Salud


Duelo: difícil, no imposible

LAURA ANAYA GARRIDO

27 de noviembre de 2016 12:00 AM

El programa favorito de Mary* era “Barney y sus amigos”. Era.

Desde que sus papás murieron en un accidente de tránsito, la niña de nueve años no quiere ver televisión, ni jugar. A veces se resiste a ir al colegio porque sus compañeritos le hacen preguntas inocentes, pero crueles. Tiene constantes e incontrolables episodios de ira y muchas pesadillas que sólo confiesa a su abuela materna. Dice que se quiere morir para estar con sus papás. La abuela se ha armado de valentía, se ha tragado su propio dolor para transmitir fuerza a la pequeña...pero la situación es para ambas una bomba de tiempo, que estallará tarde o temprano. Y la única manera de “desactivarla” es aprender a vivir el duelo para asimilar la pérdida y superarla. Difícil, no imposible.

¿Qué es el duelo?
La psicóloga Raquel Baena Guzmán, de la Universidad Tecnológica, explica que “el duelo es el proceso psicológico que sigue a la muerte o desaparición de una persona, objeto o situación significativa. No sólo tiene componentes emocionales, sino  fisiológicos y sociales. En principio, no puede considerarse un trastorno sino un proceso natural que acompaña a toda pérdida”.

El doliente puede entrar en shock, incluso llegar a negar la pérdida durante horas o meses; expresar la tristeza llorando, hay desinterés por el mundo y  rabia. El panorama es desalentador, pero en condiciones normales, toda la tristeza disminuye con el tiempo, aunque puede repetirse en aniversarios o fechas especiales.

Según Jorge Sierra Cabarcas, también psicólogo de la Tecnológica, hay ciertos períodos y etapas establecidas para el manejo del duelo, pero cada caso es único. “Clínicamente hay unos tiempos establecidos, parámetros...de uno a tres meses, de tres a seis...pero yo no te podría decir: ‘Laura, en un mes vas a dejar de sentirte triste’, porque en cada persona es un proceso distinto. Hay quienes anulan y aplazan el proceso. Se murió el familiar y dicen sentirse bien, pero resulta que años después comienzan el duelo”.

No hay fórmulas ni claves para sobrellevar la pesada cruz del duelo, pero el consuelo puede hallarse en detalles sencillos que parecen insignificantes: llorar, hablar, hacer ejercicio, disfrutar de la naturaleza...

El psicólogo recomienda:

1. Exprese sus emociones, saque todo el dolor. Llore cuantas veces lo necesite.

2. No se preocupe si siente que todo está acabado, es parte del proceso.

3. Es normal que se afecten procesos mentales básicos como el sueño y la concentración...todo, poco a poco, irá volviendo a la normalidad.

4. Apóyese en personas que le generen seguridad, confianza y seguridad.

5. Refúgiese en su espiritualidad.

6. Salga de casa, contemple la naturaleza. Pasee en familia y haga deporte...lo importante es planear y ejecutar actividades que saquen la energía negativa del cuerpo.

7. Busque apoyo terapéutico en caso que pasen meses y la tristeza persista tan fuerte como al principio.

Y, finalmente, recuerde: entre más oscurece es porque pronto va a amanecer.

*Nombre cambiado.

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