¿Se puede ser alérgico a las verduras?

12 de mayo de 2019 12:00 AM

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Por: Claudia Boesser

“Soy alérgico a las verduras” suena a excusa para no terminarse la ensalada, pero lo cierto es que las verduras sí que pueden causar alergia. De hecho, hay algunas verduras que causan alergias con bastante frecuencia. Por ejemplo: el tomate, la lechuga, zanahoria, el apio, la col, la berenjena, el calabacín o el pimentón. Otras verduras de uso habitual como la cebolla, el ajo, la espinaca, la calabaza o el espárrago también han sido relacionadas con reacciones alérgicas, aunque con menos frecuencia, señala Laura González, responsable de salud y nutrición de Nestlé.

Las alergias a verduras generalmente aparecen en niños, mayores y adultos. Suelen ser permanentes y difíciles de curar, sobre todo, si se han iniciado en la edad adulta.

Las personas alérgicas deben evitar las verduras que la causan, sus zumos y sus derivados. También hay que tener en cuenta que es posible que las personas alérgicas a una hortaliza de una determinada familia también padezcan síntomas al comer otros vegetales de esa misma familia, por lo que conviene ser precavidos, añade la experta.

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal es una condición en la que el interior del tracto gastrointestinal se inflama produciendo úlceras y sangrado. Engloba varias enfermedades como la colitis ulcerosa, la enfermedad de Crohn o el Síndrome del Intestino Irritable (SII). Sus principales síntomas son: la diarrea, el dolor abdominal, fatiga, pérdida de peso y desnutrición.

Esta inflamación provoca una mala absorción de nutrientes que puede resultar en desnutrición. Uno de los tratamientos dietéticos para esta inflamación intestinal es la dieta FODMAP. Esta dieta está basada en eliminar, reducir y reincorporar algunos carbohidratos con capacidad de fermentar durante el proceso digestivo. Algunas hortalizas que forman parte del grupo FODMAP son: la alcachofa, el brócoli, los espárragos, los guisantes y el maíz dulce, expone González.

La dieta, que debe ser conducida por un dietista o un nutricionista experto puesto que se trata de un plan de alimentación muy estricto, consiste en eliminar los alimentos FODMAP durante seis meses y, pasado ese tiempo, volver a incorporarlos paulatinamente hasta eliminar de la dieta únicamente los que causan daño.

Intoxicación por hortalizas

Aunque los alimentos de origen animal son los que con mayor frecuencia se asocian a intoxicación alimentaria, no hay que olvidar que en los últimos años han aumentado los casos asociados al consumo de germinados y verduras para ensalada. Esos riesgos se asocian al consumo de hortalizas crudas que no han sido desinfectadas previamente. Los microorganismos que comúnmente son responsables de esas intoxicaciones alimentarias son el e coli, la salmonela y el norovirus.

Otra razón por la que existe el riesgo de contaminación por patógenos es el uso de agua para el cultivo de hortalizas y el uso de estiércol, especialmente cuando son de producción ecológica, añade.

Medicamentos incompatibles con algunas verduras

Las personas que toman medicamentos anticoagulantes tienen que prestar especial atención a las verduras que comen. Estos medicamentos sirven para regular la coagulación sanguínea y son muy habituales para reducir el riesgo de trombosis.

En algunos alimentos encontramos la vitamina K, una sustancia que interviene en la coagulación sanguínea y que está en varias hortalizas o verduras de hoja verde. Por ejemplo: la lechuga, la cebolleta, los pimientos y las hierbas aromáticas.

La ingesta dietética de vitamina K puede alterar los niveles sanguíneos del medicamento, por lo que es importante informar al profesional de la salud del tipo de verduras se consumen, en qué cantidad y con qué frecuencia. De este modo se puede ajustar la cantidad de medicamento que se debe tomar, señala la nutricionista.

Recomendaciones

¿Qué podemos hacer en casa para evitar las intoxicaciones?

Lavar y desinfectar muy bien las verduras antes de comerlas.

Botar las hojas dañadas o muy sucias.

Para desinfectar las verduras es aconsejable sumergirlas en agua, dejarlas remojar durante unos minutos y aclarar con abundante agua corriente

No es necesario desinfectar las verduras listas para comer, excepto en el caso de mujeres embarazadas (por el riesgo de zoonosis).

Extremar las medidas de higiene durante la manipulación de los alimentos que se consumen crudos para evitar esta contaminación cruzada entre estos y los ya cocinados.

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