Desobediencia en niños, a raíz de la crianza

01 de octubre de 2018 12:00 AM

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El problema de una conducta problemática en menores, es que si no se corrige a tiempo, afecta el desarrollo de la persona en la adolescencia y en la adultez. Es así como el rechazo, el bajo rendimiento académico, futura criminalidad y abuso de sustancias, pueden llegar fácilmente a su vida.

El estudio ‘Problemas de comportamiento, su relación con las pautas de crianza de los padres y el temperamento en niños y adolescentes’ de la Universidad de la Sabana, establece las pautas de crianza sobre las cuales se moldea el temperamento de un niño.

Ellas tienen que ver directamente con los padres o personas a cargo del menor:

Manejo de contingencias: O la forma como los padres administran las consecuencias del comportamiento de sus hijos, con la intención de que dichas consecuencias cumplan la función de premio (refuerzo positivo) o castigo.

Monitoreo o supervisión: Que hace referencia al conocimiento por parte de los padres de las actividades y amistades de sus hijos.

Las reglas:
Donde se establecen las normas de comportamiento que deben seguir los pequeños, sean dichas o no, como críticas a los amigos, sermones, o cantaletas. En este aspecto el ejemplo de los padres es fundamental.

Para el psicólogo clínico Jaime Acosta, las normas fallan “cuando hay contradicción, desacuerdos o desautorización entre los padres o cuidadores con respecto a órdenes que el niño debe cumplir. También cuando no hay normas claramente establecidas y solo se espera que sea desobediente para aplicar un castigo. Una diferencia entre una norma y un castigo es que la norma se establece antes de la conducta, y el castigo es posterior”, comenta.

Comunicación afectiva: Aquí entran las expresiones de afecto positivo (decirle al hijo que lo quiere) o negativo (quejas referentes al comportamiento cuando lo requiera). Los expertos consideran importante esta categoría donde importan las demostraciones de interés y confianza en los integrantes de la familia.

"Los padres influyen directamente en la desobediencia de los hijos cuando son permisivos y no se establece una relación clara entre la conducta desobediente y sus consecuencias”, dice el Dr. Acosta.

A excepción de cuando el pequeño sufre déficit atencional o hiperactividad, los padres son influencia directa para el pequeño así que, si se requiere, es posible que se necesite terapia psicológica.

Tanto a los padres como al niño, se les debe dar las herramientas necesarias para abordar la situación, antes que se genere un hábito, con consecuencias negativas en la edad adulta.

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