A las 6 y media de la mañana la curiosidad y el morbo por la muerte se apoderaron de las personas que esperaban por sus transportes en la subida del puente de Turbaco, a la altura del desvío a la Variante a Mamonal.
Quienes pasaban por el sector llegaron al punto de bajarse de sus transportes con tal de observar lo que serían los restos mortales de una persona, abandonados en el lugar y alojados al interior de una bolsa plástica.
Al hacer una inspección más cercana se percataron que el olor a descomposición provenía de un perro muerto que había sido botado en el lugar. La multitud de curiosos se dispersó en tanto comprobaron que no era una persona la que yacía muerta en el sitio.
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