Intolerancia, principal motivo de las muertes en Cartagena

01 de junio de 2019 09:30 AM

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Por un pisotón accidental a una mujer mataron a Omar Luis Vitar Rodríguez en una discoteca, en Olaya Herrera, el pasado 28 de enero.

A Omar Rodríguez Martínez lo asesinaron en el barrio Mirador de la Bahía, el 4 de marzo, tras discutir con sus hermanos por el dinero de una herencia. Su cuñado tomó un cuchillo y lo agredió en la espalda.

El 19 de mayo de este año, Guardi Hernández Marriaga también terminó acuchillado en medio de una riña en el barrio Henequén. Dicen que un vecino con quien tuvo problemas habría sido el agresor.

Tres historias, tres barrios de Cartagena y tres riñas que pasaron de las palabras a los hechos. Tres familias que aún lloran a sus seres queridos, tres agresores y un solo causante: la intolerancia.

Las cifras

Según el Centro de Observación y Seguimiento del Delito (Cosed), de los 59 asesinatos en el primer trimestre del 2019, 25 fueron en riñas comunes y de pandillas, y problemas entre familiares. Los sicariatos dejaron 15 muertos y los atracos 6 para el mismo periodo.

La riña es la modalidad que desde el 2014 hasta la fecha deja el mayor número de muertos en Cartagena. En años anteriores lo era el sicariato.

Así también quedó demostrado al analizar las cifras con las que cierra el 2018. Ese año, 230 personas fueron asesinadas en la ciudad. De ellas, 108 en riña común, 18 en riñas entre pandillas y 2 por violencia intrafamiliar. Los sicariatos fueron 51 y los muertos en atracos 23.

La violencia intrafamiliar, pese a que no está catalogada como riña, se incluye en los episodios trágicos por intolerancia.

Las cifras indican que en promedio, por mes, el año pasado tuvo 12 asesinatos en riñas, 5 víctimas mortales de sicarios y 2 personas asesinadas en atracos; confirmando que la intolerancia deja más del doble de homicidios que los sicariatos y que los atracos.

Domingo, el más violento

El informe del Cosed revela que el espacio o vía pública es el escenario en donde más ocurren los asesinatos por riña, seguido de las viviendas, puesto que los enfrentamientos se dan, en su mayoría, entre vecinos y familiares.

Los domingos lideran las estadísticas como el día más sangriento, seguido por los sábados y lunes. La mayoría de estos crímenes ocurren entre las 6 de la tarde y 3 de la madrugada, teniendo en cuenta que entre las 9 de la noche y 12 de la madrugada se ha convertido en el horario de mayor incidencia.

En cuanto a los lugares en los que ocurren este tipo de asesinatos, el Cosed dice que Olaya Herrera, El Pozón, La Candelaria, La Esperanza y Nelson Mandela son los barrios donde prevalecen estos episodios.

El arma de fuego es la más usada en la ocurrencia de homicidios por intolerancia. Muchas de estas armas son artesanales, y son conocidas como “hechizas”. Sin embargo, el Cosed afirma que es evidente el crecimiento de los muertos por el uso de arma blanca.

¿Por qué tan intolerantes?

Jorge Humberto Ávila, sociólogo y experto en temas de seguridad ciudadana, manifestó que la intolerancia es generada por la falta de capital social. “Hemos perdido generaciones enteras por la carencia en formación de valores, manejo de frustraciones individuales, sociales y comunitarias. La gente no sabe tramitar sus diferencias, ni resolver de manera pacífica los problemas que surgen en la vida, por lo que hacen uso de la violencia”, explica Ávila.

Mercedes Escallón, psicóloga jurídica, docente e investigadora, dice que la intolerancia que viven los cartageneros es aprendida y construida día a día. “Este es un comportamiento aprendido, derivado de los principales procesos de socialización. Los seres humanos aprendemos que es lo ‘bueno’ y que es lo ‘malo’, asignamos valores positivos y negativos y desarrollamos escalas de valor. Esta construcción y aprendizaje se ve velado por los prejuicios y creencias que afectan la manera de percibir y de relacionarse con el mundo externo”, detalla Escallón.

Fredi Goyeneche González indica, por su parte, que el aumento de la intolerancia en Cartagena está relacionada con unos factores socioeconómicos. Ello lo evidencia que los barrios de mayor frecuencia de estos asesinatos tienen altos indices de pobreza y desescolaridad.

Goyeneche también vincula esta problemática con la crisis institucional de Cartagena. “Como no hay autoridad y la gente no respeta a la Policía, al momento de un problema las personas no acuden a ellos si no que lo resuelven a su manera, con la violencia”.

¿Podremos cambiar?

El sociólogo Jorge Humberto Ávila sostiene que para detener estas cifras elevadas de intolerancia la gente no solo debe convivir, sino aprender a vivir; aceptando lo que somos, lo que tenemos y a quienes nos rodean. Además, explica, el gobierno Distrital y nacional deben invertir y atender de manera prioritaria la salud pública.

Por su parte, Mercedes Escallón indicó que se deben afianzar los programas de prevención donde se vinculen verdaderos factores de riesgo asociados a la violencia. “La política criminal del país no es eficiente porque esta es, sobre todo, punitiva. Es decir, se ha centrado en aumentar el número de pena privativa de libertad y no en prevenir el delito”.

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