Salud


Mujer, cuídate de la preeclampsia: síntomas, diagnóstico y prevención

Si no se trata, la preeclampsia puede generar complicaciones graves, incluso mortales, tanto para la madre como para el bebé.

EFE

09 de febrero de 2024 10:50 AM

La preeclampsia es una enfermedad que causa hipertensión y que complica el embarazo a una mujer que previamente no es hipertensa. En este sentido, se podría decir que es una consecuencia del propio embarazo, en el que influye mucho la placenta y cómo se forma.

Cuando una placenta no se forma adecuadamente y la madre presenta ciertos factores de riesgo (tales como obesidad, la edad, el consumo tabaco, diabetes, si es o no el primer parto y si ya ha sufrido esta enfermedad previamente), puede desencadenar la preeclampsia. Lea: Riesgo de preeclampsia y parto prematuro podría reducirse: esta es la clave

Esta complicación, que afecta al 2 a 3% de los embarazos, es una de las más graves durante la gestación, pues afecta a las arterias de la madre que suministran sangre a la placenta del bebé.

Si la placenta no obtiene la cantidad suficiente de sangre, el bebé puede recibir un nivel inadecuado de sangre y oxígeno, y menos nutrientes.

Además, la preeclampsia aumenta el peligro de desprendimiento de la placenta.

Esto genera riesgos también para el bebé, como pueden ser los problemas de crecimiento, la prematuridad e incluso la muerte fetal.

A todo lo anterior se suma que la preeclampsia constituye una de las principales causas de muerte materna durante el embarazo y sus efectos pueden persistir tras el nacimiento, con un aumento del riesgo de enfermedades cardiovasculares de las mujeres que la padecen. Lea: Tras dar a luz, Nanis Ochoa está delicada de salud en UCI

Por ello, un estudio multicéntrico liderado por el Servicio de Ginecología y Obstetricia del Hospital Universitario de Torrejón, perteneciente a la red pública de la Comunidad de Madrid (España), y la Fundación iMaterna, validó los principales métodos de cribado de preeclampsia en la población española, con el fin de instaurar un tratamiento preventivo en población de alto riesgo y evitar así su aparición.

Entre lo más interesante de ese estudio está que en mujeres de alto riesgo, la toma de aspirina en bajas dosis es un tratamiento seguro durante el embarazo y ha demostrado disminuir la incidencia de la enfermedad en los ensayos clínicos.

En una entrevista con EFE Salud, Mar Gil, coordinadora de Investigación de la Unidad de Medicina Materno Fetal del Hospital Universitario de Torrejón, explica cuáles son los síntomas de la preeclampsia y cómo se puede prevenir.

Síntomas más habituales

Lo más difícil de detectar los síntomas de la preeclampsia es que suelen ser bastante comunes en todo tipo de partos, posean o no esta complicación. Los principales son cefalea, dolor de cabeza, molestias de tripa, vómitos.

“La preeclamsia es más frecuente detectarla al final del embarazo, pero es mucho más grave cuando ocurre de manera precoz”, explica Gil. Lea: Pautas para prevenir la preeclampsia y otras complicaciones del embarazo

Lo importante también del estudio es ver que se puede diagnosticar desde el primer trimestre del embarazo, pues se detectan el 75 % de los embarazos que van a requerir un parto prematuro y gracias a la detección temprana se les puede y se les va a hacer un seguimiento más exhaustivo.

Diagnóstico y tratamiento

“A la paciente que viene a revisión alrededor de la semana 12 ya se le hace un seguimiento de los factores de riesgo. Esto lo combinamos con una medida de la tensión de la madre y del flujo de la placenta. Y esto nos da una probabilidad de que el desarrollo preeclampsia que requiera un parto prematuro”, afirma la ginecóloga.

La experta sostiene que en base a esa probabilidad y teniendo en cuenta si la paciente es o no de riesgo, se le pone el tratamiento con aspirina.

“Se le hacen revisiones mensuales y le explicamos qué es la preeclampsia para que tome consciencia porque eso también es muy importante. Además, se le instruye en cómo tomarse la presión, cuando y cuales serían los signos de alarma, etc”, explica Mar Gil.

¿Se puede prevenir?

“Antes del embarazo, si prestamos atención a los factores de riesgo, si que podemos tener un efecto y disminuir las posibilidades de desarrollo de la enfermedad”, aboga la doctora.

Una perdida de peso, en personas con obesidad, dejar de fumar y seguir hábitos saludables son acciones que van a ayudar siempre a tener un parto más sano.

“Lo realmente importante de nuestro estudio es ver que no solo es un modelo teórico, sino que se esta poniendo en práctica en nuestro día a día y funciona. Mejorar la calidad de las madres y de los niños es posible con algo tan sencillo como implementar un cribado y tomar consciencia de lo que es esta enfermedad”, concluye.

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