Sucesos


Cartagenera habría sido asesinada por su pareja

El cuerpo de Doralba Acevedo lo hallaron en el apartamento donde vivía hace seis meses con su compañero, en Usaquén, Bogotá. Tenía heridas a cuchillo y múltiples golpes.

JULY ANAYA MARRUGO

18 de septiembre de 2019 12:00 AM

El dolor y la tragedia invaden a una familia cartagenera. Doralba Acevedo Castilla, de 34 años y quien tenía viviendo algún tiempo en la capital de la República, habría sido asesinada por su compañera sentimental. Su cuerpo fue encontrado el domingo en la mañana en la casa donde residía hace unos seis meses con su pareja, en Usaquén.

A Doralba la vieron por última vez con vida el sábado en la noche, cuando estuvo departiendo con su compañero en una reunión familiar. Sus allegados aseguran que ella regresó con su pareja a la 1 de la madrugada del domingo. Dos horas después, a las 3, vieron salir del apartamento al hombre y desde entonces no se ha vuelto a saber de él.

En la mañana, Acevedo Castilla fue encontrada con varias heridas de arma blanca en el pecho y con rastros de golpes en la cara y resto del cuerpo. Tenía puesta la misma ropa que llevaba la noche del sábado cuando salió de su casa.

“La escena era aterradora. Ella estaba en la cama, había un charco de sangre y estaba cubierta con las sábanas”, relató un vecino de la mujer.

En ese momento todo era confuso, pero al no hallar al marido de Doralba en el lugar y recolectar información en el vecindario, las sospechas recayeron en el sujeto. “Todo apunta a un feminicidio”, dijo una fuente judicial cercana a la investigación.

Constantes peleas

La hipótesis de que están frente a un feminicidio tomaron fuerza cuando los investigadores escucharon decir a los vecinos que la pareja discutía constantemente.

Doralba y su marido se mudaron a ese apartamento en Usaquén hace unos seis meses y desde entonces los residente de la zona se percataban de las peleas.

“Para nadie era un secreto que peleaban mucho, especialmente cuando el señor se emborrachaba. Incluso, ambos llegaron tomados la madrugada del domingo porque los escuchamos entrar, pero no se oyeron gritos ni nada”, dijo una de las testigos.