Balas, persecución y un herido en el Barrio Chino

16 de abril de 2010 12:01 AM

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El estado de salud no es alentador. Un balazo en la cabeza, otro en el tórax y un tercero en el pie derecho tienen a Alejandro Fidel López Falcón luchando contra la muerte. Al vendedor de tintos, de 28 años, le dispararon ayer, a las 11 de la mañana, en uno de los sectores con mayor afluencia de personas y vehículos en la ciudad: en la Avenida Pedro de Heredia, entre el Mercado de Bazurto y el Barrio Chino. Testigos fueron muchos, pero pocos hablan. López Falcón llegó como de costumbre a venderle a los comerciantes que abundan en los alrededores del centro comercial Sanandresito. Le extendía un vaso al dueño de un puesto ambulante de abanicos cuando por la espalda le disparó un hombre que bajó de una moto Discover, de color azul. El sicario disparó cinco veces. Tres proyectiles se alojaron en la humanidad de su víctima. Otro se estrelló contra una pared y el quinto rozó en el cuello a un vendedor ambulante. “De cosa no hubo más víctimas. A cualquier hora siempre hay mucha gente en este sector. No hay que ser de aquí para venir a esta hora a matar alguien”, se escuchó decir de parte de uno de los tantos curiosos que se acercó a la escena del crimen. López Falcón permaneció tendido en la calle unos 20 minutos. El tráfico por uno de los carriles de la Pedro de Heredia fue interrumpido por la Policía para que la ambulancia llegara rápido y lograra su traslado al centro asistencial más cercano. Alejandro ingresó a las 11:25 a.m. a la Clínica Cartagena del Mar. El último reporte que se conoció de los médicos indicaba que lo habían estabilizado, pero seguía conectado a un respirador artificial. Un amigo que identificó a la víctima, quien no portaba documentos, dice que Alejandro no era oriundo de esta ciudad. De él sólo sabe que antes residía en el barrio República de Líbano y que a raíz de un problema, del cual no hizo mayor mención, se marchó a Sampués, Sucre. Hace poco, agrega, regresó a la ciudad para seguir vendiendo tintos. Quienes lo conocen manifiestan que diariamente caminaba por Bazurto y el Barrio Chino. Disparos y persecución Mientras el vendedor de tintos y sus amigos comenzaban a vivir su propio drama, la Policía hacía lo posible para capturar al sicario y a su acompañante. La persecución pasó por el Mercado de Bazurto, La Quinta y se extendió a La Esperanza. Residentes de este último sector avisaron que vieron subir la moto por una calle sin salida que está enfrente del CAI de La Esperanza. Lo más lógico, sin embargo, fue lo que no ocurrió. Varias patrullas rodearon la zona, pero por más que inspeccionaron las viviendas no hallaron a los sospechosos ni la moto en que se movilizaban. “Los tipos no pueden haber salido del barrio. La calle no tiene salido. Alguien los vio cuando metían la moto en una casa”, dijo un residente. Pese a la precisa información, el sicario y su compinche se salieron de la suya y hasta anoche no habían sido capturados.

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