Los disparos se escucharon a las 8:30 de la noche del sábado. Nadie quiso salir de sus casas, y quienes se encontraban en la calle corrieron a esconderse.
El sector La Bonga, en el barrio El Paraíso de Turbaco, quedó desolado.
A los sicarios, a bordo de una moto Honda Eco de color rojo, les fue fácil perderse entre las estrechas calles del barrio, sin que nadie pudiera hacer nada para detenerlos. Escaparon rumbo a la carretera Troncal de Occidente.
Sus víctimas fueron Luis Fernando Martínez Díaz y Héctor Manuel Sarmiento Arnedo. Los dos amigos estaban sentados en una esquina conversando cuando aparecieron los sicarios.
Según cuenta en el barrio, supuestamente el parrillero de la moto se bajó y les hizo una pregunta a los dos hombres.
Dicen que éstos no alcanzaron a responder la pregunta del sujeto cuando éste sacó una pistola y le disparó a la cabeza a Héctor Sarmiento, conocido como “Junior”.
Antes que el hombre cayera al piso, le propinó otro balazo en el pecho.
Al ver lo ocurrido Luis Fernando Martínez intentó correr para salvar su vida, pero un disparo a la cabeza lo tumbó al piso.
Luego de balear a los dos hombres, el sicario abordó nuevamente la motocicleta y huyó del lugar con su cómplice.
Intentan salvarlo
Un tío de Martínez Díaz, conocido como “Cristo”, lo trasladó del lugar de los hechos hasta el Hospital Local de Turbaco.
Pese a la rapidez con la que actuó su familiar, los médicos no pudieron hacer nada por salvarle la vida, porque llegó al hospital sin signos vitales.
Los allegados de Héctor Sarmiento tampoco pudieron hacer nada por él. El hombre, de 44 años, murió en la esquina donde fue atacado.
“Nos dijeron que el que lo mató tenía un suéter manga larga de color blanco y una gorra. El que iba manejando tenía una mochona y chancletas. Eso es todo lo que dicen porque cuando escucharon los disparos todo el mundo salió corriendo”, dice una sobrina de Héctor Sarmiento.
Luego del doble homicidio, la Policía instaló un puesto de control en la carretera Troncal de Occidente para dar captura a los sicarios, pero éstos lograron escapar.
Al cierre de ésta edición, las autoridades no habían reportado la retención de los homicidas.
Salió a comprar azúcar
Luis Fernando Martínez Díaz estaba “afiebrado” con los dos termos nuevos que le regaló su mamá, Sara Díaz, para vender tintos.
Por eso el sábado, a las 8 de la noche, al notar que no tenía azúcar para preparar el café que iba a vender, se apresuró y fue a la tienda para comprarla.
El joven llegó al negocio y compró un kilo de azúcar. Cuando se devolvía para la casa su amigo Héctor Manuel Sarmiento lo llamó para conversar con él.
“Ellos se conocen desde hace tiempo porque vivían en el mismo barrio. Cuando ‘Junior’ lo llamó, él se agachó a su lado y estaban hablando cuando llegaron los tipos y los mataron”, dice Estela Moscote, esposa de Luis Martínez.
La mujer asegura que el joven estuvo todo el sábado ayudando a su papá atendiendo una chaza.
Estela Moscote agrega que su marido no tenía problemas ni amenazas de muerte. Tampoco había estado en prisión.
“Nosotros no entendemos por qué pasó esto si él no era de problemas. Nunca estuvo involucrado en delitos y tampoco tenía enemigos”, finaliza la mujer.
El cuerpo de Luis Martínez, quien deja 2 hijos, será velado en su casa en el sector Paloquemado del barrio El Paraíso de Turbaco.
No estaba amenazado
Allegados de Héctor Sarmiento, quien era albañil, desconocen los motivos por los que fue asesinado.
Ellos dicen que era costumbre que él se sentara en la esquina donde lo mataron.
“Él ayer (sábado) no trabajó por la lluvia. Entonces pasó todo el día en la casa. Como a las 6:30 salió y se quedó sentado en la esquina de la tienda en el sector La Bonga. Como a las 8:40 nos avisaron que estaba muerto”, dice una familiar de la víctima.
Héctor Sarmiento era soltero y no deja hijos. Su cuerpo será velado en su casa en el sector Paloquemado del barrio Paraíso.



