Intolerancia, riñas, cuchillo y tres muertos en 12 horas

01 de abril de 2019 12:00 AM

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Hay luto en tres barrios de Cartagena por culpa de la intolerancia.

A José Alfredo Brú, Robinson Coneo Aparicio y Juan Carlos Martínez Chamorro los matan a cuchillo entre las 7 de la noche del sábado y la madrugada de ayer en los barrios El Milagro y Villa Estrella, y en el corregimiento de Bayunca. (Lea aquí: Juez envía a la cárcel a policías sindicados de abuso sexual a una menor de edad)

Veía una riña callejera

A las 7 de la noche del sábado, Brú Ortega es testigo de una pelea en la calle principal del barrio El Milagro. Tiene 61 años y se siente en las condiciones necesarias para intervenir, pero su acto heroico le cuesta la vida. Para él no hay un milagro.

La riña empieza y José corre a separar a los involucrados. De repente, siente el filo de un cuchillo atravesando su pecho. Testigos lo llevan a la Clínica Blas de Lezo, pero los esfuerzos son en vano.

Esta es la versión de los investigadores del caso, porque los dolientes manifiestan no saber nada.

Del baile a la muerte

Dos horas y media después, la sangre corre en el corregimiento de Bayunca.

La muerte toca a Robinson Coneo Aparicio en circunstancias confusas para sus seres queridos. De una salida a bailar se pasa a la rabia y la impotencia de ver morir a un joven, de 19 años. (Lea aquí: La frontera entre el asesinato de una mujer y el feminicidio)

Una de las abuelas de Robinson es la encargada de reclamar su cadáver en la Medicina Legal. Llora desconsolada, pero no duda en contar lo sucedido.

“Mi nieto estaba en una discoteca bailando con su novia, pero se quiso fumar un cigarrillo y salió para comprarlo. En ese momento llegó el tipo y lo atacó sin razón”, manifiesta la doliente.

La herida que recibe Robinson, a quien cariñosamente llamaban, ‘Bad Bunny’, es letal en uno de sus pulmones. “Trataron de atenderlo en el centro de salud del pueblo, pero llegó muerto”, menciona la pariente.

La mujer cree que a su nieto lo atacan por bonito, porque le tienen envidia. “No lo han capturado, pero la Policía está en su búsqueda”, dice.

“¡Qué injusto!”

Los últimos en sentir que sus corazones se desgarran son los dolientes de Juan Carlos Martínez Chamorro, asesinado de una cuchillada en el corazón, ayer a las 6 de la mañana. (Lea aquí: La amenaza mundial contra las abejas es real)

A Sandra Julio, una de sus hermanas, se le quebranta la voz cuando le preguntan qué pasa en Villa Estrella, barrio en el que hallan muerto a Juan.

“Es injusto que lo hallan matado así. Él vivía en la calle, pero no le hacía daño a ninguno. Se dedicaba a recoger sus laticas sin lastimar”, cuenta Sandra entre lágrimas.

Sandra relata que el crimen de su hermano queda grabado en una cámara de seguridad. En el video, que está en manos de la Policía, se observa cuando dos jóvenes llegan al andén donde está durmiendo Juan Carlos para quitarle las latas que él ha reciclado.

“Con el ruido lo despertaron y Juan les ‘bravió’. En ese momento uno de los pelaos esos le dio la cuchillada en el corazón”, explica Sandra.

Pese a que hace 4 años Juan Carlos, de 39 años, se deja llevar por la droga hasta quedar en la indigencia, Sandra asegura que su familia siempre estaba pendiente de él. (Lea aquí: Incautan más de una tonelada de cocaína en playas de San Onofre)

“Sagradamente todos los días yo venía a esa calle donde lo encontraron a traerle su comida y la ropa para que se cambiara, pero el sábado no lo encontré. Tuve que irme a mi casa sin verlo. La gente lo quería mucho y lo buscaban para que hiciera mandados botando basuras y cargando bolsas”, dice la hermana de Juan.

En bolsas

El sol apenas comienza a asomarse ayer cuando los viajeros que cruzan por la vía principal del corregimiento Pontezuela descubren la desgracia. Una bolsa de basura a reventar se ha roto y lo que sobre sale no son precisamente deshechos, es un brazo. El escalofriante caso es reportado a las 6 de la mañana a la Policía. A su llegada, los uniformados abren la bolsa y hallan el cuerpo de un hombre envuelto en una sábana. Está en posición fetal y tiene múltiples heridas con arma blanca.

No hay un documento que indique su identidad, así que los funcionarios de la Sijín trasladan el cadáver a la morgue de Medicina Legal, en Zaragocilla, como NN.

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