Cuatro tragedias con el sello del “asesino doméstico”

03 de septiembre de 2019 12:00 AM

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Asesinos domésticos espontáneos ”. Así, según el médico Christian Ayola Gómez, especialista en siquiatría sicoterapéutica y director de la Clínica Cemic, son la mayoría de las personas que han cometido un homicidio en medio de discordias intrafamiliares. En los últimos 11 meses han ocurrido cuatro tragedias familiares en Cartagena, producto quizás de relaciones complejas. Un día cualquiera, esos buenos sentimientos que eran escasos se transformaron y nublaron la poca razón para romper cualquier vínculo. Cuatro integrantes de esos hogares terminaron con las manos manchadas de la sangre de su ser querido.

Según Ayola, por la forma en la que estas cuatro personas cometieron los crímenes -de una sola cuchillada-, se puede deducir que fueron actos motivados por un “gran impulso emocional”. “Las víctimas, a pesar de que sabían que sus familiares son personas inestables, nunca creyeron que iban a ser asesinadas por ellos. Creían que había cierto respeto o vínculo. En el perfil de un asesino doméstico espontáneo está claro que no son personas que tenían un plan para matar a su familiar”, argumenta Ayola Gómez.

Un ventilador, el detonante

“Yo lo perdono”. En el corazón de Miriam Ruiz Morelo no hay espacio para juzgar a nadie, mucho menos a su hijo John Jairo Moscote Ruiz, quien está detenido desde el 9 de septiembre de 2018.

La historia de esa familia tuvo un giro inesperado cuando él y su hermana Mirladys Torres Ruiz se convirtieron en los protagonistas de una terrible tragedia. John le propinó una cuchillada a su hermana, de 18 años, al parecer, bajo los efectos de sustancias alucinógenas. Lo más triste es que no solo acabó con la vida de ella, sino de su tercer sobrino. La joven estaba embarazada. John llegó a su casa, en el sector El Tamarindo, de El Pozón, y le quitó el abanico a Mirladys, quien lo tenía para que sus dos hijos pequeños siguieran durmiendo en el cuarto. Ella se molestó y fue a buscar el aparato a donde Moscote, que lo enchufó para refrescar a sus amigos. Eso desató la tragedia. El presunto asesino intentó acabar con su vida colgándose en una celda del CAI de El Pozón, pero los uniformados se lo impidieron.

Miriam se vio obligada a hacer un cuarto para Mirladys sola, debido a que la relación con John no era buena. La mujer le pide a Dios que John no pague tantos años en la cárcel. “Yo no quiero que pagué tanto años. Él necesita ayuda en un lugar de rehabilitación. Es muy doloroso, pero es mi hijo”, expresó días después de lo ocurrido.

Tragos, furia y muerte

En la madrugada del 15 de julio de este año, el caos en una casa de la calle La Cruz, del barrio Boston, dejó al descubierto que la historia de Mirladys se estaba repitiendo con Carlos Mario Martínez, un patrullero de la Policía de Cartagena. Carlos Alberto, su hermano, tomó un cuchillo y lo hirió de muerte en el pecho en medio de una discusión de la que pocos conocen los motivos. Su familiares se negaron a dar detalles, pero se conoció que los hermanos sostuvieron una pelea mientras estaban tomando en una reunión familiar. Un testigo contó que primero se golpearon, pero Carlos Alberto se salió completamente de control y agarró el arma blanca con la que causó más que la muerte de su compañero de toda la vida. El presunto homicida está preso.

Dinero “maldito”

Por 200 mil pesos, Martín Contreras Orozco, de 47 años, hoy no hace parte de este mundo. Sus días se terminaron cuando Lucina Contreras Pérez, su prima hermana, atravesó su corazón con un cuchillo en el corregimiento de Barú, el 10 de agosto de este año.

La mujer llegó a una gallera en el barrio El Bosque de esa población y le reclamó un dinero que, según ella, era de su hijo.

Él no se los entregó y le dijo que se los mandaría más tarde, pero ella se molestó más y se llevó la billetera de su primo a la fuerza. Luego, furiosa, regresó al establecimiento comercial para seguir la pelea y atacó a la esposa de Martín, quien se interpuso y fue acuchillado. El fallecido siempre dijo que se había encontrado el dinero cinco meses atrás, pero el hijo de Lucina aseguró que era suyo. El día de los hechos, la mujer los reclamaba porque iría a la cárcel a visitar al supuesto dueño de la plata. Contreras Pérez se entregó a la Policía huyendo de la furia de la comunidad y está en la Cárcel de San Diego.

Por unos dólares

La muerte de Ariel Alcázar Adicto no es muy distinta a la de Martín Contreras Orozco, pero sí existe un detalle que la hizo más traumática para los habitantes del barrio Escallón Villa en la mañana del pasado 22 de agosto. El responsable del crimen de Ariel es su propio hijo, llamado Ariel Alcázar Polo, quien lo atacó porque le reclamó por unos dólares. La Policía y una familiar de los implicados aseguraron que el hombre lo habría acuchillado en el pecho para cumplirle con las constantes amenazas de muerte que le hacía. El presunto asesino está en la Cárcel de Ternera.

¿Por qué lo hacen?
“Hay dos patrones fundamentales que se ven mucho en los asesinos domésticos espontáneos. El primero tiene que ver con los tratamientos psiquiátricos no cumplidos y el otro el consumo de sustancias psicoactivas”. Según Ayola, en muchos de los casos las personas con problemas emocionales que no son tratadas a tiempo o que no cumplen con los ciclos de un tratamiento quedan vulnerables, al igual que los consumidores de drogas. También hace referencia al consumo de bebidas alcohólicas. “ A veces también se trata de los trastornos en la personalidad. Consumir licor hasta en pequeñas cantidades hace que una persona con problemas en la personalidad se desinhiba. Hay casos en los que son para cosas buenas y otros para las cosas malas”, explica. También menciona que quienes se han desarrollado en ambientes de conflicto tienen más probabilidades de llegar a situaciones extremas como las de los casos antes mencionados. “Padres separados, hijos criándose solos, sentimientos de soledad, no tener sentido de la realidad, son algunas de las razones”.

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