Salud


No hay que satanizar las grasas, pero sí elegirlas bien

Las grasas son componentes importantes de la alimentación y la fuente de energía más concentrada, por eso no hay que sacarlas completamente de la dieta.

IVIS MARTÍNEZ PIMIENTA

29 de diciembre de 2020 12:00 AM

El organismo usa las grasas de diversas formas o como fuente inmediata de energía, pero, cuando recibe más grasa de la necesaria, esta se acumula debajo de la piel y algunos órganos, lo cual puede contribuir al desarrollo de obesidad, diabetes, hipertensión o aumento de colesterol en sangre. Los problemas empeoran cuando la persona fuma, consume alcohol en exceso, ingiere demasiada sal o, en general, tiene una alimentación poco saludable.

Eliminar por completo el consumo de grasas es un error, según explica Yeny Cuéllar, nutricionista en Colsanitas. “Al menos el 25% de las calorías que se ingiere diariamente debe provenir de las grasas, por ello, para estar saludables se deben consumir habitualmente, pues son una fuente de energía, son necesarias en el desarrollo neurológico y cerebral y, además, a través de ellas se transportan algunas vitaminas. Lo importante en un punto como este es aprender a identificar qué consumir, pues no es lo mismo comer productos procesados con alto contenido de grasas trans, a incluir en las comidas diarias aceite de oliva, nueces, almendras o frutos secos, que son ricos en grasas poliinsaturadas y la monoinsaturadas que benefician el cuerpo humano”, aclara.

Así, las grasas son componentes importantes de la alimentación y la fuente de energía más concentrada. Son insolubles en agua, transportan las vitaminas A, D, E y K y proporcionan al organismo los ácidos grasos esenciales, necesarios para la producción de otras sustancias como hormonas y enzimas.

Las recomendadas son las grasas mono y poliinsaturadas, como los aceites de oliva, cártamo, canola, girasol, soja, y maní; aquellas presentes en nueces y paltas, salmón, caballa y arenque.

Consejos para vivir mejor este 2021

La nutricionista Yeny Cuéllar recomienda:

No satanizar los alimentos:

Evite las dietas que restringen el consumo de ciertos alimentos; todo es cuestión de equilibrio y, en la medida en que logre comer cada vez más balanceado, su salud se lo agradecerá. Los carbohidratos y las grasas, por ejemplo, provenientes de las fuentes adecuadas y en su porción ideal, ayudan a que el cuerpo funcione correctamente, pero excederse en las cantidades o elegir que estos provengan de procesados es lo que genera problemas como obesidad, aumento del colesterol, entre otros.

Disminuir el

consumo de sal:

La Organización Mundial de la Salud recomienda consumir máximo cinco gramos de sal al día. Tenga en cuenta esta recomendación ya que el exceso de sal es una de las principales causas de la hipertensión arterial, pues los riñones no pueden eliminarla completamente. Lo anterior ocasiona que la sangre aumente su volumen y que el corazón tenga que trabajar más para bombear este líquido a todo el cuerpo.

Regresar a la

comida real:

Existen muchos alimentos provenientes de la naturaleza que permiten realizar miles de preparaciones deliciosas y que harán de la alimentación saludable un hábito muy agradable. Póngase la meta de regresar a lo natural, priorice el consumo de verduras, frutas, proteínas, tubérculos y legumbres preparadas en casa. Para ello, puede planear el menú semanal y, de esa forma, organizar las compras que debe hacer para cocinar sus preparaciones. Esto le permitirá ser más consciente de lo que está consumiendo y, además, evitará que compre víveres en exceso.