Integrantes de pandillas en La Candelaria firman pacto de paz

19 de julio de 2018 12:00 AM

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Fue en La Candelaria donde Erick Vega se crió, pero también donde conoció el peso de la violencia. Es muy joven, pero desde hace varios años empezó a inmiscuirse en riñas callejeras, que terminaron llevándolo a las pandillas.

El joven recuerda que hizo parte de un grupo al que llamaban ‘los Felipitos’, pandilla que puso varios muertos en la ciudad por sus enfrentamientos feroces con jóvenes de otros barrios cercanos, como Boston y La Esperanza.

Y el 6 de agosto del año pasado estuvo a punto de pagar el precio de ser un pandillero con su vida. Ese día, estaba en el sector Omaira Sánchez de La Candelaria junto a una tienda, tomando cervezas con amigos. De repente, pandilleros enemigos entraron al lugar disparando.

Erick recuerda que le dieron un balazo en el pecho y otro en el abdomen. No contentos con ello, sus agresores se le encimaron y le dieron 16 cuchilladas. El joven quedó tendido en un charco de sangre, y muchos lo daban por muerto.

Estuvo internado por más de un mes en un centro médico y, milagrosamente, se pudo recuperar. Pero escapar de las garras de la muerte no fue suficiente para hacer un pare. El joven luego se unió a la pandilla de ‘los Faltones’.

Erick dice que no tiene opciones de trabajo ni estudio, y cree que eso lo ha conllevado a las riñas callejeras, que generan las llamadas líneas imaginarias. Una guerra sin sentido.

Sin embargo, Vega quiere dejar las peleas atrás y enderezar el rumbo. Hace más de un mes, miembros de la Policía Metropolitana lo conminaron a hacer parte de un programa de resocialización de jóvenes en riesgo. Se trata de un programa que la institución tiene con el apoyo del Distrito.

Y el trabajo con Erick y otros pandilleros del sector se formalizó ayer en la mañana con la firma de un pacto de no agresión y entrega de armas, entre unos 60 jóvenes que hacen parte de las pandillas ‘los del Caguán’, ‘los del Johnky’ y ‘los del Puente del Crack’.

Los distintos miembros de las pandillas entregaron armas blancas y armas de fuego de fabricación artesanal, en el sector Omaira Sánchez.
Los jóvenes participan de campeonatos de fútbol y tendrán la oportunidad de estudiar en el Sena.

“Hacemos estudios a las familias de estos jóvenes, pues son familias vulnerables, que no tienen facilidades. A través de nuestro programa de prevención y educación ciudadana, lo que hacemos es vincular a estos jóvenes al Sena y posteriormente vincularlos a nuestro programa ‘Trabajando’. Es decir, que con esto logramos que estos no delincan en los tiempos libres que tienen, sino que a través del deporte y la educación puedan salir adelante”, indicó la capitana Alejandra Otero, jefe de Prevención y Educación Ciudadana de la Policía Metropolitana.

La funcionaria indicó que además de La Candelaria, también tienen un trabajo para resocializar a jóvenes en riesgo en Nelson Mandela (12), La Boquilla (4), en la zona centro de Cartagena (24), y en Turbaco (4). Estos participan en campeonatos de fútbol y la idea es que todos participen en una sola justa, en pro de la paz y la convivencia.

“A veces no tenemos apoyo de ninguna clase, y creo que esto nos lleva a las pandillas. Nos van a dar los insumos para una panadería y con profesores del Sena nos van a dar cursos para certificarnos. Nos sentimos contentos, creo que el programa va a funcionar y nos van a ayudar”, concluyó Erick Vega.

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