Lo que le hace el amor a nuestro cerebro

11 de junio de 2019 12:00 AM

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Canciones, dramas, obras literarias y hasta guerras han tomado forma “gracias al amor”... ¡Qué extraña sensación esa de tener el mundo a nuestros pies cuando nos enamoramos!

Tal vez no lo pensemos mucho, pero este proceso involucra delicados procesos químicos, aun cuando los expertos afirman que a lo mucho el enamoramiento dura tres años. Está comprobado que al amar el cerebro descarga unos neuroquímicos llamados dopamina y adrenalina, que producen sensación de ansiedad y deseo de estar con esa persona, con los mismos síntomas que una adicción.

Explicado científicamente

Según una investigación del doctor Primitivo Hernández, publicada en la revista española de salud Ejes, cuando miramos al ser que nos gusta, “en la corteza cerebral queda registrada su imagen y las neuronas que elaboran la imagen envían estímulos nerviosos que hacen comunicación en los centros neurales que constituyen el sistema límbico (el tálamo, el hipotálamo, la amígdala cerebral, cuerpo calloso, el séptum y el hipocampo). En estas estructuras cerebrales se procesan la memoria, la atención, los instintos sexuales, las emociones intensas (el placer, el miedo y la agresividad), la personalidad y la conducta”. En resumen, cuando vemos a esa persona especial, su rostro se queda en estos centros nerviosos que aseguran, por la acción de la dopamina, “la sensación de bienestar y gratificación”. Así que parece que sentimos una mejora en nuestra vida solo por estar con la persona amada.

Además, según explica el sexólogo Jaime Acosta, “hay una disminución de la actividad de la corteza prefrontal o área racional lo que impide que se vea a la persona en forma objetiva”, minimizando por decirlo así, sus defectos. Pero si este proceso hace tanto en nuestro cerebro, ¿por qué el enamoramiento se acaba?

“La primera fase de una relación tiene como componentes la novedad y la expectativa. Dependiendo de la persona, después de unos meses o tres años a lo sumo, comienza una reducción global de estas sustancias. Proceso en el que se recupera la actividad de la corteza que nos hace racionales, entonces comenzamos a ver en forma objetiva, sin emociones y ‘se rompe el encanto’”, dice el sexólogo.

Al amor verdadero

Solo las personas inestables emocionales buscan nuevas emociones cuando ocurre esta especie de ‘bajón’, pues, según Acosta, luego de enamorarse se da un proceso psicológico que se mantiene y es cuando surge la etapa del amor verdadero “donde se ama a la persona con sus virtudes y errores. El amor, como toda emoción, es mediado por un proceso cognitivo que incluye la percepción, la atención y los pensamientos. Dependiendo de cómo se percibe y de lo que se piensa de la pareja, se genera una emoción positiva, negativa o de indiferencia”.

Con el tiempo, la relación puede o no funcionar.

Si la pareja definitivamente está mal pero intenta rescatar todo lo vivido, mediante un proceso terapéutico es posible recuperar el amor, “partiendo de la plasticidad neuronal y de la propiedad que tiene el cerebro para reorganizar su estructura y su funcionalidad, con base en las experiencias”, finaliza el experto.

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