Consejos para cuidadores de pacientes con asma grave

31 de mayo de 2019 12:13 PM

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Por alguna razón que solo entiende el amor de madre, Pilar Suárez siempre habla en plural: dice “tenemos asma” o “hicimos una crisis de asma”, aunque los médicos solo hayan diagnosticado a su hijo. Es que a Pilar no le cuesta respirar, pero vaya que sufre cada crisis de su hijo de seis años, que padece asma grave casi desde que nació. Pilar, que es enfermera pero solo entendió lo delicado del asma hasta que su hijo fue diagnosticado, asegura que debemos “cambiar la forma que vemos el asma, hay que pensarla de forma diferente porque el asma sí mata”.

No es una ‘gripa mala’, como muchos creen. “Es una enfermedad crónica del aparato respiratorio, en la que los bronquios (tubos que se ramifican desde la tráquea y llevan aire a los pulmones) están inflamados y se obstruyen al paso del aire”, explica Rodolfo José Dennis Verano, médico internista del Departamento de Investigaciones de Fundación Cardioinfantil. El doctor nos cuenta que la mayoría de las personas con asma puede controlarla con medicamentos, pero algunos casos se clasifican como graves, pueden ser más difíciles de tratar y terminan afectando de forma directa la vida del paciente. Ese es el caso del hijo de Pilar, el pequeño ha estado dos veces en UCI a punto de morir por crisis y hasta hace algunas semanas comenzó a jugar fútbol, porque antes no podía correr ni siquiera unos metros sin agitarse. Pilar es madre soltera, pero ha encontrado la forma de trabajar y cuidar a su hijo, y nos da claves para que los padres de niños con asma o asma grave no sucumban en sus procesos como cuidadores:

“Necesitas un sistema de salud, ojalá que te lleve asistencia médica a casa, no podrás hacerlo sola o solo”. Ante una crisis grave, siga el tratamiento que su médico le ha indicado y lleve a su hijo a urgencias lo más rápido posible.

“Adherirse al tratamiento es básico, independientemente de lo que sea”. El niño no debe dejar de tomar su medicamento tal y como el médico lo haya ordenado. Es importante, además, si está en el colegio, asegurarse de que allá también pueda tratarse, incluso, es necesario que las (o los) profesoras de tu hijo sepan que tiene asma, que sepan que necesita tiempo para su tratamiento y algo importantísimo: sepan qué hacer en caso de una crisis. Pregúntale a tu médico por material didáctico sobre el asma y sobre su tratamiento, para llevarlo al colegio o a cualquier lugar fuera de la casa donde tu pequeño tenga que pasar parte de su tiempo.

“En caso de emergencia, conserve la calma. Asista a talleres para manejar el estrés, tanto del niño como del cuidador (...) Es increíble, pero yo, con años de experiencia como enfermera, no sabía qué hacer al principio, cuando mi hijo tenía una crisis; a uno se le olvida todo”, recuerda Pilar, pero resalta lo importante que es serenarse y actuar de forma consciente para superar las crisis.

“Sea consciente de la enfermedad y aprenda todo lo que pueda sobre ella. Esto es como alcohólicos anónimos: ‘Soy asmático’, hay que reconocerlo y estar siempre actualizándose”. Pregúntele a su médico todo lo que quiera, lea información de instituciones reconocidas en el tema y, si tiene la oportunidad, toque las puertas de fundaciones legalmente constituidas y confiables que le puedan orientar en este proceso.

¿Qué es?
El asma es una de las principales enfermedades no transmisibles. Se trata de una enfermedad crónica que provoca inflamación y estrechamiento de las vías que conducen el aire a los pulmones.
¿Cuál es la causa?
Las causas fundamentales del asma no están completamente dilucidadas. Los principales factores de riesgo son la combinación de una predisposición genética con la exposición ambiental a sustancias y partículas inhaladas que pueden provocar reacciones alérgicas o irritar las vías respiratorias, tales como: alérgenos en la casa (como ácaros del polvo doméstico que están en las ropas de cama, las alfombras y los muebles), contaminación del aire o caspa de las mascotas; alérgenos fuera de casa, como los pólenes o los mohos; humo del tabaco, irritantes químicos en el lugar de trabajo y contaminación atmosférica. Hay otros desencadenantes, como el aire frío, las emociones fuertes (miedo, ira) o el ejercicio físico. Algunos medicamentos también pueden desencadenar ataques de asma, como la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos o los betabloqueantes.
¿Se cura?
Aunque no se puede curar, el asma se puede controlar con un tratamiento adecuado, gracias al cual los pacientes pueden disfrutar de una buena calidad de vida. Para aliviar los síntomas se utilizan medicamentos a corto plazo. El control de la progresión del asma grave y la reducción de sus reagudizaciones y las muertes requiere la administración de medicamentos, tales como los corticosteroides inhalados.

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