¿Sabías que puedes aprender a ser feliz?

23 de enero de 2019 12:00 AM

ENVIAR PÁGINA POR CORREO

La felicidad se aprende. No hay una forma mágica para ser feliz, sin embargo, se puede ‘construir’ una modificando hábitos, creencias y comportamientos.

Esta es la conclusión a la que llega el catedrático de la Universidad de La Sabana Andrés Aljure Saab, consultor en temas de felicidad personal y laboral, quien además indica que “más dinero no determina la felicidad”.

“Sucede que hay personas que tienen dinero, tienen las necesidades básicas satisfechas, pero pueden tener reducción de ingresos (por algún motivo) y con eso incrementar su felicidad”, afirma.

Si lo miramos del lado de la ciencia, la felicidad depende de factores genéticos, pero también de hábitos, creencias y comportamientos, por eso, la persona que quiere ser feliz debe trabajar en ello.

Para que la labor sea más fácil, Andrés Aljure aconseja que practiquemos lo siguiente:

- Tener propósitos, sin importar si tienen que ver con dinero o no.

- Cultivar las relaciones y desarrollar hábitos sociales. Es importante cuidar ‘el círculo de defensa’ que tiene cada persona, al cual pertenecen parientes y amigos.

- No pensar que la felicidad es ausencia de sensaciones negativas, pues quienes piensan que no van a atravesar circunstancias negativas nunca, tienen más probabilidades de ser infelices.

- Darle foco a lo positivo, mantener una actitud positiva.

En la Universidad Harvard, de hecho, el curso más popular y el que más escogen los alumnos tiene por título ‘Mayor felicidad’. Desde ese claustro, definen la felicidad como “ese estado de plenitud y equilibrio que todo ser humano anhela como ideal de realización y bienestar, y que combina una justa proporción entre lo que se es, lo que se tiene y a lo que se aspira”.

Toman la felicidad como uno de los temas motores de nuestra existencia y, al parecer, no ha escapado de la lista de temas abordados por esta y otras prestigiosas escuelas de negocios.

¿Feliz ante cualquier circunstancia?

Pero hay que tener claro que cuando las necesidades básicas están insatisfechas, ser feliz no es tan fácil.

“Si hay hambre o si no hay techo bajo el cual dormir, la cosa cambia”, explica Andrés. “Si hay una circunstancia externa adversa eso claro que influye, pero dependiendo de la forma de pensar de cada persona, se puede adaptar”.

Algo importante es que la relación con los demás se vuelve el amortiguador del estrés, sin embargo es la actitud del ser humano la que determina su felicidad.

“Es cierto que algunas personas por genética tienen una predisposición muy buena hacia la vida. No porque su vida sea la mejor, sino por su forma de verla y eso es maravilloso. Hay otros que nos toca trabajar para incrementar nuestros niveles de felicidad y bienestar”.

Ahora te puedes comunicar con El Universal a través de Whatsapp

  • Videos
  • Mensajes
  • Fotos
  • Notas de voz

cuando seas testigo de algún hecho noticioso, envíalo al: 321 - 5255724. No recibimos llamadas.

LEA MÁS SOBRE Salud

DE INTERÉS