La noche del horror y la sed de justicia: historia de una violación

20 de enero de 2019 12:00 AM
La noche del horror y la sed de justicia: historia de una violación
En operativo en el suroccidente de la ciudad, miembros de la Sijín de la Policía Metropolitana atraparon al presunto violador.

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La filosa hoja de metal se hundía en la garganta de Manuela*. Ya empezaba a lastimar su piel y la sangre empezaba a escurrirse poco a poco, mientras su agresor sostenía el cuchillo con fuerza y amenazaba con matarla a ella y a su pequeño, de 3 años, si se resistía a que siguiera violándola.

La joven, de 27 años, se abstuvo de gritar, mientras lloraba. Vivió un infierno, del cual pudo escapar gracias a un arranque de valentía y astucia que le permitió seguir con vida.

Hoy, siete meses después de la cobarde agresión, su presunto verdugo está encerrado en una fría celda de la Cárcel de Ternera. Se trata de Fray Pérez Pérez, quien tiene más de un lío con la justicia.

A sus escasos 22 años, este joven enfrenta un proceso penal por acceso carnal violento agravado y tentativa de homicidio, por el caso del que fue víctima Manuela. Pero también tiene anotaciones judiciales por el delito de hurto. Incluso, una de esas estuvo a punto de costarle la vida, pues sufrió múltiples fracturas y estuvo internado un tiempo en un centro médico, cuando intentaron lincharlo en un barrio de la ciudad tras ser señalado de perpetrar un hurto.

Un grito gutural

Fue a mediados del 2017 cuando Manuela se estableció en un barrio en el suroccidente de Cartagena. Buscaban una mejor vida, luego de dejar su natal Venezuela por la crisis social que se vive en ese país.

La joven venezolana vivía con su esposo y su pequeño hijo, que para entonces tenía 2 años.

Ella se enfocaba en cuidar a su bebé y en las tareas del hogar, mientras que su compañero trabajaba y buscaba el sustento.

“En junio, la pareja ya tenía un año viviendo en ese sector de la ciudad. Ellos casi no salían de la casa, y no iban a reuniones o eventos que se hacían en el barrio”, indicó un investigador de la Sijín de la Policía Metropolitana de Cartagena, quien participó en la investigación de este hecho.

Todo iba bien para la pareja, hasta que el 18 de junio de junio del 2018. Ese día, los esposos decidieron asistir a un festejo por el día del padre, que planearon vecinos del barrio.

Manuela se fue al festejo con su esposo en la tarde y a las 9 de la noche este se marchó, porque tenía turno nocturno en su trabajo. El hombre se fue del festejo y ella le dijo que se quedaría un momento más.

El hombre fue a cambiarse a su casa y luego partió. La joven venezolana departió un momento más con sus vecinos, pero todo indica que su presunto verdugo estaba en el lugar, observándola, esperando el momento apropiado.

Cerca de la medianoche, la mujer se despidió de sus vecinos y se fue. Llegó su casa y se acostó. Cerca estaba su pequeño hijo, de 3 años. Mientras que en otra habitación estaba un joven, quien es sobrino de su esposo. Este tenía unos audífonos puestos y escuchaba música a puerta cerrada.

Manuela trató de conciliar el sueño, pero entonces vio que se levantó una cortina de una ventana, la cual no tenía careta de protección. La venezolana creyó que era el sobrino de su esposo el que la había levantado y no prestó atención.

No se percató que un sujeto, que se había quitado el suéter y lo usaba como pasamontañas, había entrado a su casa. Las indagaciones de la Sijín de la Policía Metropolitana, que se hicieron bajo la coordinación del Fiscal Seccional 35, dejan ver que el sujeto se fue hasta la cocina y empezó a buscar algo para intimidar a su víctima. Fue así como encontró un cuchillo grande, que estaba arriba de la nevera.

El sujeto se abrió paso hasta el cuarto donde estaba Manuela, y cuando esta quiso reaccionar y lo descubrió, se le fue encima. Con el cuchillo la amedrentó y empezó a decirle que la iba a matar si gritaba y que también mataría a su pequeño hijo.

La llevó al baño de la habitación y la sometió a distintos vejámenes sexuales. Luego, la llevó a la cama y la accedió. El sujeto le puso el cuchillo en el cuello y le decía que la iba a matar si gritaba y también a su hijo. El sujeto le preguntaba que si lo reconocía, pero ella no le contestaba. Sin embargo, logró detallar un tatuaje de Mickey Mouse que este tenía en el abdomen. También vio su ropa y reconoció que era alguien que había estado en la fiesta a la que había asistido.

Al ver que la víctima lo habría reconocido, el sujeto tomó una decisión macabra. Pese a que la víctima le pedía que no la matara, de un solo impulso le clavó el cuchillo en el cuello.

Manuela se retorció del dolor, pero no gritó. Cerró los ojos y le hizo creer que estaba muerta. El sujeto soltó el cuchillo y empezó a tocarla y a ver si respiraba. Fue entonces cuando la joven vio la oportunidad para luchar por su vida.

Sacó fuerzas, y empujó tan fuerte como pudo al sujeto. Al mismo tiempo, gritó tanto fuerte como puso, pese al dolor que la consumía y la debilidad, pues la vida se le escapaba por la herida en el cuello.

Ese gritó lo escuchó el sobrino del esposo de Manuela, quien de inmediato fue a ver qué pasaba. Ante esto, el agresor corrió y salió de la casa por la misma ventana que forzó para entrar.

Pero hubo un detalle que la prisa hizo que no tuviera en cuenta. Junto a la ventana, en la terraza, olvidó sus chancletas. La víctima fue auxiliada y llevada a un centro médico, donde fue intervenida. Milagrosamente, logró sobreponerse y hacerle el quite a la muerte.

Un equipo de la Sijín asumió el caso y empezaron las labores de investigación. Algo resultó crucial: una vecina reconoció que las chancletas abandonadas en la terraza serían de Fray Pérez.

Se hicieron entrevistas a varias personas y también a la víctima, quien a través de registros fotográficos reconoció a Fray. “Ella dice que pudo ver gran parte de su rostro. También reconoció un tatuaje que este llevaba, pues su agresor se quitó el suéter para taparse el rostro con este”, indicó el investigador de la Sijín.

La investigación iba tomando cada vez más fuerza. Solo unos meses después, ocurrió otro hecho crucial. Por medio de videos que rodaron en redes sociales, Manuela pudo ver el rostro de un joven al que habían intentado linchar en la urbanización Villagrande de Indias, porque lo señalaban de intentar cometer un hurto.

Al observar bien el video, Manuela se dio cuenta que este joven al que intentaron linchar sería el mismo que habría abusado de ella. Por eso alertó a los miembros de la Sijín de inmediato.

Las indagaciones de policía judicial dejan ver que tras la golpiza que recibió, Fray sufrió múltiples fracturas y estuvo internado en un centro médico. Fue proceso ante un juez y por su estado lo aseguraron con detención domiciliaria.

El proceso siguió y Manuela y su marido se tuvieron que ir del barrio, porque ante la denuncia empezaron a amenazarlos, puesto que el presunto agresor reside en la misma zona.

Todo el material probatorio recolectado sirvió para que el fiscal 35 obtuviera una orden de captura contra Fray Pérez. Entre esos elementos están muestras de fluidos recolectados en la escena y rastros de sangre que hallaron en la punta de la reja de la terraza de la casa de la víctima, con la que el agresor se habría cortado en el torso cuando escapaba. Todas estas muestras son analizadas por peritos de Medicina Legal.

La orden de captura contra el presunto violador se hizo efectiva hace unos cinco días, cuando los miembros de la Sijín lo atraparon en su residencia, en la misma zona donde ocurrió la violación. Fue presentado en audiencia ante un juez de Garantías, y la Fiscalía le imputó los delitos de tentativa de homicidio agravada y acceso carnal violento. Este no aceptó cargos, pero, pese a ello, el juez lo aseguró con medida intramural, por lo que fue enviado a la Cárcel de Ternera. Ahora empezará un proceso y en juicio se demostrará si el culpable o inocente.

*Nombre cambiado

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