Sucesos


Así despidieron a la niña Yarelfi en Magangué

Ayer fue sepultada en Magangué la menor que recibió un balazo en una presunta persecución policial. Aseguran que habrá transparencia en la investigación de los hechos.

SAMUEL ÁLVAREZ BELEÑO

29 de noviembre de 2020 12:00 AM

Magangué no se repone al dolor. Todo el repudio es debido a la injusta muerte de la niña Yarelfi Paola Jiménez Mercado, quien recibió un balazo en el tórax en medio de una persecución policial, en la tarde del jueves, en el barrio Tesoro de Dios de esa población.

Hay mucha tristeza e impotencia, pues familiares, amigos, vecinos y gente del común aseguran que no había necesidad de usar armas de fuego para poder capturar a ‘el Pingüi’, el presunto ladrón que miembros de la Policía perseguían tras ser sorprendido cometiendo un hurto.

“Lo que se dice es que la persona a la que la Policía perseguía no iba armada. Corría por todos lados y trató de esconderse. De un momento a otro se escucharon los disparos y fue cuando al rato se dieron cuenta que la nena estaba herida y después murió”, aseguró un habitante de Magangué.

En Sincelejo

Tras la muerte de la pequeña, su cuerpo fue llevado a la morgue del Instituto de Medicina Legal en Sincelejo, en donde los médicos forenses deberán entregar un informe en donde se explique cuál es la procedencia de la bala que impactó a la menor. Hasta ahora, todo apunta a que uno de los uniformados la habría accionado para tratar de evitar que ‘el Pingüi’ escapara, pero con tan mala fortuna que impactó en el cuerpo de la pequeña, quien se encontraba jugando en el patio de su casa.

La niña tenía una improvisada pasarela, junto a otras amiguitas con las que jugaba a ser modelo. Su familiares fueron enfáticos en señalar que la niña no se encontraba en las afueras cuando hicieron el disparo.

Las voces de rechazo de los asistentes al sepelio de la pequeña ayer en Magangué no se hicieron esperar. Todos piden justicia para que este lamentable hecho no quede en la impunidad como muchos otros que han sucedido en la segunda ciudad de Bolívar.

Ayer, en medio de lágrimas y un profundo dolor, ‘Yare’ fue llevada a su última morada, para ir hasta el cielo, donde será recibida como un tesoro de Dios.