Eran las 8:30 de la mañana de ayer cuando Keris Araújo Sanmartín trabajaba sacando fotocopias en el colegio José De la Vega, en Santa Rita. A esa hora, una vecina la llamó y le dijo que su casa ardía en llamas. ( LEA: Se quema casa en Paseo Bolívar)
La angustia se apoderó de la mujer, que de inmediato dejó todas las labores que realizaba y salió corriendo con el alma en las manos.
Tomó la primera mototaxi que vio y le pidió que la llevara a la calle Guillermo Posada del sector Kennedy, en Paseo Bolívar, que está sobre las faldas de La Popa.
Al llegar, de aquella vivienda que consiguió con tanto trabajo y en la que tenía todas sus pertenencias, y hasta sus ahorros, solo quedaban cenizas.
El llanto y las lágrimas no se hicieron esperar, pero ya no había nada que hacer. Poco o casi nada pudieron salvar los vecinos y familiares de Keris, de 37 años, quienes trataron desesperadamente de ahogar las inclementes llamas, al parecer, provocadas por un cortocircuito en unos cables eléctricos.
De la casa hecha en madera no quedó nada. La conflagración acabó con una estufa, muebles, una nevera, tres televisores, tres DVD, cuatro camas, un escaparate, una licuadora y todos los enseres. Hasta la ropa de la mujer, su marido y sus tres hijos, que por fortuna estaban en el colegio, se quemó.
Se unen los vecinos
Keris dice que tenía 13 años viviendo en esa casa y es la primera vez que le pasa algo así. Ella relata que una sobrina que vive al lado de su casa fue la primera en percatarse de lo que pasaba.
“Mi sobrina salió a la terraza de su casa y vio que de la mía salía humo, pero creyó que era alguna basura que estaban quemando en otra casa. Luego el humo se hizo más denso y los vecinos fueron quienes se percataron que salía de mi casa. Yo dejé todas las cosas desconectadas cuando salí, pero parece que fue un cortocircuito en unos cables lo que provocó el incendio”, relata con lágrimas en sus ojos Keris Araújo.
Al ver las llamas, los vecinos de la mujer llamaron a los Bomberos y luego intentaron sofocar las llamas echándoles tierra y agua.
“Acá arriba en la loma no sube el agua. Nosotros tenemos que bajar a comprar baldes que nos venden a cincuenta pesos. Al ver lo que pasaba todos los vecinos sacamos la poco agua que teníamos en nuestras casas y la gastamos echándosela a la casa que se incendiaba”, relata uno de los vecinos que colaboró.
Minutos después, personal del Cuerpo de Bomberos llegó a pie al lugar porque los carros no podían llegar al escarpado terreno. Casi una hora después tres máquinas se acercaron y pudieron controlar las llamas.
“Me duele mucho lo que pasó porque lo perdí todo. Lo que le agradezco a Dios es que mis hijos y mi marido están bien, y solo fueron daños materiales. Ahora no sé para dónde voy a coger”, concluye tristemente Keris Araújo.
Para ayuda
Keris Araújo perdió todo y espera que la Alcaldía, a través de la Oficina de Prevención y Atención de Desastres, le ayude. Cualquier persona que quiera tenderle la mano a la mujer puede llamarla al celular 316 8190162.

