El comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, general José Vicente Segura, dio a conocer los documentos y elementos que utilizaba una red de delincuentes que se dedicaba a la extorsión de comerciantes en la capital del Atlántico y el resto del país.
Según el Gaula de la Policía, desde hace unos seis meses se les empezó a seguir la pista a varias llamadas extorsivas hechas desde la Cárcel El Bosque. Lo asombroso fue que quienes dirigían estos actos delictivos están presos en ese centro carcelario.
Los investigadores, al darse cuenta del ilícito, coordinaron con el Inpec para dar con los culpables, por lo que desde el pasado jueves 6 de agosto se tomaron los patios C y D para inspeccionarlos.
DIRECTORIOS TELEFÓNICOS
En los allanamientos, los uniformados encontraron que en varias celdas había un sinnúmero de directorios telefónicos, de donde los extorsionistas sacaban los números telefónicos de sus víctimas.
Igualmente, varios teléfonos celulares y libretas donde anotaban los números de las personas que sí pagaban las ‘vacunas’, las que debían dinero a la organización, datos personales de las víctimas y una que otra carta de amor.
Los sujetos que se hacían pasar por miembros de la banda criminal ‘Los Rastrojos’ pagan condenas por hurto, homicidios y extorsión. Fueron identificados con los alias ‘Walter Junior’, ‘Pulmón’, ‘Cachama’, ‘Taz Taz’, ‘Winnie Pooh’, ‘Ciro Oquendo’, ‘Carlos Pereira’ y ‘Medellín’, los dos últimos eran quienes llamaban, pues su acento paisa hacía creer que de verdad hacían parte de esa banda.
La operación que dio con el desmantelamiento de la banda se denominó ‘Demoledor’, cuyo primer objetivo era alias ‘Walter’.
¿CÓMO OPERABAN?
Los delincuentes conseguían directorios telefónicos de varias ciudades y de inmediato comenzaban a llamar a sus víctimass, seleccionadas al azar, les pedían el dinero y las ponían en contacto con un intermediario quien era el que continuaba el proceso con la víctima.
Cuando era hora de efectuar el pago, los delincuentes le pedían a la víctima objetivo que enviara el dinero a través de una empresa de mensajería a la que ellos llaman “la casita verde”. El dinero era recibido por otro intermediario y luego consignado en la cuenta de los extorsionistas condenados.
Se supo que los delincuentes exigían sumas de dinero entre cinco y cincuenta millones de pesos.
Te puede interesar: