Juez secuestrado en Cartagena fue acuchillado y golpeado

22 de noviembre de 2016 12:00 AM

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Benny Cornelio Osorio Mejía dejó Los Ángeles (California) y llegó el 10 de noviembre a su natal Barranquilla, la tierra de sus amores. Allí, en el aeropuerto Ernesto Cortissoz, lo esperaban su madre y su hermana. Fue una calurosa bienvenida, pero su estancia en La Arenosa fue corta. Al día siguiente partió de esa ciudad y llegó a Cartagena. Se hospedó en un hotel en el Centro Histórico y en la noche de ese día se apartó del grupo de colegas con el que llegó a la ciudad, en donde se vivía la efervescencia de las Fiestas de la Independencia. Contra él se fraguaba un plan, pero el juez colombo-estadounidense lo desconocía. Se reunió en el Centro con una joven con la que en julio pasado ya había hablado, cuando estuvo de visita en Barranquilla.

El jurista indicó a las autoridades que se tomó un par de cervezas con la joven, que sería Massiel González Páez, y que luego fueron a Bocagrande. Allí, en una negocio de comidas rápidas, le compró una hamburguesa. Pagó 8 dólares por ello.

Luego, abordó un taxi junto a la joven y se fue. Después de ese momento, no había pistas del juez estadounidense. No regresó al hotel en el que se bajó, había desaparecido. Las voces de alerta se activaron y miembros del FBI (Oficina Federal de Investigaciones de los Estados Unidos), bloquearon las tarjetas de Osorio Mejía.

Benny no aparecía, pero el 12 de noviembre a mediodía su situación quedó al descubierto. A mediodía, su madre, que estaba en Barranquilla, cuadraba los pormenores para ir a Cartagena a encontrarse con Benny cuando recibió una llamada telefónica. Era Benny Cornelio quien le hablaba. “Me dijo ‘mamá me secuestraron y me están pidiendo 33 mil dólares’. Después me pasó a un hombre que se ponía algo en la boca y este me dijo que quería 33 mil dólares. Yo le decía que si no le podía bajar porque no tenía todo ese dinero. Me dijo ‘cuánto tienes’, yo le respondí ‘cinco millones’. Le pedí que me diera plazo por ser fin de semana, que me diera tiempo. Me dijo ‘si usted quiere ver a su hijo, no vaya a la Policía porque tenemos gente infiltrada. Quedé en shock, no sabía qué hacer”, indicó la progenitora del juez Osorio a las autoridades.

Las agresiones

En esos momentos, Benny estaba en una casa, en la carrera 78A de Daniel Lemaitre, donde por cuenta propia llegó con la joven Massiel el 11 de noviembre en la noche, pues cayó en la trampa que le tendieron. Allí lo sorprendieron otra mujer y un hombre, que serían Erick Samir Hoyos Delgado y Lina Alexandra González Rodríguez. 

El juez dice que el domingo (13 de noviembre), volvieron a llamar a su madre y aprovechó para decirle que estaba bien y que sus captores le habían dado un sancocho.

Le preguntó a su madre que cómo iba lo del dinero y esta le dijo que bien. Pero tal situación no era tan buena. El jurista no quería alarmar a su madre, pues había recibido un golpe en un ojo y también dos cuchilladas en una pierna, cuando sus captores lo amedrentaban.

Los días iban pasando y las conversaciones entre la madre del jurista y el secuestrador seguían. Benny dice que Lina y Massiel, presuntamente, siempre estaban con él vigilándolo.

Las investigaciones, lideradas por el juez primero especializado Pedro Díaz Pacheco, indican que sería Erick Samir Hoyos Delgado el presunto secuestrador quien hablaba con la madre del juez y de principio a fin habría dirigido el secuestro. Presuntamente, se hacía llamar ‘Omar’ cuando hablaba por teléfono.

Las indagaciones de la Fiscalía dejan ver que, aunque la víctima del hecho no lo referencia, el mototaxista Andrés Estivenson Ramos Pastrana habría colaborado en el secuestro. Habría llevado los alimentos que le suministraban al secuestrado.

Otro implicado

Pero no solo Andrés, Lina, Massiel y Erick habrían actuado en el hecho delictivo. Se conoció que una quinta persona, a la que llamaban ‘Sicario’, también estaría implicada. Este hombre habría entrado en varias ocasiones a la casa donde tenían a Benny para intimidarlo y golpearlo, mientras el juez permanecía amarrado de pies y manos.

La madre Osorio Mejía indicó a los secuestradores que tenía 15 mil dólares. La entrega se había pactado en la Torre del Reloj y luego en la India Catalina, en el Centro, pero luego los secuestradores se arrepintieron temiendo que en estos lugares hubiesen cámaras de seguridad.

Entonces la entrega se cuadró para el jueves 17 de noviembre en Barranquilla. Ese día Benny no durmió. “Lina casi no durmió, estaba intranquila y solo se durmió a las 4 de la madrugada. Estaba nerviosa y luego llamaron a mi mamá y ella dijo que tenía el dinero”, indicó el juez a las autoridades.

En Barranquilla, cuando recibían los $50 millones del rescate, fueron capturados Erick y Massiel. Cayeron en un operativo coordinado entre miembros del Gaula Bolívar y Atlántico.

Ese mismo día, el juez era rescatado en la casa donde lo tenían en Daniel Lemaitre. Allí atraparon a Lina Alexandra, a quien apodan ‘la Machorra’. Las autoridades indicaron que cerca de esa casa aprehendieron a Andrés. Pese a ello, sus familiares y su abogado defensor dicen que cuando lo atraparon estaba en la vía La Cordialidad y aseveran que no tiene algo que ver en el secuestro. Se conoció que un día antes de las capturas, el hombre al que llamaban ‘Sicario’ desapareció porque sospechaba que las cosas saldrían mal. En la casa donde estaba el juez hallaron los dos cuchillos con los que lo intimidaban.

El viernes de la semana pasada los cuatro capturados fueron llevados ante la Jueza Tercera Penal Municipal de Garantías, que legalizó las capturas y los allanamientos. Ayer en la mañana se retomó la diligencia. La juez les imputó el delito de secuestro extorsivo agravado a los cuatro procesados, solicitado por el fiscal Díaz Pacheco (la pena por ese delito está entre 37 y 50 años de cárcel). Los procesados no aceptaron los cargos. Luego, también por petición del fiscal Díaz, la jueza aseguró con medida intramural a los cuatro procesados. A las dos mujeres las enviaron a la cárcel para mujeres de San Diego, mientras que a los dos hombres los mandaron a la Cárcel de Ternera. Solo el abogado de Andrés Ramos apeló la decisión. La información mencionada en esta nota fue tomada de los relatos que presentó la Fiscalía en la audiencia de ayer.

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