El dolor de un pueblo tras la muerte de tres miembros de una familia

17 de agosto de 2018 12:00 AM

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Cuando Carlos Marimón López notó el miércoles en la tarde la ausencia de su hermano Jorge Isaac, se imaginó que algo no estaba bien.

Este no había ido a verlo a su casa y tampoco contestaba llamadas. Todo era sospechoso, más porque los vecinos de la vereda Las Ahuyamas del corregimiento de Animasaltas, en Simití (sur de Bolívar), decían que Jorge Isaac tenía un viaje preparado para ese día. Se iría con su esposa Linda Venecia Muñoz y sus dos hijos, de 2 y 4 años, hacia Barranquilla. Los dos pequeños eran la alegría de ese hogar.

Cerca de las 5 de la tarde,  Carlos fue a la casa de Jorge a ver qué pasaba. Esperaba encontrarlo afuera del inmueble con Linda y sus dos sobrinos.

Pero al llegar encontró que la vivienda estaba cerrada con seguro, el carro y la moto de Jorge, un ingeniero de 28 años, estaban parqueados afuera. Un silencio rotundo inundaba el lugar. Una tragedia se escocía dentro.

Bertilda López, madre de Linda, cuenta que Carlos empezó a tocar fuertemente en la puerta principal, pero fue inútil. Preocupado y con ayuda de un pastor de una iglesia cercana, decidió tumbar la puerta.

Lo que descubrió fue terrible, una escena para olvidar. Tanto su hermano como la esposa de este y los dos pequeños estaban en sus aposentos, como dormidos. Sin embargo, no reaccionaban. La suerte estaba echada, pues Carlos y los dos menores ya estaban muertos, mientras que Linda aún tenían signos vitales.

Pero colmados por la esperanza, Carlos y varios vecinos llevaron las cuatro personas al hospital de Simití. Los médicos confirmaron que el ingeniero y los dos infantes estaban muertos, pero por Linda aún había algo por hacer y la estabilizaron. Fue enviada a Bucaramanga con la esperanza de mantenerla con vida. (Lea aquí: Familia muere asfixiada con monóxido de carbono al intentar mitigar falta de luz)

Todo indica que la familia quedó en el sueño profundo, mientras inhalaban el monóxido de carbono generado por una planta eléctrica que quedó dentro de la vivienda.

Renovaron sus votos matrimoniales

Los parientes de Jorge Isaac Marimón y Linda Venecia dicen que eran una pareja feliz. Se conocieron hace mucho tiempo y hace seis años decidieron irse a vivir juntos. La joven pareja tuvo dos hijos, de 2 y 4 años. El niño era el mayor y la peque la más consentida. Los dos infantes eran la luz del hogar.

Y queriendo hacer más fuerte su vínculo y tener la bendición divina, Jorge y Linda se casaron en diciembre pasado. Y fue ese mes cuando el ingeniero resolvió comprar una planta eléctrica. Quería calidad de vida para su familia por los constantes cortes del fluido eléctrico en la vereda Las Ahuyamas, que un vocero de Electricaribe explicó se deben a los problemas generados por las constantes y fuertes lluvias en la región. Pero lo que compró Jorge había sido la misma muerte. “Él la tenía para que sus hijos durmieran bien, pues tenía un aire acondicionado en su habitación”, indicó un allegado.

Una versión, dada por vecinos, deja ver que el martes en la noche caía una fuerte lluvia en la zona, y que por ello Jorge Isaac resolvió meter la planta a la casa, para así evitar que se dañara. Rumoran que a la plata se le acabó el ACPM y que por ello estaba botando mucho humo.

Y mientras dormían, los miembros de la familia habrían inhalada el monóxido de carbono generado por la planta y ello habría causado la tragedia. Al día siguiente (miércoles), descubrieron la pesadilla.

A las 7:30 de la noche de ese día, los parientes de Linda, quien tiene 24 años, se enteraron de lo ocurrido. “Tatiana Marimón, una familiar, llamó al papá de Linda. Le dijo: ‘Javier, le tengo una mala noticia. Su hija, su yerno y sus nietos están graves, lo echamos para el hospital de Simití. Al rato lo llamó otra muchacha y dijo: ‘ya no hay esperanzas para su yerno y sus nietos, murieron. A su hija la vamos a remitir para Bucaramanga”, relató Bertilda López, madre de Linda.

Esta sigue internada en una clínica en Bucaramanga, pero su estado es el mismo. Está en un coma profundo, pero los suyos esperan que pueda salir de esa situación.
Ayer, Bertilda, de 47 años, estaba en la morgue de Medicina Legal en Simití para reclamar los cuerpos de su yerno y sus dos nietos, mientras que su marido está en Bucaramanga encargándose de los cuidados de Linda. El hecho ha generado gran consternación en Simití, donde piden que se solucionen los constantes problemas con el fluido eléctrico.

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