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, enfermedad isquémica cerebral, enfermedad renal crónica y diabetes”, y asegura que el desarrollo de estas enfermedades se asocia a factores modificables: la dieta, el sedentarismo, el consumo de cigarrillo, la exposición a tóxicos medioambientales y el mal manejo del estrés.

“La principal recomendación para estos pacientes es que se enfoquen en tener su tensión arterial controlada, deben tomar regularmente la presión arterial, tomarse con juicio los medicamentos formulados, disminuir el consumo de sal, llevar una dieta saludable y realizar ejercicio físico de manera regular”, agrega. (Vea además: Controlar las enfermedades crónicas, un reto reafirmado por el COVID-19)

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Hipertensión + diabetes + coronavirus

El doctor Armenta añade: “Las enfermedades crónicas no transmisibles se han descuidado un tanto durante la pandemia, primero porque el foco de atención ha sido la pandemia misma; segundo, porque el aislamiento ha hecho que los pacientes no acudan a sus consultas habituales por miedo al contagio, se ha tratado de enfrentar la situación con telemedicina y espacios virtuales, pero el número de consultas habituales ha disminuido de manera considerable, y esto tiene un impacto sobre el grado de control de la enfermedad”.

Hay que agregar que “la ansiedad que produce la crisis ha hecho que muchos pacientes descuiden su dieta, su actividad y hayan ganado peso, lo que no es conveniente. También ha habido algunas dificultades con la dispensación de los medicamentos, y que se hayan tenido que aplazar algunos provenientes diagnósticos y terapéuticos”.