Asesinato de embarazada, escalofriante

18 de julio de 2014 12:02 AM

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“¡Inocente!”. Esa fue la frase que gritó ayer a viva voz Josefa Cardona Ortega, poco antes de las 8 de la noche, al salir de la audiencia en su contra, realizada en la sala 5 del complejo judicial que está junto a la antigua plazoleta Telecom. La Juez Once Municipal de Garantías acababa de asegurarla con medida intramural por la muerte de la embarazada Kellys Zapateiro Guzmán, a quien mataron el sábado pasado junto a la estación de la Policía en Manzanillo del Mar. En la muerte también está implicado el policía Andrés Antonio Díaz, quien huye y sobre quien pesa una orden de captura. La Policía ofreció 10 millones de pesos de recompensa a quien indique su paradero.

Más de diez policías custodiaban a Josefa mientras la sacaban del complejo judicial, en medio de varios periodistas que querían entrevistarla. Fue necesario que uniformados antidisturbios de la Policía Metropolitana se acantonaran junto a una de las entradas del complejo, por la que sacaron a Josefa, pues eran más de 100 personas las que esperaban afuera para agredirla. “Sáquenla, sáquenla”, gritaba la turba. A la indiciada, que deberá responder por los delitos de secuestro simple, homicidio agravado y desaparición forzada, cargos que no aceptó, la montaron en una tanqueta, por seguridad. Del lugar la llevaron directo a la cárcel de Mujeres de San Diego. De ser hallada culpable por los delitos de los que la señalan, podría enfrentar una pena de más de 50 años de prisión (Vea aquí: VIDEO Cámaras registran últimas imágenes que se conocen de Kellys Zapateiro).

¡Escalofriante!

Durante la audiencia, que empezó a mediodía y demoró casi 8 horas, el Fiscal Primero Especializado, Pedro Díaz, reveló entrevistas de varios colegas del policía en la estación de Manzanillo. El Fiscal esbozó argumentos que indican que Kellys, con 8 meses de gestación, fue llevada el viernes de la semana pasada al CAI. En un kiosco que está junto a este, la acostaron, sobre una colchoneta que sacó el patrullero Díaz, quien estaba de guardia ese día. A la mujer le extrajeron su bebé, no se sabe si mientras estaba viva, o muerta. La habrían matado de un balazo, pues al día siguiente hallaron la vainilla de una bala, que habría sido disparada con una de las 12 pistolas del armerillo de la estación.

En el lugar las autoridades también hallaron un par de guantes quirúrgicos y una cuchilla Minora, con la que le abrieron el vientre a Kellys para extraerle al bebé. Además, encontraron una pala, un cavador y retazos de un vestido, con el que salió Kellys de su casa la última vez que la vieron, acompañada por Josefa, quien ese día, el viernes de la semana pasada, la llevó a la clínica Maternidad y la registró con su nombre, porque Kellys sentía mareos y náuseas. Se especula que le habrían dado algo para que expulsara a su bebé, que está bajo custodia del ICBF, pues se demostró que no es hijo de Josefa, como esta quería hacer ver. Junto a la estación también hallaron osamenta calcinada y el brazo de Kellys, por el que la identificaron, por las huellas dactilares. El cráneo no aparece. Al parecer, fue enterrado en alrededores del predio.

Según la Fiscalía, Kellys fue asesinada la madrugada del sábado. En la audiencia presentaron el audio de una llamada en la que Josefa, desde el celular del patrullero, llama a la línea de la Policía para pedir que le dijeran a este que iba a parir, pero los exámenes demostraron que Josefa no estaba embarazada. En ese momento, habría estado en la estación, junto al policía y al cadáver de Kellys (Vea aquí: VIDEO Josefa Cardona se declara inocente).

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