Pensamientos suicidas, ¿Cómo ayudar?

19 de julio de 2019 12:00 AM
Pensamientos suicidas, ¿Cómo ayudar?
La depresión y la ansiedad son los trastornos mentales más frecuentes.

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Según el Boletín Estadístico Mensual de Medicina Legal, a mayo de este año se han presentado 1.024 casos de suicidio en el país. Preocupa que 175 eran menores de edad.

Al igual que en la mayoría de los países del mundo, el volumen de hombres que se quitan la vida es abrumadoramente superior al de las mujeres.

Y la depresión no es el único factor de riesgo. Existen desencadenantes que llevan a una persona a tomar la decisión de suicidarse, entre las que se encuentran las dificultades para lidiar con el estrés, el fracaso, las separaciones y crisis familiares. También tienen probabilidad a autolesionarse aquellos con tendencia al aislamiento y con antecedentes de eventos traumáticos como el abuso sexual, el maltrato físico y/o psicológico.

Cabe resaltar que la depresión no es el único trastorno asociado al suicidio, esta conducta puede estar relacionada a otros padecimientos como los psicóticos y los trastornos de personalidad. También hay que tener en cuenta que no todas las personas con un trastorno mental cometen una conducta suicida.

La depresión y la ansiedad son los trastornos mentales más frecuentes. Se calcula que afectan a más de 300 millones de personas en el mundo. Entre los factores que pueden ocasionar estos trastornos están componentes genéticos, biológicos y psicosociales.

El estigma que pesa

Es importante, como primer paso para disminuir las tasas de suicidio, eliminar el estigma que existe alrededor de los pacientes con problemas de salud mental y para esto es necesario hablar abiertamente del tema, sin emitir juicios de valor, brindar apoyo constante y motivar al afectado a consultar un profesional.

Entre las señales de alerta, se encuentran trastornos del sueño, irritabilidad marcada, agresividad, llanto, bajo rendimiento académico, aislamiento social, descontrol de impulsos y emociones, desinterés en actividades cotidianas o consumo de sustancias psicoactivas.

Para los expertos “la sola idea de quererse hacer daño es anormal y amerita una atención de un profesional de la salud mental”.

Es así como el insomnio, la ira incontrolada, la manifestación verbal de querer hacerse daño, el incremento o uso exagerado de sustancias y los cambios bruscos en el estado de ánimo deben ponerlo alerta.

Asimismo, la manera en la que nos comunicamos marca la diferencia. Nuestras palabras tienen un impacto en quienes están luchando con los pensamientos de terminar sus vidas y para aquellos que se tambalean por la pérdida que deja un suicidio. Cuando se hable de este tema, se deben eliminar las connotaciones negativas del lenguaje, y es así como hablar del suicidio puede ser más fácil.

Por otro lado, “los problemas y trastornos mentales cada vez ocupan un papel más relevante en el sistema de salud pública, sin embargo, aún son muchas las personas que por diferentes razones no tienen acceso a los servicios de salud mental”, dice un comunicado de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.

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