Desilusión. Esa fue la palabra que escribió Víctor Caraballo Castro en la pared de su cuarto, utilizando un pedazo de ladrillo, momentos antes de atarse una cuerda al cuello y ahorcarse.
El hecho ocurrió en la calle 53, en La María. El cadáver del hombre lo hallaron el viernes, a las 4:30 de la tarde. Sus familiares no lo veían desde el jueves a mediodía.
Más de nueve horas después, poco antes de las 2 de la madrugada de ayer, se suicidó un hombre, de nombre Carlos, en la calle El Progreso, en Torices.
Ató una cuerda a su cuello y se colgó en la terraza de la casa donde le daban posada. El hombre era oriundo de Medellín y tenía más de 15 años viviendo en Cartagena. El cuerpo del hombre permanece como NN en la morgue de Medicina Legal, en el Pie del Cerro.
Los dos hombres se habrían suicidado por problemas de depresión.
Cumple su palabra
Una pareja de esposos, que le daban posada en un cuarto de su casa a Carlos, explica que este hacía mandados a los vecinos de la calle El Progreso de Torices, y trabajaba en cualquier trabajo honesto que le encomendaran. “Se deprimía cada vez que tomaba y decía que tenía dos hijos que le habían quitado. También aseguraba que lo habían violado. Hace unos días me dijo que se iba de la casa y lo cumplió, porque luego se ahorcó en medio de una depresión, después de tomar”, relata el hombre que le daba posada en su casa.
Por otra parte, a Víctor Caraballo lo vieron por última vez el jueves al mediodía. “Empezamos a buscarlo. Tocábamos a la puerta de su cuarto y no abría. Una hermana notó que de su cuarto salían moscas y un mal olor. Partimos la puerta y lo encontramos colgado”, relata un pariente de Víctor.