Salud


Esperanza y calidad de vida para el Autismo

EDWIN TORRES PADRÓN

20 de marzo de 2018 12:00 AM

Solo Nikolas Cruz sabe lo que lleva en mente. Entra a la escuela Parkland, en el Sur de la Florida, Estados Unidos, y después de burlar sin sospechas los controles de seguridad, camina los pasillos mientras va disparando su rifle. Esa tarde del 14 de febrero, 17 personas, entre estudiantes y profesores, caen bajo sus balas. La Policía lo captura unos minutos después de tomar tranquilo y sin aspavientos una malteada en un local de MacDonald’s.

Las reacciones en los medios de comunicación, redes sociales y de especialistas en comportamientos emocionales no dejan de describir a Cruz, de 19 años, como un ser con un sinnúmero de trastornos psicológicos. Se dice que tiene un historial conflictivo, solitario, que es amante a las armas y que hasta es diagnosticado con Autismo.

Las organizaciones y fundaciones dedicadas a tratar a nivel mundial a niños, jóvenes y adultos con el TEA (Trastorno del Espectro Autista) vuelven una vez más a expresar su desconcierto ante lo que lleva muchas veces a estigmatizar esta condición. 

“Cada vez que alguien comete una de esas horribles cosas enseguida dicen que tiene Autismo. Si ven que alguien comete una imprudencia, es autista. Si no habla, es autista, si se equivocó en sus funciones laborales, es autista, si habla algo incoherente, es autista.

“O, como ocurrió el año pasado, cuando un Alcalde, al referirse a un ministro, dijo que ‘se portó como un autista’ por no tener en cuenta una problemática. Tienen estigmatizada universalmente esta condición sin saber en realidad de qué se trata”, le comenta a EL UNIVERSAL una madre cartagenera que tiene a su pequeño de 7 años con autismo y que hace parte de Visión Azul.

Visión Azul es una fundación que a través del desarrollo de actividades y programas en las diferentes áreas de trabajo: salud, educación, recreación y deporte, jurídica y familiar, pretende que la sociedad conozca, comprenda y se involucre en el manejo del trastorno del espectro autista, facilitando la inclusión de las personas con esta condición.

El médico Iván Cadena Ramos, neuro-psicólogo especializado en trastornos cognoscitivos y del aprendizaje, está de acuerdo con esa madre y agrega que no todo comportamiento que sea anormal está ligado al Autismo. Según él, hay muchos casos con un mal diagnóstico y eso lleva a que no se trate de la manera más efectiva.

Sobre Cruz se ha confirmado que no es autista y que su comportamiento está ligado a otras situaciones que tienen que ver con su carácter violento, matizado por su condición de ser huérfano y por algunas situaciones que anteceden al tiroteo en la escuela Parkland. El joven se enfrenta a 34 cargos, 17 de los cuales tienen que ver con homicidio en primer grado. La Fiscalía de la Florida pide para él la pena de muerte.

Pero, en caso de que Cruz sea autista, ¿su comportamiento puede tratarse con especialistas o en alguna medida identificar su condición y tratarlo? 

¿Qué es el autismo?

El portal Autism Speaks lo describe como un trastorno neurológico complejo que generalmente dura toda la vida. Es parte de un grupo de trastornos conocidos como trastornos del espectro autista. Se diagnostica con Autismo a 1 de cada 68 individuos y a 1 de cada 42 niños varones, haciéndolo más común que los casos de cáncer, diabetes y SIDA pediátricos combinados. Se presenta en cualquier grupo racial, étnico y social, y es cuatro veces más frecuente en los niños que en las niñas. 

Tecnología Cerebral
El Autismo en Colombia, como en muchos países, no tiene una política de inclusión. Son pocas las escuelas que  tienen planes y profesores especializados para preparar a niños con Trastornos del Espectro Autista.

“En escuelas públicas no los aceptan, y si no tienes dinero para que una persona acompañe todo el tiempo al niño en su aprendizaje, sencillamente no te lo reciben. Son pocos los colegios privados que tienen esa política de inclusión”, agrega la madre consultada por EL UNIVERSAL.

Para todos esos padres con niños diagnosticados con Autismo, hay esperanza. Desde hace unos 15 años, en Colombia, se viene utilizando una tecnología cerebral al servicio del trastorno del neurodesarrollo que ya es un éxito en otros países desde que funciona la Internet.

“Esta tecnología cerebral identifica cómo funcionan las ondas del cerebro. Si están alteradas (ondas), provocan problemas emocionales, depresión, ansiedad; déficit de atención, de memoria, en el lenguaje; y Autismo.

“Esta técnica se denomina Neurofeedback y evalúa cómo funciona el cerebro a través de un mapeo cerebral. Es una estimulación eléctrica externa no invasiva (no perfora la cabeza) sin efectos secundarios. En pocas palabras, se suben las ondas del cerebro que están muy bajas y se bajan las que están muy altas”, dice el médico Cadena Ramos.
“En pocas palabras, Neurofeedback es el ejercicio que hace la mente para tener control consciente de la actividad cerebral, con la ayuda de equipos sofisticados de tecnología de punta, en unas bandas de frecuencias específicas, permitiéndonos  obtener, después de varias sesiones de entrenamiento, la regulación de la actividad cerebral que se desea”, agrega Cadena.
La efectividad, dice el médico, es alta, casi en un 90 por ciento, pues al identificarse o “graficar” esas ondas con trastornos, las terapias a seguir se hacen dirigidas y el tratamiento consiste básicamente en entrenar, regular y estabilizar esas ondas cerebrales. Cuando las ondas cerebrales no son reguladas, precisa Cadena, producen alteraciones cognitivas, emocionales y comportamentales que recaen en problemas de atención y memoria.

Según Cadena, y para mejor entendimiento, las ondas cerebrales son las variaciones locales de la electricidad en un punto dado de la corteza o capa externa del cerebro, asociadas a la producción eléctrica de las neuronas (células del sistema nervioso y del cerebro) en los puntos adyacentes al lugar donde se mide esa electricidad.

Hablando científicamente, Cadena Ramos explica que este proceso, “tiene efectos moduladores positivos sobre los glóbulos rojos, optimizando su estructura celular y su capacidad de oxigenación, optimizando las funciones neurocognitivas complejas (atención, memoria, lenguaje, aprendizaje).

“Esta neuroterapia tiene efectos de máxima efectividad en cuadros como: discapacidad intelectual o déficit cognitivo presentes en diferentes trastornos del neurodesarrollo (síndrome de Down, trastornos del aprendizaje, Autismo, trastornos de la comunicación, trastornos motores, déficit de atención e hiperactividad); trastornos neurocognitivos (Alzheimer, Parkinson, entre otros); producto de infecciones en el sistema nervioso, trauma craneoencefálico, accidentes cerebro vasculares, tumores o consumo de sustancias”. 

¿Cómo funciona?

Esta técnica comienza a expandirse con el invento de las computadoras.

“Gracias a estos equipos, pudimos visualizar las ondas del cerebro en una pantalla. En primera medida usaron esta técnica para personas con traumas y para los soldados de guerra que estuvieron presos en campos de batalla. También se usó en sus inicios para tratar la epilepsia, pero hoy en día no solo se utiliza para personas con autismo, sino que lo utilizan deportistas de alto rendimiento que están bajo tensión y estrés”, explica el médico Cadena Ramos.

Para formarnos una idea de cómo funciona el proceso de visualización y control de ondas cerebrales, el médico Cadena nos explica el procedimiento:
“El cerebro intenta progresivamente controlar el funcionamiento de sus propias ondas cerebrales al poner unos electrodos en el cuero cabelludo en áreas específicas del cerebro, dependiendo de qué condición es la que se desea entrenar o rehabilitar.

“Estos electrodos se ubican de acuerdo con un estudio previo que se llama mapeo cerebral, donde se identifica cuáles ondas cerebrales se deben aumentar o cuáles se deben disminuir. El equipo (Neurofeedback) amplía las ondas de manera que se puedan visualizar y reflejar en un  computador. Entonces el niño, a través de un videojuego, va recibiendo en entrenamiento y paulatinamente va estabilizado el funcionamiento de las ondas cerebrales, lo que es lo mismo que ir mejorando su condición particular paulatinamente”.

Para los autistas u otros problemas de trastorno, existen otros tipos de terapia, como la farmacológica o la terapia cognitivo conductual, pero en el caso de la intervención farmacológica, según Cadena, "el beneficio está limitado al tiempo de acción de la droga y solo se trata el síntoma pero no la causa, amén de los efectos secundarios casi siempre nocivos".

“En cuanto a la terapia cognitiva, es mucho más larga y solo es efectiva en el 40 al 60 por ciento de los casos, debiendo ser usada en forma regular por toda la familia y con duraciones que van desde meses a años”. 

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