De 16 homicidios en julio, diez se cometieron en riñas

07 de agosto de 2019 12:00 AM

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Jhonatan David Canaval Julio tenía por costumbre llegar de trabajar y recostarse en una esquina cerca de su casa, en la calle José María Pazo, del barrio Torices. Así lo hizo el 1 de julio, festivo de San Pedro y San Pablo.

A los pocos minutos, sin embargo, su descanso fue interrumpido a balazos por un sujeto que lo atacó después de preguntarle por una dirección. Jhonatan le indicó la dirección y a los pocos segundos lo que recibió fueron dos balazos que segarían su vida.

Eran las 4:30 p. m. Canaval Julio se convertía en la primera persona en ser asesinada en julio en Cartagena. Pocas horas después, a eso de las 8:30 de la noche, Dainer Guerrero Flórez caía víctima de una agresión similar en Olaya Herrera. Su caso, según se supo, obedeció a una riña y con su muerte el primer día del mes cerraba con dos asesinatos.

Más violento

Con 16 casos, julio de 2019 superó tanto al mes de junio como al mismo mes del año anterior por un margen bastante claro.

En junio, las personas asesinadas fueron 12, es decir que en julio los asesinatos aumentaron el 41% con respecto del mes que lo precedió.

Y comparado con el mismo mes del año anterior, el panorama se muestra más dramático porque en julio de 2018 la cifra de homicidios fue de 11, es decir, que en este julio mataron a seis personas más, lo que representa un aumento del 54,5% en este tipo de crímenes en Cartagena.

Del total de 16 casos, en 6 hubo la captura inmediata del presunto responsable y 7 de las víctimas tenían antecedentes o anotaciones judiciales.

Riñas y muertes

Desde un hermano que está tomando con otro y de repente discuten y lo agrede a cuchilladas, pasando por una deuda vieja que fue cobrada con sangre; y terminando con un muchacho que simplemente no quiso que dos conocidos suyos se agredieran y terminó llevando él la peor parte, las riñas en Cartagena siguen siendo el principal motor de las muertes.

De los 16 asesinatos, 10 obedecieron a todo tipo de enfrentamientos, entre los cuales se destacan las confrontaciones de tipo interpersonal. Situaciones tan variables como la citada deuda económica o la fratricida riña en Boston en la que falleció a cuchilladas el patrullero de la Policía Carlos Martínez Hernández, a quien su hermano lo mató una cuchillada en el pecho luego de discutir con él.

Como esa riña, ocurrieron otras nueve en la ciudad, todas con un inicio en diferencias de carácter o de procederes que se encontraron de forma violenta. Muertos por enfrentamientos o diferencias entre pandilleros hubo uno, para completar las 10 muertes en riñas, que representan el 62,5% del total de asesinatos en julio.

El sicariato, que en otros tiempos era la principal forma en la que morían las personas en Cartagena, dejó tres casos fatídicos, mientras que hubo un atraco mortal y una mujer fue víctima fatal de violencia de género en un hecho sucedido en el 7 de Agosto (ver recuadro Infidelidad y crimen).

En otro caso, cuyas circunstancias quedaron en investigación, Luis Ortega Martínez murió a manos de un amigo con quien manipulaba un arma que se habría disparado de forma accidental. Los hechos aún son materia de análisis por parte de las autoridades.

En los pueblos

Para los municipios vecinos de Cartagena, el panorama se mostró similar en julio. El aumento con respecto a junio también fue significativo. Turbaco, con tres homicidios; y Marialabaja, Villanueva, Clemencia y Santa Rosa con un asesinato cada uno, fueron los municipios cercanos a la capital bolivarense a los que la violencia golpeó el séptimo mes de 2019.

Durante junio, en estas localidades hubo tres homicidios, lo que indica que para julio se dobló la cifra. La mayoría de casos, al igual que en Cartagena, obedecieron a la intolerancia, siendo una riña con un linchamiento en Turbaco la más tristemente representativa de todos estos hechos.

También hubo un atraco en estos siete casos en los municipios y ocurrieron dos sicariatos.

Las víctimas
Basta decir que ninguna de las 16 personas asesinadas en julio pasaban los 40 años para saber que la gente joven es la que más muere de forma violenta en la ciudad. De las víctimas, 11 no pasaban siquiera los 30 años y dos de estas eran menores de edad. Las cinco restantes tenían edades entre los 30 y los 40 años. La edad promedio entonces de las víctimas es de 26 años, lo que indica que las asesinadas son personas en plena edad productiva.

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