Sin lugar a dudas, el golpe más duro perpetrado por las autoridades contra la delincuencia durante el año 2012, lo constituye la múltiple captura de integrantes de bandas criminales adelantada el pasado 3 de diciembre.
La operación “Diamante” posibilitó la captura de 23 presuntos miembros de “Los Rastrojos” y “Los Urabeños”, después de seis meses de investigación coordinada por la Policía Nacional, la Armada Nacional y el Cuerpo Técnico de Investigaciones (C.T.I.).
Estas capturas se realizaron a través de diferentes operaciones de registro y allanamientos en Sincelejo y el municipio de San Onofre, así como en lugares aledaños a dichas poblaciones.
Para las autoridades, estas personas reclutaban jóvenes con el fin de llegar a viviendas y cabañas en Sucre, en sitios específicos para lograr el control de la ruta del narcotráfico.
Según los organismos de seguridad, para ello contaban con medios logísticos como motocicletas, celulares, radios de comunicación, armamento de corto y largo alcance.
Este grupo de supuestos integrantes y colaboradores de las Bacrim contaban con una estructura conformada por un cabecilla de la zona urbana y rural, compuesta por informantes o postes, llamados también de inteligencia.
Dichas investigaciones llevaron a la Fiscalía Tercera de la Unidad Nacional contra bandas emergentes de Bogotá, a solicitar el 9 de noviembre de 2012, ante un juez de control de garantías ambulante de Medellín, las ordenes de captura.
De la misma forma, se realizaron 11 imputaciones a miembros de estas organizaciones, quienes fueron recluidos en la Cárcel Nacional La Vega por estar vinculados a las citadas bandas criminales.
Supuestamente, los capturados llegaban a barrios y lugares más apartados y humildes con el fin de tomar posesión del sector, ejercer presión e intimidar a los habitantes.
Al mismo tiempo, obligaban a las personas a hacer parte de la organización criminal, aprovechando las situaciones económicas que se viven en esos lugares.
Muchas veces reclutaban a menores para que cometieran delitos sin fueran judicializados por sus condiciones especiales.
Gracias al trabajo investigativo desarrollado por el grupo interinstitucional de lucha contra las bandas criminales, las 23 personas fueron finalmente judiacializadas por los delitos de concierto para delinquir agravado, homicidios y hurto agravado.
Durante dichos operativos, las autoridades incautaron tres revólveres calibre 38 y calibre 22; 228 gramos de marihuana, 1185.8 gramos de clorhidrato de cocaína y 980 gramos de base de coca.
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