Sucesos


Joven al que pandilleros le cortaron la mano asegura que le robaron su alegría

LEONEL QUINTANA MOUTHÓN

09 de abril de 2014 11:27 AM

Fuera de Cartagena, (nos reservamos el lugar por seguridad del entrevistado) bien lejos de la Calle 53 del barrio La María, donde vivió desde los 12 años, se encuentra desde la semana pasada Omar Yesid de Ávila Ortiz, un albañil y peluquero que sobrevivió a un salvaje ataque con machete registrado el martes 18 de marzo, cerca de su residencia.

Omar asegura que sin la mano derecha no podrá peluquear a sus amigos y vecinos, esos que pagaban 5 mil pesos por populares cortes de cabello que aprendió a hacer con maquinita y cuchilla desde junio del año pasado, algunos denominados como “El Coby”, “El Cangry” y “El Siete”.

Tampoco cree que vuelva a hacer mezcla, pegar ladrillos y participar de los trabajos de construcción que conoció cuando tenía 17, una “marañita” con la que se rebuscaba el alimento para su bebé de un año y esposa.

Sentado en una mecedora de madera, en la sala de una casa cualquiera, el joven de 19 años recibió al equipo periodístico de Q’hubo. Se le notaba tristemente resignado, adolorido, mostró las vendas que tapaban un machetazo en la parte trasera de la cabeza, y que le comprometió la oreja. Pone al descubierto sus 50 kilos de peso y 1.60 de estatura para revelar otras heridas en el antebrazo izquierdo, en los hombros, y un golpe en la parte baja de la espalda.

La peor parte la llevó la mano derecha, la cual quedó cercenada, y tres dedos de la izquierda, que le quedaron reducidos casi que a la mitad. Omar tiene miedo de que lo maten, por eso decidió salir de La María, donde viven sus agresores.

SOLO PENSABA EN LA MUERTE

El primer machetazo que le dieron en la cabeza lo dejó inconsciente. Lo atacaron por haber reclamado a un grupo de delincuentes el robo de dos cerdos, dos gallinas paridas y tres gallos finos que tenía en el patio de su vivienda.

Cuando cayó al piso empezó el calvario, reaccionó después de que un vecino lo levantó, pensaba que se iba a morir, que no aguantaría la paliza que le habían dado siete pandilleros. Cerraba y abría los ojos mientras su amigo corría para subirlo en un taxi, pero nadie quiso hacer la carrera, mientras tanto Omar veía su mano colgando de la muñeca, lloraba, y contrario a lo que aparece en el cine, no vio la luz al final del túnel, ni momentos especiales de su corta vida pasar por sus ojos, solo pensaba en la muerte, en que moriría desangrado.

Finalmente lograron llevarlo en un colectivo hasta el CAP de La Esperanza. De allí lo trasladaron al Hospital Universitario del Caribe, donde después de una cirugía, en la que decidieron no salvarle la mano por riesgo de contraer gangrena, se levantó rodeado por médicos.

“Cuando me levanté me miré la mano, pensando que la tenía, y me dijeron que no pudieron salvarla, me mocharon la alegría, me siento mal, quisiera volver a tener mi mano, aunque sea una prótesis, pero tenerla de nuevo”, afirmó.

NO PIENSA VOLVER

Omar Yesid de Ávila Ortiz se convirtió en un nuevo desplazado por la violencia. “No pienso volver a Cartagena porque no quiero tener problemas con esa gente, si regreso me la montan. La verdad es que me da miedo, ya no quiero saber nada de La María, no sé, me siento mal sin mi mano”. Y Confiesa que no perdonará a los agresores. “En mi corazón no los perdonaría, y no me vengaré de lo que pasó porque todo se lo dejo a Dios”, aclaró. “Lo que en este momento quisiera es que me ayuden a recuperar mi vida, y eso creo que lo conseguiré con una prótesis, con un trabajo, solo necesito un empujón, porque quiero luchar por mi hija y mi mujer”.

FUERON DENUNCIADOS

Berlides Ortiz Cabarcas, madre de Omar, informó que en la Fiscalía fueron denunciados los siete jóvenes que machetearon a su hijo, y espera que se haga justicia, porque según dijo, “ellos están acostumbrados a hacerle eso a muchas personas”. Ortiz asegura que saben quiénes son, y que estas personas amenazaron a familiares que residen en Flor del Campo, en caso de que se metan con ellos.

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