La dieta mediterránea nos hace envejecer mejor

20 de febrero de 2020 12:00 AM
La dieta mediterránea nos hace envejecer mejor
Los cambios se debieron a un aumento de la fibra alimentaria.

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Seguir durante un año una dieta mediterránea potencia los tipos de bacterias intestinales relacionadas con el envejecimiento “saludable” además de reducir las asociadas a la inflamación dañina en las personas mayores, según un estudio que publica la revista Gut, del grupo The British Medical Journal.

El envejecimiento está asociado con el deterioro de las funciones corporales y un aumento de la inflamación, que anuncian la aparición de la fragilidad, pero la dieta mediterránea actúa sobre las bacterias intestinales de manera que “ayudaría a frenar el avance de la fragilidad física y cognitiva relacionado con la vejez”, según sugieren los investigadores.

Los resultados no establecen una papel causal del microbioma en la salud y algunas de la implicaciones se infieren en lugar de medirse directamente, advierten los investigadores, quienes señalan que la interacción entre dieta, microbioma y salud de la persona “es un fenómeno complejo en el que influyen varios factores”. El equipo liderado por Paul O’Toole de la Universidad de Cokc (Irlanda), estudió si una dieta mediterránea podía mantener el microbioma en el intestino de las personas mayores y promover la retención e incluso la proliferación de las bacterias asociadas con el envejecimiento saludable. Para ello analizaron el microbioma intestinal de 612 personas de entre 65 y 79 años procedentes de Francia, Italia, Holanda, Polonia y Reino Unido, por un año antes y después de empezar la dieta.

Un grupo siguió con su dieta habitual y el otro con una alimentación mediterránea especialmente diseñada para gente mayor, rica en frutas, vegetales, nueces, legumbres, aceite de oliva y pescado y baja en carne roja y grasas saturadas. Seguir la dieta mediterránea durante doce meses se asoció a cambios beneficiosos en el miocrobioma intestinal, indica el estudio.

Contra el cáncer

Se asoció con una contención de la pérdida de la diversidad bacteriana, un aumento de las bacterias vinculadas con indicadores de reducción de la fragilidad, como la velocidad al caminar o la fuerza del agarre con la mano, y la mejora de la función cerebral, como la memoria, así como con la menor producción de sustancias químicas inflamatorias potencialmente nocivas.

Se relacionó con disminución de bacterias implicadas en la producción de ácidos biliares, cuya sobreproducción está relacionada con un mayor riesgo de cáncer de intestino. Los cambios se debieron, en gran medida, a un aumento de la fibra alimentaria y de las vitaminas y minerales asociados, en especial C, B6, B9, cobre, potasio, hierro, manganeso y magnesio.

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