Balas, piedras y 3 heridos por enfrentamiento de pandillas

27 de abril de 2010 12:01 AM

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En Olaya Herrera, después de la tormenta no viene la calma. Los enfrentamientos entre las pandillas de los sectores Playa Blanca y La Magdalena cobraron otras tres víctimas ayer en la tarde. Testigos fueron los dolientes que se preparaban para despedir por última vez a Carlos Enrique Pérez Lara, quien sólo pudo descansar en paz al caer la noche, y luego que la Policía se multiplicara para evitar desmanes y ataques durante su sepelio. Aunque la “guerra en las calles” entre los de Playa Blanca y La Magdalena ha sido el pan de cada día para los habitantes de esos sectores en año y medio, la tensión alcanzó su clímax en las últimas 36 horas con el crimen de Pérez Lara, de 20 años. El albañil, según sus amigos, fue asesinado por “El Oso” y dos de sus secuaces, “El Panocha” y “El Bolita”, líderes del bando que delinque en Playa Blanca. El joven dormía en su casa cuando una algarabía lo despertó. Eran las 12:30 de la madrugada del domingo. Sigilosamente se fue por el patio y se “voló” una pared. Camino dos cuadras antes de ser “emboscado” por sus enemigos. “El Oso” lo acuchilló en la espalda y uno de sus compinches lo remató con un balazo. Pérez Lara se convertía de esa manera en el cuarto habitante de La Magdalena en ser asesinado por los pandilleros de Playa Blanca en menos de 8 meses. En este último sector las víctimas fatales son tres en el mismo tiempo. Los heridos que han deja-do esos enfrentamientos se cuentan por montón. Los tres últimos se recuperan en las clínicas Madre Bernarda y Laura Carolina. Todos fueron atacados con perdigones de changones -armas de fabricación casera- poco antes que saliera el cortejo fúnebre con los restos de Carlos Pérez Lara. ¿Balas perdidas? Uno de los lesionados fue identificado por la Policía como Santander Junco Silgado, quien fue baleado en el pecho y en el abdomen, lado izquierdo. La otra víctima es Pedro Luis Gómez, a quien le causaron una herida en un brazo también con arma de fuego. El tercero fue identificado únicamente con el alias de “El Pulguita”. Los tres serían de bandos contrarios. Vecinos del segundo aseguran que Pedro Luis caminaba a su vivienda, luego de darle el pésame a los familiares de Carlos Pérez, cuando los gritos de mujeres y niños alertaron de la llegada de los pandilleros de Playa Blanca. En La Magdalena todos cerraron las puertas y ventanas de sus casas. En la residencia del difunto no quedó un “alma”. Pedro Luis fue uno de los corría despavorido cuando un proyectil lo tumbó. Pese a la presencia de sus enemigos, en La Magdalena hay confusión sobre quién disparó contra él. Los amigos de Pedro Luis aseguran que sería un policía quien le disparó. “Apenas se vinieron los de Playa Blanca, la Policía comenzó a perseguirlos. Se vinieron hasta acá, pero ellos –los de Playa Blanca- ya se habían ido. “El vecino corría como todos nosotros a esconderse cuando a la Policía se le dio por disparar. Uno de esos balazos le dio en el brazo”, cuenta un amigo del lesionado. La versión de las autoridades es otra. Pedro Luis y Santander Junco resultaron heridos durante el enfrentamiento, que sólo terminó cuando las patrullas de la Policía se internaron por las calles de Playa Blanca, Zarabanda y La Magdalena en busca de los revoltosos. La prueba reina, según esa institución, son los perdigones que hallaron en el sitio de los hechos. “Los tiros y las piedras venían de todos lados. Todo estaba tranquilo. De repente, comenzó la batalla y tuvimos que encerrarnos. Todos los días es lo mismo. Ya estamos cansados. No sé hasta cuándo veremos corres más sangre”, dice una residente de La Magdalena. ¿Territorios prohibidos? En La Magdalena ni sus habitantes saben cuándo comenzaron esos enfrentamientos. De lo que si están seguros es que entre junio del año pasado y lo que va del 2010 van siete muertos. “Las muertes no han respetado ni las fechas especiales. Un joven de Playa Blanca fue asesinado durante la celebración de la Navidad. A otro lo mataron antes de los pitos”, manifiesta un familiar de Carlos Pérez, la última víctima. Aunque no hay precisión sobre los motivos, nadie duda en señalar la “ridícula” línea imaginaria como el génesis de los enfrentamientos. “Los de Playa Blanca no pueden cruzar a La Magdalena y viceversa. Si lo hacen, le dan plomo. Eso fue lo que pasó con Carlos Enrique”, cuenta un allegado.

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