Sucesos


Crimen de abogado en Los Alpes: repudio, rabia y dolor

Mientras la Policía dice que analiza las cámaras para capturar a los delincuentes que balearon a Sergio Díaz Barrios, la ciudadanía, amigos y el Registrador Nacional del Estado Civil piden pronta justicia.

EDWIN TORRES PADRÓN

17 de julio de 2020 12:00 AM

Indignación, rabia, dolor y un llamado a la Policía y demás autoridades para que capturen a los responsables. Esa es la reacción en voz en alta en Cartagena ante la muerte, en la madrugada de ayer, del abogado penalista Sergio Andrés Díaz Barrios, baleado dos veces en el pecho en un atraco el martes a las 7 de la mañana en la Manzana C del barrio Los Alpes.

Uno de los primeros en pronunciarse fue el registrador nacional del Estado Civil, Alexander Vega Rocha, quien le pide a la Policía Nacional y demás autoridades competentes de Colombia que “aceleren el proceso de identificación y judicialización de los delincuentes que provocaron la muerte de nuestro servidor. Clamamos para que su deceso no quede en la impunidad”.

Hace precisamente unas semanas, el abogado de 34 años dio a conocer a sus familiares que había sido encargado como registrador auxiliar de Cartagena. “Me ha tocado en esta época (de cuarentena) asistir a las clínicas a reactivar el servicio de registro civil”, escribió en Instagram.

Otro fuerte pronunciamiento fue el de los Egresados de la Universidad Libre, quienes a través de Instagram manifestaron su rechazo al vil crimen. “Unidos alzamos nuestra voz de protesta por el crimen infame y desagarrador de nuestro amigo Sergio Díaz. Hacemos un llamado enérgico a todas las autoridades (Policía y Fiscalía) para que inicien con premura la investigación del crimen y se dé con los autores de este crimen”.

Sergio Díaz era egresado de la Universidad Libre de Cartagena, y a través de la página Egresados Unilibre Cartagena en la red social Facebook, sus colegas y excompañeros de clases trataron de ayudarlo buscando sangre de todo tipo.

Hace apenas tres meses, el 3 de abril, Díaz Barrios se apuntó un nuevo logro profesional al recibir su diploma de especialista en Derecho Procesal Penal por parte de la Universidad Externado de Colombia.

En similares términos también se pronunció el Sindicato de Trabajadores de la Registraduría Nacional del Estado Civil, que en un comunicado “repudia este acto de violencia que afecta a un compañero de la familia de la Registraduría. El clima de violencia que hoy afecta a Cartagena cobra una nueva vida en la persona de Sergio Andrés Díaz”.

“Analizamos las cámaras”

El comandante de la Policía Metropolitana de Cartagena, general Henry Sanabria, dijo por su parte que “analizan las cámaras de seguridad para lograr identificar a los sujetos y esperamos contar con mayor colaboración de la ciudadanía para lograr ubicar a estos antisociales”.

Una cámara de seguridad grabó el momento exacto en el que un atracador le disparó dos veces a Díaz Barrios y en el suelo le quitó una cadena de oro y el reloj.

Díaz Barrios recibió dos balazos en el pecho y uno de esos proyectiles le afectó un pulmón, el hígado y el corazón. También le resultó comprometida la arteria aorta. El mismo martes fue operado dos veces en la Clínica Madre Bernarda, y ante la pérdida de mucha sangre y lo delicado de su estado de salud, los médicos resolvieron esperar que se estabilizará para someterlo a otro procedimiento. Ayer en la madrugada falleció.

Una amiga le contó a El Universal que al momento del hecho Sergio se dirigía a trabajar. A los pocos metros fue interceptado en la Manzana C de Los Alpes por un sujeto que vestía suéter manga larga a rayas de colores y fondo blanco, pantalón largo oscuro y gorra.

En el video se observa cuando Díaz Barrios intenta huir y detrás lo persigue el asaltante. También se ve más atrás a un hombre que conduce una moto y que da un giro hacia un parqueadero para esperar a su cómplice.

El abogado trató por todos los medios de escapar, pero al pretender entrar a una casa con reja se le dificultó por la rapidez. Siguió corriendo, pero se encontró con una reja mucho más grande que no permite el paso hacia el que parece ser un “callejón de bolsillo”.

Allí, indefenso, es baleado dos veces. Al caer y solo pretender protegerse con sus manos, el sujeto le quitó sus pertenencias y se va corriendo hacia donde lo espera su cómplice en moto.