Salud


Las claves para disfrutar del ‘sexo suave’

Según las especialistas, existe otra forma de “hacer el amor”, más tranquila, relajada y suave, y más plena y placentera, denominada el “sexo suave”.

EFE

29 de diciembre de 2019 12:00 AM

Muchas imágenes y textos a nuestro entorno muestran un tipo de sexualidad caliente, donde abundan los cuerpos medio desnudos, posturas incitantes y mensajes sugerentes, pero existe otro tipo de sexualidad, el ‘sexo suave’. “La sexualidad caliente, que es la que la mayoría de las personas ha experimentado, encierra seducción, excitación y lujuria, y consiste en ir a la excitación y el deseo, una especie de tensión que, al final, deseamos liberar a través del orgasmo”, afirman las terapeutas Diana Richardson y Wendy Doeleman. Richardson es una de las mayores especialistas en sexualidad del mundo y Doeleman es formadora de sexo tántrico y experta en sexualidad para jóvenes. Según las especialistas, existe otra forma de “hacer el amor”, más tranquila, relajada y suave, y más plena y placentera. “Una sexualidad centrada en lo que se siente en cada momento y en la conexión que se establece con la pareja, en lugar de enfocarse en lograr una meta, el orgasmo”, señalan en su libro ‘Sexo Cool’, el denominado sexo suave.

La dimensión más profunda de intimidad

En el sexo suave lo primordial es estar relajados y conectados. Concentrarnos más en “¿qué estoy sintiendo en este momento?”, en vez de “¿cómo puedo hacer que esto vaya a más?”, aseguran. Lo denominan ‘sexo cool’ y lo describen en el libro ‘Manual de sexualidad amorosa para jóvenes’, también dirigido a cualquier persona interesada en recuperar la dimensión profunda del sexo. El ‘sexo cool’ que definen Richardson y Doeleman tiene sus raíces en el ‘tantra’, técnica que contempla la sexualidad como una parte de la espiritualidad. Las especialistas proponen algunas de las prácticas preliminares para aumentar la sensación de energía y conexión en pareja.

El abrazo de la fusión

El reencuentro con la pareja, después de haber estado separados un tiempo, puede ser bonito, utilizando un tipo de saludo diferente al habitual beso con lengua, que despierta el ‘deseo caliente’, según las autoras. Recomiendan probar el “abrazo de la fusión”, una forma de unificarse. “Consiste en envolverse mutuamente con los brazos, ambos con los pies firmemente apoyados en el suelo, y con los cuerpos en contacto total, incluidas las pelvis, sin sacar el trasero hacia afuera”, indican. Es posible que sientan que se están fusionando el uno con el otro, pero no por ello deben de dejar de apoyar los pies firmemente. “Cuando sientan que ya es suficiente, pueden separarse en silencio y quedarse unos momentos mirándose”, sugieren.

Un beso en los labios

“Juntar los labios para conseguir un contacto suave y jugoso, sin usar la lengua, es una muy buena alternativa”, aseguran. “Al estar conectados relajadamente, se crea un sentimiento real y podrás besar durante más tiempo, porque el beso intenso con lengua no solo suele aumentar rápidamente la excitación y conducir fácilmente al sexo caliente, sino que cansa al cabo de un rato”, advierten.

No necesariamente...

Muchas personas piensan que el coito es la meta final del sexo, Richardson y Doeleman señalan que la sexualidad nos ofrece muchas otras formas de estar juntos, por ejemplo: besar, acariciar, lamer, abrazar o dar masajes. El sexo suave implica “dejar de lado la idea de que es necesario que te excites mutuamente o llegar al clímax”, apuntan. “En el sexo suave el objetivo es ser consciente y relajarse. Permite vivir experiencias múltiples, tener orgasmos más intensos y prolongados”, señalan.

Buscando la conexión

Mirarse mutuamente con frecuencia e intentar estar conectados puede ayudar. Recomiendan “ser conscientes de lo que están haciendo y sintiendo, y compartirlo de vez en cuando”. “Se puede probar inspirar y espirar a la vez, o también hacer lo contrario, cuando uno inspira, el otro espira, durante un rato. También pueden darse masajes y probar diferentes formas de tocarse”.

Haciendo sin hacer

Cuando llegue un momento en que la pareja sienta un fuerte propósito o se excite, estas terapeutas sugieren observar qué pasa cuando no se hace nada. “Si estás entrelazados en un abrazo de costado y sientes que el deseo y la excitación fluyen por nuestras venas, comprueba qué sientes no haciendo nada. Respira profundamente, concéntrate en las sensaciones, siente, déjate sorprender y está abierto a lo que sucede a continuación”, aconsejan.

Caricias: cuando menos es más

“Las caricias no tienen que ser fuertes o firmes. De hecho, cuando son más suaves, conscientes y delicadas, producen un impacto mayor”, explican las autoras de ‘sexo cool’. Recomiendan observar qué sentimos y qué siente la otra persona si solo tocamos o rozamos las zonas sensibles de su cuerpo muy suavemente, con el dedo índice o la palma de la mano. “¡Menos suele ser más!”, concluyen.

Sexo caliente
Este sexo caliente es el habitual de muchas personas, pero tiene sus desventajas, como la ausencia de orgasmo o la dificultad para alcanzarlo, la eyaculación prematura, el dolor durante la relación sexual, la pérdida del interés por la otra persona tras el coito o la necesidad de más estímulos y cada vez más fuertes para excitarse.
  NOTICIAS RECOMENDADAS