Salud


[Video] Tratamiento anti-COVID desarrollado por cartagenero, a fase 2

El Invima aprobó la segunda fase del estudio con el que el médico Carlos Riveros espera comprobar científicamente que su tratamiento anti-COVID es eficaz.

LAURA ANAYA GARRIDO

29 de diciembre de 2020 09:20 AM

Luego que el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) autorizara la segunda fase del estudio con el que Carlos Riveros espera probar que su tratamiento anti-COVID es eficaz, este médico cartagenero llegó a su cuidad natal no solo a pasar Fin de Año, sino a darnos detalles de cómo va su investigación. Recordemos que Riveros y su equipo han desarrollado un medicamento compuesto por un antiviral y un antiinflamatorio que se administra a través de nebulizaciones y se llama COVID-190001USR. Combatiría el COVID-19 en pacientes en etapas tempranas de la enfermedad, pues frenaría la replicación del virus y no lo dejaría pasar de las vías respiratorias superiores (la nariz, la cavidad nasal, la boca, la garganta y la laringe), evitando que llegue a los pulmones y que los pacientes tengan que ser hospitalizados. (Lea aquí: Médico cartagenero estudia tratamiento que evitaría complicaciones por COVID)

Si en la fase 1, también avalada por el Invima, se comprobó la seguridad del medicamento, es decir, que no causara daño en el tejido ni la función pulmonar ni otros efectos, en la fase 2 se quiere demostrar que efectivamente el medicamento sí combata al virus.

El doctor explica: “Recientemente, recibí la noticia de parte del Invima: estamos aprobados ya para iniciar el estudio en fase 2, que ya realmente no falta nada, ya todo se envió al Invima, así que ya tenemos una autorización para comenzar el trabajo de campo”. Riveros y su equipo necesitan que 60 personas recién diagnosticadas con COVID-19, positivos sin síntomas o con síntomas leves, dispuestos a recibir el tratamiento, que consta de 5 días de nebulizaciones y seguimiento a través de telemedicina, se les medirán las cargas virales y el RNA subgenómico mensajero. El estudio se realiza desde la clínica del doctor Juan Haller, en Barranquilla.

El médico e investigador ratifica que se trata de un estudio “aleatorio randomizado, lo que quiere decir que vamos a tener 60 pacientes (...), lo que haremos es que 30 de ellos van a recibir el tratamiento y los otros 30 un placebo, es importante aclarar que todos los pacientes, de todos los grupos, van a recibir paralelamente el tratamiento que indican los protocolos que usan sus médicos. Es un estudio doble ciego, es decir, nosotros no sabemos, el paciente no sabe si está recibiendo nuestro tratamiento o el placebo, y nosotros tampoco lo sabemos” hasta el final del estudio, cuando se abran los sobres con la información de cada paciente y se vaya a analizar la información.

Listos para arrancar

“Si tuviéramos las 60 personas, podríamos terminar el estudio en 10 días (...) Después analizaremos los resultados”, asegura.

Si todo sale como Riveros y su equipo esperan, en enero se podría masificar el estudio, es decir, hacer una fase 3 con muchos más pacientes, o, “si es permitido por la ley, en una circunstancia de emergencia, también empezar a distribuirlo libremente, para que cualquier persona, en cualquier parte de Colombia lo pudiera usar, solamente con el inicio de los síntomas o la sospecha de estar contagiado. Incluso, como lo vemos nosotros, se puede hacer profilácticamente, es decir, si una persona estuvo en una situación como una reunión o en un viaje (donde crea que pudo contagiarse, aunque no tenga síntomas), puede hacerse sus nebulizaciones al llegar a casa, para minimizar el riesgo de contagiar también a otras personas”, añade. (Lea además: Las nebulizaciones que combatirían el COVID-19)

“No ha habido contraindicaciones”

“Hasta este momento, no tenemos ninguna contraindicación, ni ningún efecto secundario serio que podamos reportar, de pronto un poco de sensación de ardor o picos o estornudos, pero eso puede pasar con cualquier nebulización, inclusive, creemos que podría pasar con el mismo placebo”, concluye y explica que ya se han tratado 360 pacientes, personas cercanas a él que han querido usar el medicamento. “La efectividad ha sido del 97%”, dice.

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